Cuando Dios manda


Thomas Jimmy Rosario Martínez por LuigiPor Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR

Héctor Figueroa Casanova
Héctor Figueroa Casanova

Los que hemos estado a las puertas de la muerte sabemos que después que pasa la crisis, el espíritu se renueva de una forma insospechada. Pero lo que yo he visto y sentido en mi amigo Héctor Figueroa Casanova ni siquiera es insospechado, es un milagro.

Hace poco tiempo atrás Héctor vino a la Fotografía Rosario a traerme unos regalos culturales. Cerámica de Caribe China, un set oriental y otras cosas más. Luego vino con libros y cuanta cosa importante que fue para él en un momento me la trajo porque pensaba que en nuestras manos podría servir mejor en el futuro, favor que le agradecemos.

El Héctor que había visto en una actividad en Casa Alonso en diciembre de 2012 no era el de cuerpo atlético y saludable que había conocido desde mi juventud y por casi cuatro décadas. Su cuerpo no tenía peso, sus ojos verdes se salían de sus órbitas y de verdad que me pasó como con otros de sus amigos, que no lo conocí en primera instancia.

De allá para acá, Héctor se ha transformado ante nuestros ojos. Aunque no esté mejor físicamente de acuerdo a la ciencia, porque padece de cáncer, ha puesto a trabajar todos sus talentos en una manera extraoirdinaria. Pero sobre todo, a favor de la humanidad, de Dios y de su pueblo.

En nuestro diario es uno de los pocos que tienen la llave. Entra y publica lo que quiere y lo hace con una certeza y efectividad que siempre nos sorprende y nos deja estupefactos con sus nuevos y renovados proyectos. En ocasiones aporta con críticas y otras maneras de ver las cosas y tratar de ser más justos con todos.

Entre sus habilidades está la de escribir. Es un poeta de una hermosa sensibilidad que nos traduce muchas de las cosas que por nuestra visión trajinada, no somos capaces de percibir. En el Diario hay mucha de su poesía, a veces con la delicadeza de un niño, como en la Biblia nos dicen que debemos ser.

HECTOR FIGUEROA RECIBE DISCO También, como producto de su poesía, es compositor. Quienes vieron las apariciones de Egui Prado con Salsa Timba y Son en los programas de Ellas … y el del Padre Milton, escucharon al Director darle crédito al compositor Héctor Figueroa Casanova y su deseo de no morir sin que se hubiera grabado una de sus canciones. Prado le grabó dos, Pasajero y Hoy. En esa conspiración participó mi hijo, Thomas Jimmy Rosario González, cantante de la Orquesta.

DSC02071Aun con eso ser suficiente historia,  ahí no termina la suya. También es un fotógrafo consumado. Tan bueno, que mi padre, impresionado con su trabajo le ayudó a publicar tres de sus trabajos fotográficos sobre las Fiestas de San Sebastián y el Mundillo. Otras fotos de sus maravillosos viajes culturales por Puerto Rico y por Vega Baja ustedes los han visto y están disponibles en el Diario Vegabajeño de Puerto Rico buscando en el índice el nombre de Héctor. Háganlo con tiempo, pues en menos de un año está creando uno de los catálogos más diversos sobre temas de celebraciones en Puerto Rico, contribuyendo así al acervo cultural de Vega Baja y de Puerto Rico.

HECTOR FIGUEROA 2Héctor no tiene mucha salud, pero no se detiene a pensar ni a hablar de eso. Para él son importantes los valores familiares, culturales y espirituales. Esa es la energía que hace el milagro.

No nos comunicamos todos los días, pero pienso en él a toda hora. El me enseñó que la prisa no es una de sus prioridades y que la ansiedad es solo una buena dosis de adrenalina. Pero  según su libro de conocimiento y vida, hay que ver las cosas en su justa perspectiva y el momento adecuado.

Nunca le llamo, pero siempre espero que me sorprenda, como usualmente lo hace. Ver milagros me hace creyente.

