
Categoría: Historia de Vega Baja
Carta de Marcelino Canino a Elsa Tió sobre obra de vegabajeño

Apreciada Elsa:
Durante todo el domingo tuve en mis manos y leí con verdadera fruición y complacencia tu libro: José Gualberto Padilla, el Caribe. Es una verdadera aportación al la historia literaria y bibliográfica de Puerto Rico. Abres con este estudio y edición una nueva avenida de posibilidades investigativas sobre el tema. Además, está excelentemente bien pensado y estructurado, amén de que es una edición hermosa y hecha con finísimo buen gusto. Pienso que a Doña Trina la hubiera encantado verla y tenerla en sus hábiles manos de pianista y escritora. Igual pensé en lo orgullosos que estarían tus padres con esta aportación a nuestra cultura.
Más adelante habría que hacer un estudio de la estructura y tradiciones poéticas en el Caribe pues hay versos que adelantan, como hizo Martí, al movimiento modernista.
Las ilustraciones son un valor en sí mismas como objetos de colección. Respecto del busto en cerámica dura creo haber visto otro en la UPR o en el Ateneo, habría que investigar. UN proyecto viable sería mandarlo a reproducir para que las escuelas de la Zona Norte lo tengan y valoren. Ahora hay muchos reproductores que hacen estas cosas hasta en la China.
Esta obra supera una mera edición crítica y, aunque no es una biografía propiamente dicha, merece el acendrado aplauso de los puertorriqueños.
Sinceramente,
Marcelino Canino Salgado
PD. Fue un acierto incluir los ensayos de Delma Arrigoitia y de Cox Alomar
(El libro se consigue en Librería Norberto Gonzalez)
Historia Deportiva de Vega Baja| Triunfo AA de 1973

Por Roberto Rivera
Fanaticada vegabajeña eufórica levanta un «banner» que dice Vega Baja Campeones en el juego que el Equipo Melao-Melao de Vega Baja derrotó 9-2 a San Sebastián proclamándose Campeones del Beisbol Superior (Doble A) de Puerto Rico en el 1973. Todavía me parece estar oyendo el coro: Oh, Oh, Oh Vega Baja Campeón!
Legislatura Municipal honró a los historiadores de Vega Baja
Dieciocho años de la primera exaltación del deporte

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez, Investigadores de la Historia Vegabajeña y miembro Junta Directiva del Salón de la Fama del Deporte Vega Baja Melao Melao, Inc.
Parece que el tiempo se va volando. Hace dieciocho años, en 1996, se realizó la primera exaltación de miembros al Salón de la Fama del Deporte de Vega Baja. Esa es una historia gloriosa de nuestra ciudad que se repite por ocho ediciones en total y que el próximo viernes 12 de diciembre regresará al escenario del Teatro América con cuatro excelentes deportistas ya seleccionados cuyos nombres se divulgarán con detalles de la celebración de la actividad la próxima semana.
En los próximos días vamos a recordar esa historia para sentirnos orgullosos una vez más del talento vegabajeño de los deportistas que en distintos escenarios locales e inernacionales nos han representado y vamos a poner en perspectiva la organización que les honra y que perpetúa sus hazañas con un museo en su honor.
Reminicencias| El Tren de María Vega (2012)
Luis Arnaldo Rivera| Reminiscencias de mi niñez
Me los compraban en la Farmacia de Bou y la de Tuchín.

