
Archivo del Diario Vegabajeño de Puerto Rico Segunda Etapa de Diciembre 2012 a Octubre 2016
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Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
Iván Hernández González fue Presidente de la Legislatura Municipal de enero de 2006 hasta finales de 2011. Seis años de los ocho que sirvió como Legislador Municipal dirigió la entidad gubernamental que regula al gobierno y a los ciudadanos de Vega Baja. Su poder, bien empleado, pudiera haberle generado ganancias para su vida futura, pero por alguna razón, cerró desde temprano en su incumbencia la estima de sus compañeros y del pueblo.
Para mi, la razón principal es su carácter. Y estuve para ayudarle desde el principio, pero tanto él como su padre David me vieron como un adversario más que como alguien que desinteresadamente quería ver un Vega Baja mejor que el que se había dejado.
Yo no estuve en la campaña política de 2004. Yo no sabía quien era Reinaldo del Valle a excepción de que le juramenté su petición de candidato al puesto de asambleísta. Tampoco intervine en la elección del caucus, aunque lo presidí para elegir a los oficiales. También juramenté a los miembros electos de la Legislatura Municipal, al Sargento de Armas y a la Secretaria. Luego Del Valle me nombró Asesor Legal de la Legislatura Municipal y asisitía a todas las sesiones, preparaba proyectos, hacía estudios jurídicos y ayudaba tanto a mayoría como a las minorías. No acepté contrato pues lo hice como un servicio gratuito para aportar a los vegabajeños.
Reinaldo Del Valle es una persona honesta, de buen carácter, pero conoce la diferencia entre el bien y el mal. Lo que se estilaba desde el poder ejecutivo era veneno y el Presidente fue convirtiéndose en minoría poco a poco en su delegación. La delegación optó por negociar con el alcalde a espaldas de su Presidente porque su interés siempre fue a colocar en la esfera del poder a los Hernández, padre e hijo. Ellos siempre estuvieron en el Partido Nuevo Progresista pero al no presentarse como precandidatos a alcalde perdieron la oportunidad inicial y el apoyo de sus compañeros para posesionarse en posiciones importantes en la Legislatura Municipal.
El 8 de septiembre de 2005, el alcalde, después de varios intentos infructuosos de desprestigiar y manipular a Reinaldo Del Valle, quiso darle un golpe de estado y destituírlo utilizando a los abogados municipales y al personal de confianza para presionar a los legisladores de mayoría a declarar vacante la presidencia y nombrar a otra persona. No lo pudieron hacer por un incidente de órden público entre el alcalde y el suscribiente, lo que motivó la cancelación de la sesión de ejecución. Posteriormente Del Valle no quiso ser parte del juego de Edgar Santana y sus compañeros de partido. Muy dignamente, cuando el quiso y bajo sus términos y no los de nadie, renunció como Presidente de la Legislatura Municipal, efectiva su renuncia el 12 de enero de 2007. En esa fecha comenzó el mandato de Iván Hernández. Su padre, como Presidente Pro Tempore y Vicepresidente en funciones, le entregó a su hijo el mallete simbólico y Del Valle, en un gesto de humildad, fue a ocupar el último asiento, desde donde pudo tener la libertad de expresar sus objeciones al programa legislativo de Edgar Santana.
Inmediatamente Iván Hernández me envió un mensaje electrónico donde me indicó que no interesaba mi asesoramiento ni mi participación con la Legislatura. Sin embargo, tanto Del Valle, como algunos legisladores de mayoría, los de minoría del Partido Popular, Asterio Santos Portalatín, María del Carmen Brull Torres y el del Partido Independentista Puertorriqueño, Miguel Ojeda Trinidad me ocuparon y me dieron su confianza y amistad en adelante, lo que dura hasta estos días. Hernández eventualmente despidió al Sargento de Armas y a la Secretaria Municipal y colocó en esas posiciones a personas de su confianza. Pero en su selección violó la ley y los reglamentos, lo que fue motivo de fallas encontradas por el Contralor de Puerto Rico en sus informes.