Fotohistorias|Héctor Figueroa Casanova|Abriendo la Caja de Pandora


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Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR

Mi amigo Héctor Figueroa Casanova ha descubierto unos petroglifos de nuestra generación. Parecen hechos en una catacumba romana y de hecho, son letras del  abecedario que heredamos de nuestros antecesores europeos.

Según recuerdo, estaba el día que se inscribieron estas letras en la peña de la Playa Puerto Nuevo, hace más de cuatro décadas atrás. !Como pasa el tiempo! Ese día teníamos una fiesta o una iniciación en la Playa y algunos de los muchachos perpetuaron el nombre de nuestra fraternidad home made.

Rho Alpha Chi fue una fraternidad local donde compartíamos actividades sociales y esas eran las siglas. Teníamos bandera y hay retratos. Es una historia bonita de compañerismo que tenemos que contar.

!Gracias, Héctor, por darnos la oportunidad de recordar y perpetuar ese momento! Te la debemos…

Donde comenzar a historiar


Thomas Jimmy Rosario Martínez por LuigiEl escribir historia no es privilegio de aquellos que estudian historia. Ni siquiera hay requisitos para ser historiador. No hay una certificación ni reconocimiento específico para ello. Cualquiera lo puede hacer.

Presupone empero, que quien tenga las destrezas y la educación y el aprendizaje, debe hacerlo más confiablemente, porque valora mejor las fuentes de información, los documentos y respeta la verdad.

El problema que tienen los historiadores puertorriqueños, reconocidos como tal, es la subsistencia mientras investigan. Algunos consiguen una sabática universitaria, otros son subsidiados por el interés académico, gubernamental o privado que le contrata y los menos, dedican un tiempo de sus vidas para investigar esperando que el producto de lo que investigue, sea para un libro, una colección, un documental o cualquier otro medio, les compense su trabajo.

Para ser historiador, hay que ser investigador primero. Por eso no nos hemos propuesto agrupar los historiadores, que pueden contarse con los dedos y la mayor parte no tienen tiempo o tienen otras prioridades. Con ellos vamos a contar e interactuar, pero preferimos enfatizar en el cronismo y descubrimiento de fuentes  e información porque nadie podrá tener una opinión si no tiene los elementos de juicio. Y esos elementos de juicio solamente lo descubren, con su trabajo, los investigadores de la historia. Además, en el campo de la efectividad y resultados, es mejor utilizar  los talentos de todas las edades, grados de intelectualidad y conocimiento y de intereses particulares, para hacer algo más inclusivo y a la larga, más comprensivo.

La historia vegabajeña, es además privilegio de todos y no monopolio de nadie en particular.

He dicho antes que Vega Baja tiene todas las actividades humanas y naturales propicias para hacer todas las historias posibles. Para que tengan idea, todas las artes y las ciencias están incluídas. Además, toda ciencia auxiliar de la historia, es parte de las posibilidades para investigar. 

Al que le gusta estudiar la historia, puede convertirse un investigador de ella. El que siente amor por Vega Baja, puede ser un investigador de la historia vegabajeña. Empecemos por reunir los datos de nuestra persona. Un resumé, por ejemplo, es un documento de la historia de un individuo. Por ahí tenemos que empezar, descubrir lo que somos, de donde venimos, lo que aspiramos. Luego tenemos que historiar el entorno familiar, el vecindario y finalmente el pueblo. De lo particular a lo global. Eso nos permite descubrir el sentido de pertenencia.

Ese ejercicio puede ser pié para una gran historia, pero no necesariamente es la historia que cada uno de nosotros quiere investigar. Unos preferirán la genealogía, otros la política, demografía, esclavitudes, prostitución, militarismo, periodos específicos, biografías, geología, zoología, agricultura, ambientes econlógicos, arqueología y prehistoria. La lista y posibilidades es inagotable. Lo mejor es decidir por lo que uno se siente más cómodo y familiar. Esta actividad es para deleitarla, no para sufrir.

Lo que queremos investigar puede ser tangible como los edificios históricos de Vega Baja o intangibles como las ideas políticas, sociales, educativas y deportivas vegabajeñas. Dentro de un tema, hay miles de subtemas que se pueden escoger para particularizar la investigación.