Miguel E. Prado| Un año de Salsa Timba y Son
Un dia como hoy fue el debut de nuestra Orq. Salsa Timba y Son en Bayamon, PR. Hoy estaremos tocando y celebrando nuestro 3er aniversario en el Club Los Naborias en Vega Alta, casualmente tambien hoy se celebra el dia internacional del músico. Felicidades a todos los músicis del planeta en especial los de mi Orquesta Salsa Timba Y Son
Los vegabajeños ante el Descubrimiento de Puerto Rico
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez, Investigadores de la Historia Vegabajeña
Los vegabajeños y los puertorriqueños han vivido muchas falacias dentro del aprendizaje de la historia de nuestra ciudad y nuestra nación. Es hora de aclarar conceptos.
Cuando el Almirante Cristobal Colón, que no era genovés sino español, llegó a nuestras playas -fuera donde fuera, cada día importa menos-, no exclamó lleno de admiración que «esta es la tierra que busco yo» ni lanzó las palabras poéticas de que «es Borinquen la hija del mar y el sol».. .
Eso solo es la letra de la canción que ideó uno que consideramos vegabajeño porque parte de su vida la residió aquí, desde donde se lanzó a conquistar el mundo.
En 1903, Manuel Fernández Juncos, nacido en España, escribió la siguiente letra de La Borinqueña:
- La tierra de Borinquen
- donde he nacido yo,
- es un jardín florido
- de mágico primor.
- Un cielo siempre nítido
- le sirve de dosel.
- Y dan arrullos plácidos
- las olas a sus pies.
- Cuando a sus playas llegó Colón;
- exclamó lleno de admiración:
- «¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!
- Esta es la linda tierra
- que busco yo».
- Es Borinquen la hija,
- la hija del mar y el sol.
- Del mar y el sol.
- Del mar y el sol.
- Del mar y el sol.
- Del mar y el sol.
Esta letra de oficializó en 1977 aunque la música, de Félix Astol, fue aceptada desde 1952.
Manuel Fernandez Juncos se consideraba puertorriqueño aunque nació en Asturias, España. Tanto allá como aquí se considera un prócer y se ha honrado con monumentos, calles, avenidas, escuelas y hasta un orfanato que el mismo fundó. Fue poeta, periodista y pedagogo español, conservador, habiendo nacido el 11 de diciembre de 1846 y falleció el 18 de agosto de 1928.
De niño conoció al Dr. José Gualberto Padilla en Vega Baja, en ocasión de que su madre lo trajo a consulta. De ahí surgió una relación de amistad y familiaridad que trascendió la vida de ambos.
Entrevistan a Jimmy Rosario
A los estudiantes de la Escuela Elemental de San Vicente les fue dada una asignación para que buscaran información y entrevistaran a Jimmy Rosario. El propósito es estudiar su vida y obra.
Coordinamos un día y hora que luego se extendióa otro por la cantidad de estudiantes y padres que acudieron el pasado miércoles a conocer y hablar con Jimmy Rosario. Allí pudieron ver las fotos que están exhibiéndose e incluso, pudieron retratarse con el fotógrafo y recibir las contestaciones a sus preguntas.
Jimmy, a sus 85 años, invitó a todos los niños a que retrataran lo
que quisieran de la exhibición.
Hoy lunes comenzará una exposición de sus fotos en la Biblioteca de la escuela.
Luis Mejías Astol| Recuerdos Gratos
El pasado viernes 14 de Noviembre fue una noche rica en nostalgia cuando veía en la televisión el desfile de los atletas en la inauguración de los Juegos Centroamericanos en Veracruz.
Ya lo había coordinado desde bien temprano, tres almohadas bien acojinadas y me acostaría tranquilamente en mi cuarto con un jugo de parcha a mi lado conteniendo unos cuantos hielitos, a observar los eventos de la ceremonia. Y comenzó la programación esperada.
Durante la transmisión comenzaron a verse diferentes etapas de los atletas que portaban el fuego en las antorchas hacia la sede de las actividades de inauguración donde se encendería el pebetero oficial de los juegos. Al ver aquellos atletas corriendo con la antorcha olímpica eché la cabeza hacia atrás en las cómodas almohadas y me fui a viajar en el tiempo para el 1979.
