Los setenta años de Jimmy Rosario

1/1/2013 Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Hoy comienza la celebración de los setenta años como fotógrafo de mi padre Thomas Rosario Flores, mejor conocido por Jimmy.
Esto, más que un privilegio personal, es una responsabilidad que responde a los múltiples reconocimientos que se le han hecho a través de su vida. Creo que si he dedicado gran parte de mi juventud y el resto de mi vida a la historia, es justo que deje para los que vengan, la de mi padre, que lo he conocido por más tiempo más que ninguna otra persona en el mundo y que puedo escribir, con propiedad, de las virtudes y sus defectos dentro del inmenso amor y respeto que le tengo.
Pero más importante que eso, es su obra. Hace seis años vengo ordenando su legado porque él sabe y nosotros sabemos que no nos va a durar para siempre. Ahora que está en buena salud relativa con su edad y que nos puede dar marcos de referencia y mucha información sobre el mundo que conoció, estamos aprovechando sus minutos y los nuestros, tratando de indagar cada pieza de las imágenes que por siete décadas construyó.
Vamos a compartir esta tarea con el pueblo. Para cada una de las entradas que haremos diariamente habrá espacio para que todos puedan comentar su propia experiencia con Jimmy el fotógrafo, por lo que no será una historia cargada con el celo familiar de un hijo agradecido de su padre sino otro tipo de experiencia que podremos crear todos.
La fotografía que arriba incluímos no fue posada ni tomada con técnicas. Es solo una casual ocasión que mi esposa Myrna aprovecho hace muchos años, en la boda de su nieto Jose Juan Rodriguez (Pelón), donde él estaba retratando.
Esa imágen la ha usado como logo en muchos de sus trabajos de historia bajo la serie de Historias de Vega Baja y otros. El mismo, con su percepción y curiosidad innata, la localizó y la preparó digitalmente, para hacerla un símbolo reconocible.
Mañana continuaremos este viaje de 365 capítulos para recordar el año de 1943 y los siguientes, cuando Jimmy Rosario comenzó en el arte y negocio de la fotografía y también del civismo, teniendo, desde luego, la influencia simbiotica que el dió y recibió en interacción con los vegabajeños.
_______________________________________________________
¿Porqué El Diario Vegabajeño de Puerto Rico?
1/1/2013 Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Rudyard Kipling (1865-1936), un escritor inglés, hace cerca de una centuria escribió unos cuentos explicando fantasiosamente el orígen de la estructura de los animales. The Elephant’s Child termina con un poema del cual hemos traducido una parte, la cual lee como sigue:
«Yo tengo a mi servicio seis honestos sirvientes que me enseñaron cuanto sé, sus nombres eran QUE, DONDE, CUANDO, COMO PORQUE Y QUIEN.»
Recuerdo un retrato cuando mi padre era corresponsal de El Imparcial en el cual aparece junto a los demás pediodistas y a su director Antonio Ayuso Valdivieso, teniendo al fondo la imprenta del diario y el rótulo parafraseando la frase de Kipling: «Seis grandes maestros que tuve, me enseñaron cuanto sé. Llamábanse qué, quien, cómo, donde, cuando y porqué».
Cada una de esas palabras me han acompañado toda la vida. En quinto grado, creé La Pequeña Prensa, que era lo que yo entendía que era un periódico a mis diez años, que me costó un regaño de una maestra porque la aludía a ella. Luego en la Escuela Superior hicimos La Voz Estudiantil y ya universitario, participé con artículos de historia en el semanario Taíno, que se producía en Vega Baja por Jack López-Cepero.
En la Universidad de Puerto Rico fui colaborador y fundador de Proyecciones, en mis estudios de derecho pertenecí a la Revista Jurídica de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana y como estudiante ayudé a preparar los cursos de Historia del Derecho Puertorriqueño como Asistente de Investigaciones. Esporádicamente escribí en El Vocero, cuando el director era Pedro Julio Burgos, en periódicos políticos del Partido Nuevo Progresista y dondequiera que les interesara un escrito o donde yo me atreviera a tocar puertas para publicar mis ideas.
El periodismo ha sido mi pasión. De hecho, mi meta era estudiar periodismo. Fui admitido en la Escuela de Comunicaciones en 1973 pero me desvié a estudiar derecho. Mi padre, heredó de su tío Victor y de su padre Esteban la vena periodística y acompañaba su habilidad para escribir con sus destrezas en la fotografía, que siempre fue su primer medio de sustento y de vida. Mi sobrino, Carlos A. Narváez Rosario, Director de este diario, trabaja como cronista deportivo del Vocero.
Lo que me permite comenzar hoy plenamente en este esfuerzo de hacer un diario con pasado, presente y futuro es, en lo que a mi respecta, es la curiosidad que mi padre me impartió, pero el amor a los vegabajeños es el basamento, el soporte sólido que nos sostiene compartiendo la alegría de los triunfos y las reflexiones de los fracasos. Yo no he sido lo exitoso que él ha sido, pero tampoco soy él. Parte de mi vida la dedico a que se conozca su monumental obra continua, para que tenga permanencia y que sea aceptada por todas las generaciones a seguir, como la de los demás vegabajeños ilustres del pasado, los que se están forjando en el presente y los que necesitan modelos para el futuro.
El Diario Vegabajeño de Puerto Rico es el vehículo principal para publicar todo lo que tiene que ver con vegabajeños y con Vega Baja. Este medio no es ni puede ser un asunto de egos individuales ni de la suma de voluntades convertido en un propósito familiar. Tanto él como yo tendremos nuestro crédito, pero ninguno como el del pueblo tolerante y cooperador de la Ciudad de Vega Baja, que ha hecho que hoy comencemos esta segunda etapa del periodismo diario en nuestra patria chica.
Los que estuvimos originalmente en El Diario Vegabajeño habíamos compartido otras publicaciones culturales anteriormente, como pareja o como grupo, entre los cuales se encuentra mi padre y yo, en Taíno, Carlos Ayes, mi padre y yo en SEBUCO y Diosdado y yo en periódicos escolares como estudiantes y luego ya el como maestro y el suscribiente como profesional del derecho. Trajimos pues, la semilla del deseo de descubrir y compartir conocimientos y de un sentido de amistad y compañerismo en muchas instancias previas. Luego fueron llegando, poco a poco, mientras se convencían o se atrevían, cada uno de los demás buenos vegabajeños que nos han hecho el gran favor de acompañrnos.
No hay duda que la ausencia de otros foros y la presencia de un gobierno municipal excluyente nos motivó al debut social, pero la política ni la administración pública de Vega Baja nunca ha sido nuestro norte. Tenemos la convicción, empero, de que por la cadena de eventos en los últimos siete años, la divulgación de situaciones y las opiniones de nuestros asociados y el público, se han propiciado los cambios que colectivamente hemos querido y que han cambiado el curso de los acontecimientos en nuestra ciudad.
En el Diario Vegabajeño de Puerto Rico no estamos para perpetuar el pasado. El inmovilismo lleva a la desaparición mientras que el intercambio de nuestras ideas y visiones transforman la mentalidad, actitud y la vida. Venimos a continuar la obra de progreso del pueblo vegabajeño, a fomentar el vegabajeñismo como arma de unidad y consolidación donde todos podemos formar parte de un todo y ser tomados en cuenta por el resto del mundo.
El Diario puede ser el comienzo y el seguimiento, pero nunca el final. Las ideas tienen que convertirse en algo espiritual, mental o tangible fuera de este foro y no quedarse en unos símbolos cibernéticos o en la tinta de una página reproducida. Aquí recomenzamos nuestro camino, con el impulso que nos dió la experiencia y el impulso de un corazón vegabajeño donde todos podemos encontrarnos.
Nuestro saludo en medio de la llegada de un nuevo año nos llena de una gran energía. La energía es la fuente de la vida, por lo que la energía de ustedes y la nuestra, nos colmará de una mejor vida a todos.
Nos vemos en el camino…
El Comisionado de la Policía designado sabe lo que tiene entre manos