Les aseguro que convertirse en detective de la historia siempre produce efectos positivos. A veces descubrimos cosas que nos gustan y otras veces no, pero siempre buscar y encontrar la verdad es una actividad gratificante individual y colectivamente.

Esperamos una gran motivación de los vegabajeños para conocer su historia en asiento de primera fila. Y que nuestro esfuerzo trascienda nuestra generación.

Los espero el 15 de abril a las 2:30 de la tarde en el Centro Histórico, Segundo Piso de la Casa Alonso. Tel 787 475-2133

 

Reunión de Investigadores de la historia Vegabajeña


La primera reunión de los Investigadores de la Historia Vegabajeña será el martes 15 de abril a las 2:30 de la tarde en la Oficina Histórica de Vega Baja, segundo piso de la Casa Alonso.

Vegabajeños en la historia de la Televisión de Puerto Rico: Pepito Torres


Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR

Hace varias décadas, los viernes a las ocho de la noche Luis Vigoreaux, en el Canal 2 de Telemundo, se escuchaba la voz y la presencia escénica de Luis Vigoreaux quien anunciaba el comienzo del Show Libby’s. Inmediatamente comenzaba -en vivo- la música instrumental de la canción Siboney del cubano Ernesto Lecuona, interpretado por la orquesta de un vegabajeño, José (Pepito) Torres Silva, la que se conocía por la Orquesta Siboney.

Pepito era hijo de José (Pepe) Torres Guerrero. Su tía Carmen era mi bisabuela, por lo que conocí a Pepito en la distancia primero como músico televisivo y después personalmente junto a su esposa e hijas. El es el abuelo materno de Maria del Carmen y Pedro J. Brull Torres.

Encontré esta reseña en el espacio cibernético de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, que les incluyo íntegramente.


Recordando a José «Pepito» Torres, fundador
de la Orquesta Siboney, en su centenario


En los inicios de la televisión puertorriqueña Pepito Torres y su orquesta Siboney amenizaba el Show Libby´s contando con Emma Roger y Pito Sepúlveda como cantantes.
(Foto archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Muy posiblemente, si a cualquiera que, por ahí, se le tilde como “conocedor”, se le preguntara sobre quién merece ser considerado el mejor o saxofonista puertorriqueño, su respuesta apuntaría hacia alguno de los ejecutantes más contemporáneos. No es difícil adivinar que la apuesta rondaría entre los nombres de David Sánchez, Miguel Zenón José «Furito» Ríos, José Luis «Chegüito» Encarnación, Bobby Franceschini y alguno que otro más. Si el susodicho experto no estuviera tan al tanto del movimiento jazzístico y salsero de los últimos tiempos, seguramente su voto se encarrilaría hacia el inolvidable maestro Ángel Rafael «Lito» Peña (1921-2002) o tal vez beneficiaría a Ray Santos. Tampoco sorprendería que alguien de la nueva generación se le ocurriera afirmar que tal distinción debería recaer en el chamaquito Edgar Abraham Marrero.

El asunto es que las probabilidades de que alguno se incline por José «Pepito» Torres Silva son escasas. Y no por falta de méritos. Lo que sucede es que este gran músico vegabajeño, cuyo centenario se conmemora el lunes 28 del presente mes de abril, fue un apasionado del trabajo colectivo y esa disciplina, que aplicó a su Orquesta Siboney, elevó a esta a un nivel de calidad superior a la que disfrutaba la batuteada por Rafael Muñoz, sin duda la más estelar durante la primera mitad del Siglo 20 y la más venerada en cualquier época. De esta fue principal “rival” artística. Incluso, por encima de otra que presentaba intensa batalla desde su surgimiento en 1947: la del trompetista César Concepción. Aquellos que sí son genuinos conocedores coinciden en que la Orquesta Siboney logró superar en calidad a la de Muñoz.

Pero, nadie recuerda a Pepito haciendo alarde de su virtuosismo con la ejecución de candentes solos en mambos o rumbas. A su juicio, la estrella de cada función debía ser la orquesta, no determinados instrumentistas. Le interesaba más ser respetado como líder de una gran banda que como un instrumentista prodigioso. En ese sentido, no llega a la memoria otro gran músico, director de orquesta: el timbalero Willie Rosario. ¿En cuántos solos o descargas hemos escuchado a «Mister Afinque» alardeando de “lo mucho que toca”? Ni falta que le ha hecho para ser admirado entre los grandes.