Don José «Che» Torres dirigía el Departamento de Recreación y Deportes en nuestro pueblo Vega Baja. Había citado a un grupo de personas a una reunión en la oficina de Recreación y Deporte por la noche, entre los que me encontraba. Allí me dio la noticia de que por la labor realizada en la comunidad en el desarrollo del deporte del baloncesto y el voleibol, me habían seleccionado para portar la antorcha olímpica de los juegos que se celebrarían en Puerto Rico en un tramo desde Corozal a Vega Baja.
A todos los allí presente le dieron la noticia. La antorcha había estado recorriendo la ruta por todos los pueblos de mi isla. Tenía el honor de portar el fuego desde mi vecino pueblo de Corozal; sentí el palpitar de mi corazón con gran energía y la sangre me fluía con velocidad por todas mis venas y arterias.
Me dieron la encomienda que junto a los demás lideres seleccionara una representación de mi comunidad para que fueran portadores también del fuego, ya habían preseleccionado a Ramón Luis Nieves y René Rivera por su destacada labor como jugadores en el béisbol doble AA quienes estarían recibiendo la antorcha en la ruta más cerca del pueblo y ellos a su vez se la entregarían a Iván Rodríguez y Juan «Igor» González quienes encenderían el pebetero ubicado en la plaza Francisco Náter.
El municipio tendría un guagua disponible para llevar a todos los corredores al vecino pueblo de Corozal y de allí nos dejarían en los diferentes puestos donde estaríamos ubicados para recibir la antorcha de manos de los demás atletas. Para ese tiempo yo estaba en muy buenas formas pues jugaba voleibol y corría varias millas casi todos los días, así que me sentía muy seguro y con muchos bríos para participar. Le di el notición a mi esposa y a mi familia.
Entre las personas seleccionadas de la comunidad para participar se encontraban vea la foto (el segundo de izquierda hacia la derecha, Salvador Muriel, yo en el cuarto lugar, seguido de Claudio Rafael López quien se destacaba en la pelota, debajo de izquierda a derecha José Javier Mercado quien representaría a los niños de la comunidad por su destaque en la pelota y quien corría bien y el tercero Ramón «Monchito» Camacho hoy con el apellido Rivera.
El primero de izquierda a derecha, el sexto y el que está en el medio entre Javier y Monchito no han podido ser identificado, estos vivían en otros lugares. Esta foto fue tomada por la Sra. María Dolores Muriel .
Llego el día ansiado, se repartieron los lugares donde estaríamos apostados. Seleccioné un tramo casi al final en el barrio Almirante Norte. Me amarré un pañuelo en la cabeza, ese sería mi distintivo, y esperé. Cuando vi el atleta correr y venir hacia mí para entregarme la antorcha encendida, las palpitaciones aumentaron, me le acerqué a su lado y tomé la antorcha y comencé mi tramo… la gente a los lados aplaudían histéricos según pasaba a su lado y me ofrecían vasos de agua, no acepté ninguno porque me había preparado para la carrera.
Vi a mi esposa con mis hijos Sadesky, Yatska y Linuel quienes aplaudían, me reí con ellos, mi corazón no me cabía en el pecho de la emoción que sentía. Estaba portando la antorcha y el fuego, en ocasiones se hacía sentir con el viento. Durante la carrera sentía que en ocasiones por el peso de la antorcha se bajaba mi brazo. Comencé a ver la persona a quien le tenía que entregar la antorcha. Me le acerqué y le indiqué mantén la antorcha retirada con el brazo estirado por que el fuego lo vas a sentir. Me reencontré con los participantes, todos aplaudían regocijados por la representación tenida. Habíamos logrado el objetivo, transportar la antorcha con el fuego de los juegos desde Corozal.
Abrí los ojos y enfoque hacia la televisión, que maravilloso espectáculo presentó la organización. La delegación de Puerto Rico con sus machetes en manos, la pancarta en defensa de la excarcelación y la libertad de Oscar. Tomé la toalla y la pase por mis ojos.
Sé la emoción que se siente al correr con la antorcha y portar el fuego de los juegos.









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