Estos ajíes dulces son producto de un regalo que hizo en vida Héctor Figueroa Casanova a mi padre. A pesar de que él no tenía mucha vida por delante debido a su enfermedad, se pasaba regalando memorias y semillas para que la vida continuara de todas formas. Su legado es material, intelectual y espiritual. El pasado jueves lo entregamos a su espacio vegabajeño hasta que la materia diga, pero cada vez que vemos germinar una de las semillas que nos dejó lo recordamos con mayor aprecio por los valores conque rigió su vida y de lo mucho que nos enseñó.
Ayer sábado en la tarde el alcalde de Vega Baja, Marcos Cruz Molina junto al Director de Deportes Rafael Figueroa Gaetán y una delegación del Salón de la Fama del Deporte Vega Baja Melao Melao, acudieron a un hospital en Manatí a informar personalmente al deportista Aguedo García de la designación de su nombre al Parque Ojo de Agua.
Tanto Aguedo como su esposa Vicenta reaccionaron emocionados con la designación y agradecieron el gesto del alcalde, la Legislatura Municipal y todos los que tuvieron que ver con tal honor.
Tan pronto como Aguedo García sea dado de alta, se oficiará el acto público de dedicación. Mientras tanto, ha recibido una copia cerificada de la Ordenanza Municipal designando su nombre a dicho lugar, lo que ha constituído su celo personal de cuido, mantenimiento y vigilancia por muchos años.
Aguedo García fue exaltado al Salón de la Fama del Deporte de Vega Baja en 2013 junto a Iván Rodríguez, Pedro (Yongo) Crespo y Juan (Igor) González por sus históricas ejecutorias en el deporte.
El alcalde Marcos Cruz Molina escucha atentamente a un nonagenario con perfecta memoria y un estilo respetuoso de conversar.Familiares y miembros del Salón de la Fama del Deporte de Vega Baja se unieron al alcalde Marcos Cruz y al Director de Deportes Rafael Figueroa Gaetán para celebrar el nonagesimo primer cumpleaños de Nicolas Péerez Urbistondo, Tilín, a quien se le dedicó el Pabellón de Natación de Vega Baja en Tortuguero por la administración del anterior alcalde Luis Meléndez Cano.
La tarde del Viernes Santo del 11 de abril de 1952 fue empañada por una tragedia aérea, cuando el vuelo 526A de la aerolínea Pan American World Airways que transportaba a unos 64 pasajeros hacia la cuidad de Nueva York confrontó problemas en sus motores a pocos minutos de su despegue, cayendo en las aguas de la Bahía de San Juan.
El accidente aéreo dejó un saldo de 56 personas muertas, según medios locales los cinco tripulantes de la nave, incluyendo al piloto y copiloto sobrevivieron. Y aunque ya ha pasado más de medio siglo, pues hoy se conmemoran 63 años de lo ocurrido, para las personas que vivieron aquella época el recuerdo del mismo sigue latente.
A raíz del siniestro el compositor y maestro Rafael Hernández escribió una canción sobre el lamentable acontecimiento que se convirtió en una de las famosas canciones del Trío Vegabajeño.
Don Miguel Ramos fue un jíbaro de Almirante Sur, patriarca de una bella familia, esposo de una madre ejemplar y de varios hijos que han dado lo mejor de su existencia por su barrio, por su pueblo y por la humanidad en general.
La historia de esta familia está plasmada en el libro Acontecer Intimo, entre otras grandes historias autobiográficas, biográficas, todas de la vida real con un fino y responsable estilo de narración, inspiradas por uno de los hijos de Don Miguel, Don Roberto Ramos Barreto.
En esta escenografía, evocando el hogar de los Ramos Barreto, preparada por Evaristo Otero, en una idea de varias personas, incluyendo al ahijado de Don Roberto, el ilustre jóven José Luis Colón Rivera, se escenificó un coloquio entre Miguel Pantoja, Don Roberto y el suscribiente. Luego hubo una estampa de la vida de esa familia y una personificación majestuosa del jóven Colón Rivera evocando la participación de Don Roberto como gestor de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Vegabajeña a principios de la década de 1950.