La Orquesta Siboney original fue fundada en sociedad con el trompetista Pete Rivera en 1939, pero desapareció en 1943 –

Es preciso resaltar el dato de que la Orquesta Siboney fue hija de la encabezada por Muñoz en el Escambrón Beach Club. Fruto de una deserción encabezada por Pepito y el trompetista Plácido «Pete» Rivera Martínez en noviembre de 1939. La razón que los impulsó a montar “tienda aparte” fue el hecho de que el empresario de bailes José «Cheche» Marrero – con quien Pepito había entablado amistad – les comentó que deseaba una orquesta de planta que no les resultara tan costosa como las ya establecidas para amenizar las noches de su Miami Casino, en el Viejo San Juan. Ambos músicos decidieron asociarse para aprovechar la oportunidad que se les ofrecía. Convencieron a varios de sus compañeros para que se les unieran y reclutaron a otros instrumentistas disponibles. Ambos compartirían la dirección, aunque por acuerdo mutuo, decidieron que la naciente organización se identificaría como Pepito Torres y su Orquesta Siboney, pues adoptarían como tema oficial el ya clásico canto indio de ese título creado por Ernesto Lecuona.

La nómina original de la banda quedó constituida por Carmelito Ortiz (cantante); Andrés Tallada Ojeda (pianista); Pete Rivera (primera trompeta); Berto Torres (segunda trompeta) y Pedrito Romero (tercera trompeta); Pepito Torres (primer saxofón alto); Rafael Torres Silva, hermano de Pepito (segundo saxofón alto); José María «Jossie» Henríquez y José Trujillo (primer y segundo saxofones tenores, respectivamente); Raúl Rivera (contrabajista); Pedro Raldiris (baterista) y José T. Colón (bongosero). Muy poco tiempo después se les uniría el cantante Víctor Luis Miranda, quien permanecería casi un año en sus filas. A éste le siguió José Luis Moneró. Como se puede apreciar, todos ellos (excepto, quizás, el hermano de Pepito) formaron parte de la orquesta de Muñoz en diversas etapas.

Pepito Torres nunca alardeó de su capacidad como saxofonista.
(Foto archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Ya avanzado el 1941, Luisito Benjamín – quien todavía no se dedicaba al piano –, sustituyó a Henríquez en el primer saxofón tenor y Cándido Segarra a Raldiris en la batería. Para entonces, la Orquesta Siboney ya había culminado su ciclo inicial en el Miami Casino y su nueva casa era el Olimpo Club. Desde aquí, como en escenarios venideros, continuaría cautivando a los bailadores.

Su fórmula era muy particular. Pues, mientras las bandas en boga (Carmelo Díaz Soler, Mario Dumont, Don Nacho y la de Muñoz, particularmente) proyectaban un sonido uniforme destacando, por igual, las secciones de metales, cañas, violines y ritmo, así como al cantante, este innovador colectivo hacía resaltar a los melódicos saxofones, aunque con orquestaciones muy agresivas. Además, ofertaba un repertorio muy variado que abarcaba desde los infaltables boleros, guarachas y rumbas, hasta swing norteamericano. En 1942 fue reclamada por el Escambrón Beach Club para ocupar la tarima que había visto nacer y desarrollarse a la antigua patrona de Pepito y Pete: la de Rafael Muñoz. Entonces, Joe Valle reemplazó a Moneró; Juan Antonio Bajandas a Rivera en el contrabajo y se reclutaría a otro vocalista: Vicente Bonilla.

Sin embargo, en diciembre de aquel mismo año nuestro reseñado fue reclamado por el Ejército y no transcurrió mucho tiempo para que su socio y compañero, así como otros integrantes de la orquesta, también fueran llamados a prestar servicio militar. Entonces la gerencia del Olimpo Club delegó en el trompetista Miguelito Miranda la responsabilidad de reclutar nuevos instrumentistas y asumir la batuta. Pero, ya a mediados de 1943, la emergencia de la Segunda Guerra Mundial y el consecuente éxodo de integrantes desembocó en la desintegración de la original Orquesta Siboney.

