
Mily Navedo| Gladys

Archivo del Diario Vegabajeño de Puerto Rico Segunda Etapa de Diciembre 2012 a Octubre 2016
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Muchas felicidades a todas las madres. De una forma muy especial a mi madre Carmen Molina Martínez. Gracias por la vida, gracias por tu dedicación y comprensión, gracias por siempre estar ahí sin esperar nada a cambio, gracias por tus sabios consejos, sencillamente gracias por tu amor.
El alcalde de Vega Baja Marcos Cruz Molina reconoció a Myrtelina Calderón Rey en la noche del viernes durante la actividad del Vega Baja Gastronómico como Madre ejemplar 2015 de Vega Baja.
En la actividad se dio lectura de la trayectoria de esta mujer que la destaca como gran madre dedicada y abnegada.
Por Violeta Landrón
En Puerto Rico existieron y existen cientos de madres destacadas por sus luchas, por sus trabajos en los campos, fábricas y, posteriormente en grandes empresas, política, comunicaciones, arte y en difíciles posiciones del liderazgo.
Hoy, haciendo un pequeño recorrido por las vidas de las madres vegabajeñas y puertorriqueñas elogiamos, con orgullo, la trayectoria de doña Myrtelina Calderón Rey. Esta digna guerrera nació en Pugnado Afuera y fueron sus padres Carmen Rey Pagán y don Rafael Calderón Alicea. Su padre se desempeñó como listero en la Central San Vicente, y su madre, para ayudar en las necesidades del hogar se dedicó a la costura y luego trabajó en la fábrica de alfombras vegabajeña. Myrtelina es la mayor de cinco hermanos. Le siguen Héctor (fallecido), Nereida, Eliezer e Isolina.
Cursó Myrtelina sus años elementales en la escuelita de el Palmar, luego en la SUPA hasta su graduación de Escuela Superior en 1959-60. Conoce al Sr. Enrique Matos, natural de Aibonito, quien había llegado del ejército a vivir a Parcelas Amadeo en 1960. Surge un gran amor entre ellos y se casa en la Parroquia Vegabajeña. Tenía Myrtelina 19 años. Tuvo 6 maravillosos hijos, todos profesionales y ciudadanos orgullo de nuestra ciudad.
En 1979, cuando había criado y educado sus hijos, pensó que ya era tiempo de estudiar una profesión y dedicarse intelectualmente a ella, pues siempre tuvo el don de la dulzura, el consejo sabio y el abrazo fuerte para los desvalidos. Comenzó a estudiar en la Universidad Central de Bayamón, graduándose en 1983 de Trabajadora Social. Luego de hacer su práctica en el barrio Piñas de Toa Alta, comienza a trabajar en el Municipio de Vega Baja, dando adiestramiento a personas de mayor edad que no habían pagado el Seguro Social para que tuvieran una pequeña entrada económica, tejiendo, bordando, confeccionando alimentos, tapicería, repostería, costura etc.
Ella comenta que fue una época donde pudo conocer el corazón noble de las madres y mujeres vegabajeñas. Veía como estas mujeres, con muchísimos problemas seguían adelante con ansias de aprender para producir. Al concluir este programa llamado “Adiestramiento y Empleo”, labora cinco años, como trabajadora social en el Programa Head Start, visitando hogares, dando consejería y tratando de rehacer familias para el futuro. Vivió los problemas sociales y cómo se desintegraban las familias.
Posteriormente comienza a trabajar en el Edifico Cano Llovio como Directora del Centro. Allí laboró con seres humanos muy cooperadores y especiales que hicieron, junto a ella, un equipo de trabajo digno y con grandes expectativas. De allí salían las graduaciones de mujeres que lograron aprender repostería, tapicería, bordado etc. Esas graduaciones se celebraron todos los años y era un acontecimiento muy positivo para la estima de damas que comenzaban sin saber nada y culminaban con sus negocitos caseros.
Pero de todas estas experiencias positivas trabajando con mujeres vegabajeñas alabamos la gesta de otra Myrtelina, la dulce, la sensible, la del abrazo fuerte y la sonrisa franca. De alma de pájaro y manos de paloma. Myrtelina, siempre con su corazón dispuesto a escuchar las necesidades del otro. Tiene algo de Dios en su voz y en su sensibilidad exquisita esta madre- mujer nuestra que aún sigue trabajando, aunque jubilada, para los necesitados de consejos sabios.
Myrtelina Calderón Rey, hoy nos representa como “Madre Ejemplar” porque ejemplar ha sido tu camino, fuertes tus pisadas y alta tu fe en la familia, el trabajo y el creador que todo lo dirige.
¡Alabamos tu gesta con nuestra sociedad Vegabajeña y Puertorriqueña!
¡Felicidades Amada Amiga! ¡Que Dios te ilumine siempre!
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Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Cuando apreciamos el valor de la vida, queremos perpetuar el proceso y es natural que comencemos desde el principio. Podemos dar loas a los procesos científicos que sustituyen algunos pasos naturales en nuestro deseo de procrear, pero no hay sustituto para lo que una madre hace durante nueve meses aproximadamente y el resto de la vida con el producto de su vientre.
Valorar la maternidad es celebrar al recipiente que es la madre. Pero su función rebasa el tiempo de gestación, ya que mantiene generalmente un vínculo de protección por su hijo.
¿Porqué ocurre eso? Hay desde luego, factores sicológicos, espirituales, químicos y biológicas y culturales. En Grecia y Roma se honraba a la madre de los dioses, al igual que el catolicismo venera la madre de Jesús. En Inglaterra hubo un día de las madres en el Siglo XVII, pero ninguno es oficial de ningún estado hasta que el Presidente Woodrow Wilson declaró el segundo de mayo como Día de las Madres.
No sabemos cuándo se comenzó a celebrar en Puerto Rico, pero la tradición es tan importante que es uno de los días en que la mayor parte de los comercios no pueden abrir ni dar servicio a sus clientes, por causa de la Ley de Cierre.
Mis recuerdos más lejanos de esta celebración en Vega Baja se remontan a finales de la década de 1950. Cuando éramos niños, residíamos en la Calle José Julián Acosta. detrás de lo que ha sido la Fotografía Rosario. Allí un sábado en la noche mi padre «secuestró» a su trío de hijos y nos dió cinco dólares a cada uno para que le compráramos regalos a nuestra madre. Para entonces, no había centros comerciales y la vida económica dentro del pueblo era sumamente activa.
Nos llevó a la «Farmacia de Don Toño», en el edificio de La Guardesa entre la Calle Betances y la Muñoz Rivera. No recuerdo el nombre comercial del local ni nunca la vi anunciada, pero todo el pueblo apreciaba a ese viejito bajito, calvo, gordito y soltero que luego honraron dándole su nombre completo de José Antonio Pérez Melón al Centro de Envejecientes de Algarrobo. Don Toño era una persona generosa que todos dábamos por farmacéutico, que no lo era, por lo mucho que sabía de esa ciencia y por los años que estaba trabajando en ese tipo de negocio.
(En esta foto estoy en su barriga)
Allí le compré un juego de seis vasos de cristal que venía con un soporte de metal por $3.50 y con el resto del dinero adquirí unos jabones Maja. No recuerdo lo que Flor y Jossie escogieron, pero igualmente se añadieron otros regalos para mi madre Yuya. «Yuya» proviene de Obdulia, segundo nombre que heredó de una abuela.
Otro recuerdo de mi niñez respecto al Día de las Madres fue un espectáculo que produjo mi padre en el Teatro América. En estos días nuevas imágenes de aquel domingo de varias décadas atrás han regresado a mi mente con el fallecimiento de Raymond Hernández, uno de los integrantes del Trío Los Radiantes que por muchos años mantuvo su actividad en nuestra ciudad. Allí se dieron regalos y música a los asistentes, en una sala llena de madres con sus hijos.
Recuerdo también que en algún momento de nuestra historia la Juez Maria Luisa Ramos también hizo actividades públicas para madres pobres. El Gobierno Municipal, en varias instancias, lo ha hecho ya una tradición.
Ser mujer es un privilegio y ser madre es una bendición. Ellas han modificado la historia desde el primer parto. Han prodigado amor y protección a todos nosotros y nos han enseñado la virtud más grande después del amor, que es la lealtad.
Está más que justificado que celebremos este día tan especial.

