Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
Cuando fui escogido para ser miembro de la Directiva del Salón de la
Fama del Deporte Vega Baja Melao Melao, Inc., me encontré con una situación triste. Como Presidente del Comité de Transición del Alcalde Edgar Santana en 2005 hallé una historia exitosa de unos ciudadanos privados y un gobierno municipal bajo la administración de Luis E. Meléndez Cano que ya tenía una estructura organizada, funcional y con huellas evidentes de su gran trabajo. Pero en 2012, cuando llegué a la primer reunión como miembro de la Directiva, el cuadro , era distinto.
En ocho años la administración no había dado el apoyo económico ni el respaldo institucional. Algunos de los miembros de la Junta Directiva, ante muchos planes y pocas realidades fueron dejando de asistir y aun de pertenecer a los comités y la Directiva. El pueblo en general se privó de conocer más de su historia deportiva y de celebrar a los vegabajeños triunfadores del esfuerzo deportivo.

Como estuve en reuniones con el alcalde Edgar Santana, recibí la información de que se tomaría por asalto el Salón de la Fama y se sustituirían los miembros de la Junta Directiva por penepés, porque había la idea de que el Salón de la Fama era parte del Gobierno Municipal donde en un cambio de gobierno se podrían sustituir sus miembros.
En realidad, se trabajó con una ignorancia absoluta. Tuve que aclararles que el Gobierno Municipal había otorgado fondos para crear el Museo pero que quien dirigía el Salón de la Fama del Deporte era una institución sin fines pecuniarios, debidamente organizada y democráticamente constituida y que no se podía usurpar la misma. La administración entonces tenía dos problemas. El primero era que no podía hacer lo que pensaba por razón de ley y derecho y segundo, que no tenía personas con la trayectoria deportiva e interés dentro de su banco de talento para ocuparse de la institución, creada una década antes.
Lo que hizo el Gobierno Municipal fue obliterarla, ignorarla. No dejaron de felicitar a atletas pero lo hicieron fuera de la institución, sin dejar la huella histórica, algo que nunca trascendió del momento y que ya nadie lo recuerda. Inversión económica y tiempo perdido.
Cuando el alcalde Iván Hernández González tomó las riendas de la alcaldía, nos convocó a dos reuniones en su Salón de Conferencias e incluso, en un mensaje que dió al pueblo nos incluyó con una promesa de ayudarnos en una exaltación, teniendo la osadía de recomendar públicamente dos candidatos, lo que nunca había hecho ni ha vuelto a hacer ningún otro alcalde porque han respetado siempre la independencia de criterio de la institución. No sé si pensó que rechazaríamos la oferta para ponernos en una situación, pero nosotros le informamos que la aceptábamos. Aun con todas las cartas sobre la mesa, con su promesa de una exaltación, después nos informó que no habría dinero.
Pero otras partidas inexplicables, especialmente una de $100,000.00 para un vecino y miembro de su partido político, que obtuvo el contrato de las Fiestas Patronales junto a otros beneficios de contrataciones, aparecieron gastadas en pocos días, cuando la celebración que nosotros hacemos dura una noche pero queda para toda la vida con la historia que levantamos y las tarjas que se envían a hacer. Para ese tiempo, el Director de Deportes era José Galán, precedido por Rafael Rey y otros, quienes tampoco apoyaron nuestro proyecto de historia deportiva.
En 2013 sostuvimos varias reuniones con el alcalde Marcos Cruz. Reconoció la labor de la Directiva especialmente en su resistencia a la desaparición de la institución en «los años de sequía», como hemos denominado el período en que no hubo exaltaciones. Fue honesto abriendo los libros y prometiendo su esfuerzo y respaldo aunque no estaba seguro de tener los fondos para cuando se necesitaran. Pero convertir en realidad su palabra fue el próximo paso y duplicar su oferta por un segundo año nos ha permitido posicionar nuevamente a nuestro Vega Baja Deportivo en el firmamento puertorriqueño. Nos ha encantado su idea de un futuro traslado del Museo para el floreciente casco del pueblo.
La aportación de esta administración al Salón de la Fama del Deporte en este corto tiempo ha permitido una inolvidable actividad de exaltación con recursos humanos de excelencia del mismo calibre de las personas que honramos. Son tantos los nombres de los funcionarios y empleados municipales que nos han estado dando la mano que mencionarlos solamente, en esta oportunidad sería injusto. Merecen más espacio porque son muchos y han hecho muchas cosas. Y lo más importante es que ellos lo hacen por vocación y no porque hayan recibido una orden de sus superiores.

También, los fotohistoriadores de Vega Baja, comenzando con las aportaciones del finado Dr.Ramón Portela, hermano de nuestro fundador Dr. José Manuel (Manel) Portela, de Evaristo Otero Rosa (Coto), José Luis Maldonado Quirindongo (Luigi), Edgar Freytes, Ricardo Salvá, Roberto Rivera, mi padre Thomas Jimmy Rosario Flores y muchos más que han estado documentando con imágenes nuestras actividades por tantos años en foto fija y en movimiento, a los que en la noche de hoy se nos sumará el fotógrafo Rudy Rivera. Algunos fotógrafos aficionados nos han sorprendido con sus excelentes fotos y vídeos de movimiento.
Los miembros de la Directiva han sido generosos con su tiempo para la actividad de esta noche. Medio enfermos de chicunguya, algunos con problemas familiares y hasta Elpidio Otero, que no pudo asistir el pasado año por estar recluído en un hospital, han sido consistentes en el servicio a esta institución, especialmente en los últimos días, en que nos constituímos en sesión permanente para preparar los detalles de nuestra actividad.
Hoy se elevan a la inmortalidad cuatro buenos vegabajeños que han sido exitosos en alguna disciplina o rama deportiva. Juanita (Jenny) Barreto, Sophie Purcell, José (Che) Torres y Juan (Junior) Ramón Abrams fueron seleccionados entre otros candidatos más para recibir los honores del pueblo deportivo.
Pero ponemos en el firmamento público mucho más que eso. Son valores que tenemos que atesorar para seguir la costumbre de buscar de esas estrellas en nuestra tierra y colocarlas en nuestro cielo, que es el lugar donde deben estar. Se lo han ganado.















































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