Por fortuna, la mayoría de los músicos, como el propio Pepito, fueron asignados a la llamada Unidad de Servicios Especiales, por lo que, en lugar de ser enviados al campo de batalla, cumplieron su obligación en distintos campamentos del Caribe, unos formando parte de bandas militares y otros integrando espectáculos con artistas también reclutados para entretener a las tropas.

Tras obtener su licenciamiento en 1945, Pepito Torres Silva se dispuso a reorganizar la Orquesta Siboney, esta vez con la colaboración de su hermano Rafael, pues Pete Rivera optó por proseguir su carrera en Estados Unidos. Esta segunda etapa sería la definitiva. Tuvo como primeros vocalistas a Miguel Ángel Rodríguez «Cuadritos» en las selecciones movidas y a Manolín Mena como bolerista. Algunos de sus miembros originales retornaron a sus filas. Pero, entre los nuevos elementos que se incorporaron es preciso destacar a Pedro «Papi» Andino, bongosero a quien Pepito brindó oportunidad de ejecutar solos al frente de la orquesta, dando – por ende – papel protagónico a esos tambores que, hasta entonces, permanecían en la parte trasera. También, al antes mencionado Mena, quien alternaba su desempeño ante los micrófonos con la ejecución de las congas, siendo éste uno de los primeros congueros puertorriqueños. Recuérdese que, durante aquellas fechas, ni las también llamas tumbadoras, a igual que los timbales, seguían siendo extraños en las orquestas boricuas, cuyas secciones rítmicas se circunscribían al piano, el contrabajo, la batería y los bongoes, a veces reforzados por las maracas o el güiro cubano, que eran ejecutados por los vocalistas.

La nueva Orquesta Siboney rápido se granjeó gran popularidad, gracias al respaldo que recibió de la compañía discográfica RCA Víctor, que no sólo le editó grabaciones con sus propios cantantes – la versión cómica y rumbera del clásico francés “C’est si bon” (de Betti & Seelen Hornez), por ejemplo, fue un exitazo –, sino como acompañante de otras figuras, de gran cartel estelar, especialmente los cubanos Orlando Guerra «Cascarita» y Ramiro Gómez Kemp.

Pito Sepúlveda fue el músico que más se identificó con la Siboney –


En los inicios de la televisión puertorriqueña Pepito Torres y su orquesta Siboney amenizaba el Show Libby´s contando con Emma Roger y Pito Sepúlveda como cantantes.
(Foto El maestro Pepito Torres junto a Carmencita Falgás y Pito Sepúlveda en una de las fotos promocionales para el sello Fragoso en la década de 1960)

En 1947, la partida de varios de sus integrantes culminó con el surgimiento de la orquesta de César Concepción. Pero la Siboney no se afectó, pues sustituyó a los desertores con instrumentistas de similar calibre. Entre ellos, el pianista José Luis Sierra «Sierrita» y el saxofonista Tomás Corazón. Más adelante se le uniría el sangermeño Pito Sepúlveda, sin duda el músico que más se identificó con la orquesta y que, además de trompetista y trombonista – admiradísimo por sus solos de trombón en las danzas – fuera su principal cantante de selecciones movidas (aunque también interpretaba boleros) hasta el final de su historia. Sepúlveda siempre alternó ante el micrófono con una voz femenina: las cubanas Emma Roger y Carmencita Falgás primero y, ya avanzada la década de 1960, la boricua Lolita Vargas. Los merengues “Dolorita”, “El polichinela”, “La agarradera”, “Mi negrita”, “Ropa, zapato, casa y comida” y “Señorita Luna” y la pachaga “Pa’ morirse hay tiempo” fueron algunos de los temas que más el público le solicitaba. En voz de Emma se hicieron populares versiones de los clásicos boleros “La hiedra” y “La montaña”, entre varios más.