1/1/2013
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez, Director Ejecutivo
Edgardo Santiago Canales es un vegabajeño que desde hace un poco más de dos décadas, se ha desempeñado honestamente dentro de una fuerza de seguridad que ha pasado del orgullo a la verguenza y de la abundancia a la escacez.
Esta es, a su entender, la época de las vacas flacas, pero igualmente no ha perdido el interés de ayudar a generar un servicio de excelencia para garantizar la seguridad a los ciudadanos y que los ciudadanos se sientan felices.
«Nací en La Trocha en Rio Abajo. Creo que mi abuela Maximina fue la comadrona que asistió a mi madre. Estudié en las escuelas de Vega Baja hasta que me fuí al continente. Trabajé en fábricas y construcción antes de ingresar a la Policía Municipal de Vega Baja en 1989 cuando la dirigía su fundador, Octavio Otero. Luego me gradué de Bachillerato y Maestría en Justicia Criminal, hasta escalar esta posición (de Teniente Primero).», expresó el también columnista regular de El Diario Vegabajeño por los pasados años.
Siempre que hemos conversado con el Teniente Santiago Canales, nos ha sorprendido lo actualizado que siempre está con los conocimientos estadísticos, los problemas sociales y la manera en que considera que se puede atajar el crímen. El sabe que no es tarea fácil y que el resultado depende de muchos factores ajenos al poder y querer de los vegabajeños, pero está dispuesto a luchar por que se transforme el sistema de educación y la actitud de temor y de poca participación de los ciudadanos.
Sus pensamientos son profundos, lógicamente articulados, pero habla en arroz y habichuelas. Es fácil entender lo que por mucho tiempo ha tenido oportunidad de pensar y practicar en la academia, las oficinas y la calle.
«La educación es fundamental»-argumenta- «de hecho, esa es una pasión que me atrae tanto como a lo que me dedico y es que si hubiera más conocimientos o herramientas para manejar los asuntos de la vida, habría menos crímenes o violaciones de ley. La ignorancia es a lo primero que tenemos que dedicarle tiempo. Tenemos que bregar con los desertores escolares, darle más participación a los jóvenes para levantarles la moral y lograr más responsabilidad de ellos y de sus padre. El éxito de la sociedad vegabajeña está en buenas prácticas vivenciales. Tenemos que hablarles de los deberes de los ciudadanos y de las leyes y ordenanzas que no conocen, para facilitarles su viaje a una mejor vida», comentó.
«Mi misión como Comisionado no será la de encerrarme en la oficina con aire acondicionado ni en seleccionar espacio ni facilidades cómodas en el Cuartel de la Policía. Esa es la parte fácil, pero no es así como hacemos que nuestra labor sea efectiva. Sabemos que vamos a necesitar recursos y mucha cooperación, pero tenemos el ánimo y la voluntad para hacer la tarea que el alcalde electo Marcos Cruz ha propuesto al pueblo», concluyó El Teniente Santiago Canales.
_________________________________________________________


Debe estar conectado para enviar un comentario.