Cómo entender el problema del ex-alcalde Iván Hernández

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR

Iván Hernández González (2011-2013)
Iván Hernández González (2011-2013)

El referimiento que hace el Departamento de Justicia a la Oficina del Fiscal Especial Independiente del asunto de Iván Hernández González, ex-alcalde de Vega Baja, hay que entenderlo e interpretarlo desde varios puntos de vista.

El primero es el legal. Aun no hay acusación, pero puede haberla. Ivan, por lo tanto, debe comenzar a buscar un buen abogado criminalista e invertir así en su futuro. Toda esta situación puede terminar bien o mal, por lo que necesitará levantar fondos para pagarle al abogado en todas las etapas posibles. El dinero que necesitará, de seguro no lo tiene, porque estos procesos en que se puede ir la libertad, son costosos.

En la primera etapa, que es la de evaluar el caso para determinar lo mismo o distinto que el Secretario de Justicia, se habrá de determinar que no hay prueba suficiente o que no se cometió ningún delito o se iniciará el procedimiento criminal con la radicación de cargos, con referencia a las actuaciones que constituyan delito de acuerdo a las leyes de Puerto Rico.

Si pasa a una segunda etapa, habrá acusaciones criminales y tendrá que defenderse o aceptar los hechos y llegar hasta una transacción. Los resultados de una segunda etapa pueden generar apelaciones y hasta llegar a una tercera etapa que sería el juicio.

Esto le costará un pico al ex-alcalde. Algunos querrán zapatearse de su persona y hasta a condenarlo públicamente o de apoyarlo incondicionalmente. Ese dolor que causa el desafecto es un puñal más doloroso que el proceso criminal, pero tiene que vivir con eso.

Yo creo que Iván hizo mal y lo aceptó públicamente. No creo que sea un criminal ni que se robó nada del municipio. La mala administración y el ejercer las opciones que tuvo para administrar mal algunas cosas, no lo lleva  a la categoría de Edgar Santana. Creo que ha sido terco en aceptar otras cosas que están mal y haber propiciado hasta el último día de su incumbencia el administrar como si el Gobierno Municipal fuera una dependencia del Partido Nuevo Progresista.

Políticamente, no está muerto, pero el Partido Nuevo Progresista debe tomar otros rumbos sin él, para que haya al menos una reconciliación entre los miembros de ese partido y puedan contar con nuevas opciones para administrar, coadministrar o tener una oposición vigorosa y razonada.

Le deseo lo mejor, pues es un padre de familia e hijo de otra buena familia de nuestra ciudad que tiene futuro personal después de esto, si a tiempo resuelve este asunto.

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