Durante el período 1950-1954, esta excelente organización amenizó las noches del exclusivo Jack’s Club, situado en el área de Miramar. Seguidamente, pasó a ser la oficial del Hotel Condado, en el que permanecería ininterrumpidamente durante los próximos 17 años, acompañando a las estrellas internacionales que ocupaban el escenario de su cabaret y amenizando toda clase de eventos sociales. Fue aquí donde, en 1961, se grabó el álbum titulado “Una noche en el Condado” (FLP-539), uno de los seis que le editó el sello Fragoso. En este disco, las vocalizaciones son compartidas por Pito y Carmencita.

Paralelamente a su estadía en el Hotel Condado, la Orquesta Siboney fue atracción permanente de uno de los programas musicales pioneros de la televisión nacional, “El show Libbys”, en Telemundo / Canal 2, teniendo, igualmente, la responsabilidad de acompañar a los famosos artistas que el inolvidable Luis Vigoreaux presentaba aquí cada viernes a las 8:00 de la noche. Aquella etapa se prolongó ocho años (1954-1962) y fueron trascendentales en el propósito de fortalecer su prestigio.

Pepito Torres Silva se acogió al retiro en 1971. Entonces retornó a su natal Vega Baja, donde pasó sus últimos años disfrutando de una de sus grandes pasiones: la pesca. Fallecería a la avanzada edad de 89 años el 16 de junio de 1997. Mientras tanto, la orquesta continuó activa alrededor de un lustro más con Pito Sepúlveda y José Luis Sierra «Sierrita» compartiendo la dirección.

 

22/abr/08

 

No es Broadway, no es el Tapia, es Teatro América…y son estudiantes inspirados


ESTUDIANTES ESCUELA SUPERIOR HACEN OBRA lizzie rolon
Lizzie Rolón

ESTUDIANTES ESCUELA SUPERIOR HACEN OBRA 2Los estudiantes de la Escuela Superior LIno Padrón Rivera, en esta puesta en escena mitológica griega, demostraron empeño y dedicación para levantar el nivel superior y hacer una tremenda presentación más allá de su nivel.Dirección Prof. Flor Diaz.

ESTUDIANTES ESCUELA SUPERIOR HACEN OBRA

Buscando raíces en el pasado vegabajeño con Tilín


Esta pareja llegó hasta nuestra ciudad buscando las raíces del pasado de la dama, de apellido Guerra-Mondragón y visitaron a nuestro Nicolás (Tilín) Pérez, que a sus noventa años aun recuerda y nos cuenta historias del pasado vegabajeño
Esta pareja llegó hasta nuestra ciudad buscando las raíces del pasado de la dama, de apellido Guerra-Mondragón y visitaron a nuestro Nicolás (Tilín) Pérez en el Salón de la Fama del Deporte Vegabajeño, quien a sus noventa años aun recuerda y nos cuenta historias del pasado de nuestra ciudad y su gente.

Esta noche se abre exposición de coleccionismo


Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR

EXPOSICION DE COLECCIONISTAS (2)Los motivos para coleccionar son muchos, pero la realidad es que la conservación y divulgación de la historia comienza con la agrupación de cosas.

Esta noche el buen compañero Otilio, tiene una exquisita colección de sellos antiguos y presentes y de objetos históricos que habrá de presentar en Casa Alonso. Nos hemos sumado a su generoso entusiasmo y dedicación y estaremos presentando en dos partes la colección de recuerdos en que constituyen «Las cámaras que retrataron a Vega Baja» y selecciones de la Fototeca Jimmy Rosario.

El primero es el título de un artículo escrito por un compañero periodista que hace algún tiempo entrevistó a mi padre y que hemos considerado apropiado para exponer, por un breve periodo de tiempo, las cámaras con las cuales mi padre ha retratado, en un espacio de 71 años a los vegabajeños, su interacción y su entorno.

El segundo es el producto de muchos años de trabajar en el arte de laEXPOSICION DE COLECCIONISTAS (19) DUODECIMO PANEL fotografía y de conservar esas memorias de mi padre, el fotógrafo Thomas (Jimmy) Rosario Flores. Mi padre aun vive y está activo y mentalmente hábil a pesar de su avanzada edad.