Su presidencia se basó en sostener la mayor parte del tiempo de su incumbencia los desmanes del alcalde bajo la teoría de que esa era responsabilidad del alcalde. Omitió que el principal deber de la Legislatura Municipal es la fiscalización. Al final de la jornada, cuando ya se veía venir las acusaciones contra el alcalde, modificó su conducta y su delegación fue menos generosa con las propuestas del alcalde, pero a su paso dejaron una estela de muchas concesiones y permisos al poder ejecutivo. Eso, sin contar que los familiares de los legisladores municipales habían logrado ubicarse en puestos en esa rama ejecutiva lo que hacía que fueran lenientes y concesivos con Edgar Santana desde la rama legislativa, en un obvio conflicto de intereses.
Iván Hernández fue luego a ocupar la alcaldía, pero había dejado tantas personas heridas a su paso, con un carácter poco afable y una claque reducida a pocos amigos y seguidores, que en su elección como candidato tuvo problemas al presentarse un opositor que ya lo había retado en su candidatura a sustituír a Edgar Santana. Esa doble elección demostró que era un candidato débil, pero creo que cualquier otro candidato pudiera haber perdido como perdió finalmente él en su aspiración a reelección. A esto sumemos la errática actitud que asumió con los empleados de confianza, de exigirles un pago económico y de servicio a su candidatura y su partido.
Para evaluar adecuadamente su incumbencia será necesario aunar la evidencia de las Actas Municipales, testimonios de sus compañeros del partido y de los adversarios. Mi juicio breve se basa en mi experiencia personal y conocimiento de lo que pasaba tras bastidores y en la sesiónes y ejecutorias oficiales.
En cualquier situación, Iván Hernández González debió estar presente, como lo hicieron sus compañeros de partido y también presidentes, Juan A. Martínez Rivera y Reinaldo Del Valle Cruz.
Se especula sobre su ausencia sin excusarse. Se dice que como el espera las acusaciones que penden sobre él, no quiere hacer ningún acto público para no pasar vergüenzas. Otros dicen que privadamente se queja de sus compañeros de partido y del actual alcalde y su administración, lo que hace que no se sienta a gusto en una actividad donde los ojos podrían estar sobre él. Los más dicen que esa es su actitud usual, que nunca le importó mucho ser presidente ni alcalde, que no va a volver a la política y ni fue a la juramentación de Marcos Cruz y la Legislatura Municipal ni a la celebración del bicentenario.
Hasta que él no lo diga, no sabremos porqué él, sus hijos, sus hermanos o sus padres no vinieron a develar su óleo. Eso es un honor que trascenderá su vida junto a los demás recordados en las paredes prominentes de la Legislatura Municipal. Sus compañeros de partido tuvieron que sacar la cara por él y poner sus manos para retirar la tela. Esa fue una carga más que dejó a sus compañeros aparte del estigma que han heredado. Dejó a su partido y a los vegabajeños arrollados.
Una noche hermosa como aquella nunca debió perdérsela. Allí vi mucha solidaridad, amistad y buena actitud. Tal vez hubiera sido edificante para su vida y para la de todos nosotros contar con la presencia de su padre y la de él.







Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Fotos por José Luis Maldonado Quirindongo (Luigi)
Antes era tradición contratar a los fotógrafos de Vega Baja para tomar fotografías cuando se constituía por primera vez cada asamblea municipal. También posaban para el Programa de Fiestas Patronales de cada año. Mi padre, Thomas Jimmy Rosario Flores, por muchos años fue el fotógrafo que realizó la gestión y aun guarda los negativos de cada grupo que retrató y aun los individuales que para gestiones personales se tomaban los asambleístas o legisladores municipales en la Fotografía Rosario.