en tu vientre navegaba
pataleaba y me revolcaba
-hacía que sufrieras-
causándote dolor.
No podía imaginar
que por mi razón
tantas angustias pasaras
siendo tan pequeño
y tanto dolor causaba…
Perdóname madre mía
por siquiera pensar
que de haber sabido
que tanto sacrificio
te habría de causar
mejor hubiera sido
no haber nacido…
Pero ahora distinto es
estoy agradecido pues
porque la naturaleza
que Dios creó en tí
lo hizo posible así…
Gracias madre mia.
¿Sabes una cosa?
Me siento feliz
y si volviera a nacer un día
te escogería a ti,
madre mía…

Esta carta es para una mujer; bueno, para una gran mujer: la mejor que he conocido,
la que recibió muchos títulos pero no se vanaglorió, todos la hemos tenido en casa pero a 91 años de vida Jesus la ha llevado a descansar hasta que venga Su Gran Venida. Esta carta es para mi heroína favorita, la que supo que la batalla era día a día, fue mi enfermera que no sólo me curó los raspones de mi niñez y que fueron muchos pq yo era bien travieza y me subia a los arboles y corria mucho, sino que supo curar con besos las heridas del alma; para mi amiga que lloro conmigo mis tristezas y se regocijo de mis éxitos…Hoy esta carta es para mi Madre, para agradecerle sus desvelos, los te quise y te querré, sus besos y todas esas frases que le salieron de su corazón para hacer la carga más ligera.
Te amo Mamita con todo mi ser siempre seras mi Heroina,
tu hija traviesa, Lilly Melendez.
Por José Luis Maldonado (Luigi)






Mil Felicidades a todos las madres de Puerto Rico y del mundo. Especialmente a mis amigas y amigos que realizan también ese rol de madre. A toda mis tias, primas, cuñadas de las familias Rivera, Garraton, Rolon, Irizarry, colon y torres. A todas mi admiración y BENDICIONES, pero especialmente a mi querida, hermosa habilidosa, inteligente y espiritualmente madre, Hilda Garratón. Un bello ramo de rosas. Amén.

MADRES !!! Gracias por darnos lo que nunca nadie podrá darnos jamás sus palabras sinceras y su amor INCONDICIONAL, Felicidades Mami y Felicidades a todas las madres Vegabajeñas…
Mis Respetos y mis mejores deseos de que pasen un día Felíz al lado de sus seres queridos.
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