La colección que vamos a presentar consiste de retratos de las categorías de portrait de personas conocidas de Vega Baja y de otras jurisdicciones, incluyendo al comediante mejicano Cantinflas , Muñoz Marín, Concepción de Gracia, Luis Meléndez Cano, Mañemón y otras personas y personajes. También hay retratos de edificios, eventos, educación, entretenimiento, política, inundaciones, tormenta Santa Clara, deportes, organizaciones cívicas.

El denominador común es un Vega Baja y unos vegabajeños que ya no existen en lo que antes se ocupaban,  lugares que han desaparecido y objetos que ya no vemos. Es parte de la historia de una ciudad y sus habitantes en el lógico efecto de la vida de constante movimiento.

La presentación está dividida en doce paneles. En algunos los retratos se entrelazan entre sí, pero no en todos. tuvimos que economizar espacio y ajustarlo a la realización de la noche a la mañana para poder cumplir con el pedido del Director de Turismo que tan generosamente nos ofreció participar de este gran evento. Agradecemos a Willie, Nilda y los amigos y buenos compañeros de trabajo de la Oficina de Cultura y Turismo por su dedicación e interés genuino de divulgar las historia y el quehacer de los vegabajeños.

Queremos compartir esta historia visual con la mayor parte de los vegabajeños usuarios de esta publicación y especialmente estudiantes  y maestros. Hemos intercalado algunas intervenciones en cada uno de los paneles donde colamos a nuestro padre en lo que mejor ha hecho toda su vida que es retratar.

Hay 132 fotos y varias cámaras. Completamos nuestro ofrecimiento con algunos recortes de prensa y una pintura que le hizo mi sobrina a su abuelo donde lo ve como un loco apasionado que es parte de una cámara, exacta versión de como interpretamos a Jimmy Rosario.

Hace 38 años hizo la primera exposición fotográfica para celebrar los 200 años de nuestra ciudad. En aquella ocasión algunas de las fotos incluídas eran reproducciones de otros fotógrafos que le precedieron junto a la vasta colección propia que ya tenía. La que hemos preparado es su propia obra, excepto los retratos donde aparece que todos han sido tomados por otros bajo sus instrucciones. Esta es solo una muestra de más de cien mil imágenes que estamos catalogando y que incluye fotos, negativos, transparencias, fotos digitales y películas en distintos formatos.

Los esperamos esta noche o cuando puedan venir o volver en los próximos dos días. Les aseguro que por lo menos una foto les será familiar o les traerá inmensos recuerdosCARTEL EXHIBICION

EXPOSICION DE COLECCIONISTAS (16)UNDECIMO PANEL

EXPOSICION DE COLECCIONISTAS (1)

46 años de la partida de Gilberto Concepción de Gracia


GILBERTO CONCEPCION SUAREZHace 46 años. 15 de marzo de 1968, yo de 24 y mi título de abogado de 2. Dos hijas bellas y distintas y mi papá en el Hospital San Carlos. Era un viernes. El lunes anterior, 10 de marzo, mi papá me había pedido que lo acompañara a una vista preliminar. Fuimos, pero a mitad el se sintió mal y le pidió al juez, Luis Totti Lugo, de triste recordación por su inmensa incompetencia, como juez y como ser humano, la suspensión. Ordenó que se continuara el viernes. Asistí a pedir otra suspensión, porque el verdadero abogado del caso estaba muy mal en un hospital, pero el juez me obligó a entrar a la vista, que se extendió sin receso hasta la tarde. Fui al hospital y, al entrar, sostuve la puerta para dejar pasar a dos damas que salían, en momentos en que una le decía a la otra: «oye, el que acaba de morir aquí fue Gilberto Concepción de Gracia». En medio del dolor de la noticia destemplada, cargué la pena de la no despedida y la rabia de la insensibilidad de un juez que no sabía qué era la Justicia. Hoy hay solo el vacío que dejó mi líder, mi jefe, mi padre, mi maestro, mi amigo…

GILBERTO CONCEPCION DE GRACIA FJR 2554

Don Gilberto Concepción de Gracia en Vega Baja, 1964  frente de la Casa Alcaldía, en una modesta tribuna donde espeques sostenían la iluminación.