Para la exposición se utilizaron muchos de los retratos que el y otros fotógrafos tomaron desde 1933, En la misma pudimos identificar muchos de los rostros que aparecen en las fotografías para la muestra que se presentó en el lobby del Teatro América. El encargado del Museo Casa Alonso, Iván Pagán, con la ayuda de personal municipal, presentaron dos paneles con las fotos que pudimos coleccionar hasta el momento.
Posteriormente localizamos más fotografías de los grupos de asambleístas y legisladores que habremos de divulgar en otra ocasión futura.


Fotos por José Luis Maldonado Quirindongo (Luigi)
Texto por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVB
Los últimos años han sido duros para nuestra ciudad. No tengo ni quiero recordarles más lo que todos hemos sufrido. Los problemas recurrentes y los nuevos estarán en el futuro, pero en las últimas horas del primer bicentenario de Vega Baja hubo una atmósfera de unidad y solidaridad entre los vegabajeños.
La actividad de la celebración del Bicentenario de la Legislatura Municipal para mí fue un sueño cumplido de muchos años. Fue la secuela del Bicentenario de Vega Baja que forjamos y celebramos en 1976.
Al final de la jornada me encontré mucha gente buena, de todos los partidos políticos, que fueron parte de una actividad inclusiva, no exclusiva como se ha acostumbrado por los dos partidos políticos hasta esta fecha. La honra a los hombres y mujeres que han servido en la rama legislativa fue institucional, no un ejercicio para impresionar y ganar votos.
De esa gente que me terminaron la noche hay dos que me cuelgan del alma. En primer lugar, la Secretaria de la Legislatura Municipal, la veterana Rochelly Rivera Cosme y en segundo lugar, el Presidente, Ebrahim Narváez García.
Vi a Rochelly, como Secretaria de la Comisión, con un oído fino escuchar cada día las recomendaciones del Comité y ejecutar cada uno de los acuerdos haciendo las modificaciones razonables para que se lograra el propósito noble de la Presidenta que inició todo, Janet Miranda Rodríguez. A través de esta reanudada relación que comenzó en 2005 cuando la conocí como Secretaria de la pasada y siguiente Legislatura Municipal he podido ver una persona dedicada, con un carácter noble pero a la vez llena de energías positivas y una inteligencia para anticipar problemas y resolver crisis. No en balde han pasado tantos presidentes que la han retenido.
Sentado después de la actividad, en el Museo Casa Alonso tuve un breve diálogo con el Presidente de la Legislatura Municipal. Ese hombre que tiene un alma de poeta para todo, me descubrió su interior describiéndome el impacto de la actividad. Me confió que su voz se quebró cuando le tocó hablar y que estaba tan energizado que una de sus metas como Presidente será seguir buscando mejorar a nuestro pueblo, pero con la experiencia histórica como punto de partida.
Anoche me disfruté tanto la actividad que se me olvidó mi rol de informador o cronista. Con tantos testimonios que recibí a mi paso, no puedo menos que seguirles contando, en adelante, lo que allí pasó.
Sello Conmemorativo del Bicentenario en cancelación postal
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez/Fotos por José Luis Maldonado Quirindongo (Luigi)
Anoche nuestra ciudad tuvo una celebración memorable. Todos los elementos del tiempo se conjugaron con lo más fino del elemento humano para reconocer la actividad humana de muchos vegabajeños.
De forma mágica, como anticipó la Presidenta de la Comisión Bicentenaria de la Legislatura Municipal, fueron apareciendo, poco a poco, los detalles de nuestra historia legislativa, la cual ocupa una gran parte de lo que conocemos como Vega Baja.
Con la claridad del verbo a que nos tiene acostumbrados, José Luis Colón González, abrió la velada en el Teatro América. Introdujo la situación política que condujo a España a aprobar la Constitución del 1812, la cual autorizó la creación de un organismo que se conoció en su momento como Concejo Municipal. El 20 de septiembre de 1812 se constituyó por primera vez, con los electores elegibles de Vega Baja.