Fototeca Jimmy Rosario, #2554

Cuentos e Historias| El Censo de 1940


Thomas Jimmy Rosario Martínez por LuigiPor Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR

En Vega Baja se ha hecho muchos censos a lo largo de la historia. Censos de población, comercio, agrícolas, industriales y de todo tipo. Los censos son básicamente, una enumeración y descripción de lo que existe a los fines de determinar los pasos a tomar en adelante. Por disposición de ley federal, los censos poblacionales se hacen al principio de cada decenio y tienen efectos en la composición de los distritos senatoriales, distritales y municipales y en la participación en la asignación de fondos.

A los historiadores nos gustan los censos porque nos permiten desmenuzar cualidades de la sociedad de cada época. La tradición oral nos da una idea de lo que existía, los documentos nos lo confirman y los testimonios le imparten vida. Pero los censos nos permiten cuantificar e identificar realidades.

Un censo es hecho generalmente por un enumerador. En 1940 una enumeradora era Primitiva Silva viuda de Sierra. Maestra, madre de varios hijos, es la persona que tomó esa responsabilidad en las calles principales. No sé mucho de ella, excepto que para entonces tenía 37 años y residía en la Calle José Julián Acosta y que era pariente de la madre de José (Pepito) Torres Silva, el vegabajeño músico y director de la Orquesta Siboney.

El Censo de 1940 se comenzó a hacer el  1 de abril de ese año. Tenía muchos espacios para llenar, algunos de los cuales nos resultarían extraños y hasta ofensivos. Las entradas  que he estado investigando es la de las ocupaciones de los ciudadanos, o sea, a qué se dedicaban los vegabajeños de esa época. Hay otros aspectos de un censo que se pueden investigar.

Cada censo tiene, en su parte superior, un número de control para cada página, el nombre del enumerador, la fecha y la calle o calles que se trabajaron. La información va desde el nombre y apellidos del censado, la edad, la ocupación y otros datos de su persona y familia. Si es la principal persona de la familia -casi siempre el varón mayor- se le denomina jefe o jefa, hijo, hija, nieto, sobrino, ahijado, sirviente o sirvienta, alojado o alojada.

En las denominaciones de sirviente y sirvienta tengo que hacer una aclaración. Aunque parece ser algo de la época de la esclavitud, sesenta años después de la abolición había ese empleo y no muy bien protegido por el estado. Los sirvientes eran menores de edad mayormente y eran considerado como parte de la familia, de hecho eran censados como parte del núcleo familiar. Hay que tener en cuenta de las condiciones de pobreza de una década anterior de plena depresión y la siguiente en que comienza el censo donde ya había estallado la Segunda Guerra Mundial.

Los alojados generalmente eran personas de otros pueblos que venían a trabajar a Vega Baja, como maestros o empleados de la Central San Vicente. Aun cuando no eran parte de la familia, se les censaba igual dentro del núcleo familiar.

La enumeración, como he dicho, incluía el nombre y los apellidos. En los varones, era usual unir el apellido paterno y el materno con una conjunción «»y». Las mujeres eran como si fueran propiedad del hombre pues utilizaban su apellido paterno seguido de la «de» y el apellido de su esposo. Por ejemplo, había un carpintero que se llamaba Luis Pérez y Vega y su esposa, que era enfermera, se llamaba María Pimentel de Pérez.

Algunos de esos nombres los he visto en la Fototeca Jimmy Rosario. Afortunadamente, mi padre comenzó su carrera como fotógrafo tres años después y podemos reconstruír el rostro y los estilos de los vegabajeños para los años posteriores de esa generación de 1940.

María Brull Torres| Fotos históricas: Clase de 1974-75 del Colegio


CLASE DE 1975 1975 COLEGIO NUESTRA SENORA DEL ROSARIO

En esta foto están, entre otros,  los siguientes: José Arraiza, el tenor Rafael Dávila, Saribell Martínez (33), Elba Vázquez (12).