Cancelando el Sello Postal
Luego se procedió a la presentación de los colores, una ceremonia tradicional, con la utilización de representantes de la Guardia Nacional donde se introdujeron en el escenario las banderas de Estados Unidos, Puerto Rico y Vega Baja. Los himnos de Puerto Rico y Estados Unidos estuvieron interpretados por Norberto Otero y el de Vega Baja por la jóven Ambar. Inmediatamente se hizo la presentación de los invitados de la noche, que eran los legisladores municipales de otras épocas y funcionarios públicos del pasado.
La primera mujer Presidenta de la Legislatura Municipal, Janet Miranda Rodríguez, a cuya gestión se debe que se materializara la celebración, se dirigió a los presentes, pero como Presidenta de la Comisión Bicentenaria. Agradeció a los miembros de la Comisión que ella misma creó y nombró, por la participación exitosa en el evento. Luego tuvieron palabras los portavoces de los partidos minoritarios, Minerva Figueroa, Miguel Ojeda y el actual Presidente, Ebrahim Narváez García.
Martín Caballero, Gerente de Mercadeo del Servicio Postal de Estados Unidos, Distrito del Caribe, hizo un recuento de la historia de la Legislatura Municipal y la importancia de la emisión de un sello y una cancelación postal, Procedió a realizar la misma, en la presencia de miembros de la Legislatura Municipal y el Alcalde.
El Alcalde de Vega Baja se dirigió a los presentes recordando sus tiempos como legislador municipal desde los diecinueve años y la admiración que sentía entonces por personas como Miguel Ojeda, al que consideró un ejemplo como persona y legislador y Roberto Ramos Barreto, quienes estaban presentes en la actividad.
Se procedió a develar un óleo conmemorativo de la ocasión, pintado por el vegabajeño Francisco Javier López, el cual contiene la representación pictórica de los edificios donde se celebraban las sesiones y el documento de la primera elección municicipal. Inmediatamente, se develaron los retratos al óleo, preparados por el mismo pintor, de los presidentes de los últimos cuarenta años, Asterio Santos Portalatín, Reinaldo del Valle Cruz, Iván Hernández González, Juan A. Martínez Rivera, Janet Miranda Rodríguez y Ebrahim Narváez García.
La actividad cerró con la participación excelente de de Banda de Conciertos de Puerto Rico, bajo la dirección del maestro Cuco Peña.
Mediante la Resolución 23 propuesta por el legislador municipal Rafael (Piro) Martínez Santos y la coautoría del pleno de los legisladores municipales de mayoría y minorías, el Alcalde Marcos Cruz Molina le dió su aprobación a la declaración del hoy como Día de la Celebración del Bicentenario (200 años) de la Legislatura Municipal de Vega Baja.
Ebrahím Narváez
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Mañana jueves, 19 de septiembre, hay una actividad importante en nuestra ciudad. La Legislatura Municipal celebra sus doscientos años de existencia.
Llevo varias décadas ensalsando y criticando a los legisladores municipales y tal parece que no tengo razones para celebrar su aportación a nuestra sociedad local. Pero yo no inventé el bien y el mal, el yin y el yang, el mar y el cielo, el anverso y reverso ni el positivo y el negativo. Eso está constante en nuestra existencia individual y colectiva y dependiendo como se mire, se podrá ver el complemento o los polos contrarios. Opto por la integración, lo que me llega a confiar que ha habido la honorabilidad que se atribuyen por protocolo los legisladores municipales.
Antes de comenzar a escribir estas cuartillas, me puse a pensar si había algún legislador en esos dos siglos que habría sido encausado por algún delito. No recuerdo haber leído de ninguno. Travesuras, oportunismos, ventajerías, muchas. Pero nadie ha sido acusado ni ha sido convicto. También examiné lo que los escritores vegabajeños pensaban de sus concejales, asambleístas y legisladores municipales. No encontré, en las actas que he podido leer desde 1812, pero muy en especial las de principios del Siglo XX, ninguna referencia negativa.
El lenguaje utilizado generalmente por los legisladores municipales es de un respeto extremo. Ellos no tienen el hablar coloquial de nosotros. Se desdoblan en otra persona desde que comienza la sesión hasta que termina. Como ejemplo, cuando se dió -creo que por vez primera- que padre e hijo fueran legisladores municipales simultáneamente, el Presidente Iván Hernández le llamaba «David» y no «Papi» a David Hernández Torres. O sea, que hasta el vínculo natural se pierde en el trato entre sus miembros para mantener la distancia protocolar de independencia de criterio.
El educador Reinaldo Cano Rodríguez en su tercer tomo de «Vega Baja, Tu Gente y Mis Memorias», opinó lo siguiente: » Le ha complacido al vegabajeño, con el transcurrir de los años, invocar a los compueblanos, hombres y mujeres, que honran sus ejecutorias el amado terruño. Los envolventes movimientos reguladores apreciables a todo lo largo de aquel sistema vital ivan-van acrecentándose. Unas veces el hombre lo hacía en su carácter personal; luego de haberse «retirado» de su cotidiana tarea principal, ofreciendo entonces importantes servicios voluntarios…Era esa su patriótica contribución en el desenvolvimiento natural de Vega Baja. Aquel constructivo pensamiento creador en su creciente desarrollo, observable en el pueblo, las aldeas, barrios y sectores significaba el más prodigioso aliado del progreso. El tan anhelado adelanto social, latente estaba, en el alma del melaomelence. !En el noble ejercicio, de sus obligaciones, naturalmente también estaba! «
No importa el nombre que tuvieran, concejales, asambleístas o legisladores municipales, pueden describirse como los reguladores de la sociedad vegabajeña. Es suya la responsabilidad de controlar al poder ejecutivo aun cuando el alcalde o los directores de departamentos y oficinas y los ayudantes sean de su mismo partido político. Pero también son los forjadores del futuro de la ciudad donde la ley estatal y federal o las previas ordenanzas y resoluciones no ocupan el espacio legal. Allí es donde la creatividad individual y colectiva puede formular legislación, mas allá de las piezas administrativas que somete el alcalde.
En ese interés por resolver los asuntos de sus compueblanos hay un desprendimiento de naturaleza espiritual y emocional de los legisladores municipales. Se quiere ver una comunidad fortalecida, homogénea, cooperativa y en paz. Ellos son los centinelas de esos valores.
En justo aprecio por su consideración hacia todos nosotros, debemos agradecerles su funciones. Entre ellos se llaman honorables y aunque eso es sólo un remanente de los títulos nobiliarios de antaño, la honorabilidad es evidente y merecida. Debemos reciprocar su amor por nosotros y apreciar y distinguir sus ejecutorias.
Tradicionalmente, no ha sido así. La figura del alcalde, paternalista y absorbente, no ha permitido celebrar la labor de los legisladores municipales. Además, la cantidad de legisladores que se constituyen de manera colegiada, divide el poder de cada legislador y su proyección comunitaria. Y recordemos que aunque hay cierta remuneración, el legislador municipal no es un empleado que pueda estar todo su tiempo dedicado a esta tarea.
Generalmente la Legislatura Municipal realiza sesiones sin público numeroso, salvo cuando hay algún asunto importante para alguna comunidad y se convoca personas o grupos para reconocerlos por alguna buena acción.
Sería bueno que la Legislatura Municipal de Vega Baja fuera más transparente y proactiva. Necesita proyectarse continuamente en la comunidad, publicando en el Internet la radicación de sus proyectos, el calendario de las comisiones y la aprobación de las ordenanzas y las resoluciones. En cada pieza legislativa hay una historia que la precede, una filosofía en la cual se edifica el alma de los vegabajeños.
A los legisladores hay que honrarlos porque ellos modelan el futuro de nuestra ciudad y de los vegabajeños.
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