Don Roberto estuvo presente y profundamente emocionado, agradeció el magnífico trabajo de los participantes y organizadores.
Esta noche en la Cooperativa de Ahorro y Crédito Vegabajeña se honrará nuevamente al agrónomo vegabajeño Roberto Ramos Barreto. El Salón de Actividades lleva el nombre de una persona multifacética que no dejando de ser un buen vegabajeño, trascendió a otros lugares cercanos y remotos dentro y fuera de nuestra isla.
Don Roberto es descendiente y contemporáneo de una familia que ha hecho grandes aportaciones a nuestra historia vegabajeña y un ejemplo de moralidad, perseverancia y triunfo que todos debemos celebrar.
En Acontecer Intimo, un excelente libro donde nos cuenta sus memorias y su conocimiento, Don Roberto hace una historia de sus antecesores y antecentes, de su barrio y de su pueblo, de su vecindario y del vecindario ajeno. Es una historia fascinante donde convergen la autobiografía, la biografía, la cronología, la poesía y distintas formas de escribir las realidades, aspiraciones y logros del autor.
Toda mi vida recuerdo a Evaristo Otero Rosa, a quien se le conoce por «Coto», un sobrenombre que desde su niñez le identifica. Evaristo es un octogenario que camina con el movimiento de un hombre mucho más jóven y dialoga con una fluidez y una certeza en la memoria que es un gusto para cualquier persona que le entreviste.
Hace años recopilo infomación de su persona. Mi padre lo incluyó como un teatrero de mayor importancia para nuestra ciudad en sus trabajos de Afición Teatral Vegabajeña que publicó en 1987 en el libro Vega Baja, Su Historia y su Cultura y que actualizó en un disco compacto hace poco tiempo.
Coto es objeto de una investigación histórica que hemos iniciado en la Escuela de la Historia Vegabajeña. El, con un profundo sentido histórico, está asistiendo a sesiones de filmación para poder captar y perpetuar sus apreciadas memorias sobre su vida y su aportación a la cultura, política y muy en especial, al desarrollo del teatro como actor, productor, libretista y director.
Junto a mi padre, es uno del par de varones sobrevivientes de la fundación del Centro Cultural de Vega Baja en 1958. Coincidieron en ser vecinos en el edificio de la Junior High y ser independentistas. Como es usual en los amigos, se han pasado la vida peleando por distintas causas y de vez en cuando entre ellos, pero sé por parte de mi padre y de Coto que se guardan una gran amistad sincera que por dicha, he heredado.
Algunas de las hazañas de Evaristo han sido grabadas por el lente de Jimmy Rosario. Otras están siendo proporcionadas por Evaristo mismo para que la Escuela de la Historia Vegabajeña tenga materiales asequibles de investigación.
Mi hermana Flor Rubí trabajó bajo su dircción en Doña Rosita la Soltera a mediados de la década de 1960. Su «novio» en la trama era Juan Manuel Rivera González, quien luego fue Secretario del Trabajo a partir de 1985. Su hermano, que también fue discípulo de Evaristo, fue Secretario de Corrección, Superintendente de la Policía y Juez Superior. Este último fue el más afortunado como consecuencia del teatro porque se casó con la gran dama de la actuación puertorriqueña, Gladys Rodríguez.
El próximo viernes 27 de marzo el Gobierno Municipal le brinda un homenaje a Evaristo Otero Rosa con motivo del Festival de Teatro el cual se le ha dedicado. Otro homenaje será eventualmente ponerle su nombre a la Sala Principal del Teatro América, en una medida presentada por el legislador municipal Miguel Ojeda. Precisamente en esa sala, presentó una buena parte de su oferta de teatro a los vegabajeños, instruyó a jóvenes de nuestra ciudad no solo a actuar en la escena, sino a obrar correctamente en su vida.
Curiosamente, nunca se graduó de maestro en teatro, pero conocía las herramientas de su vocación. Tampoco fue un beneficiado económico de su gesta, pues donde el amor al arte tiene una definición, ahí está su historia.
Los Investigadores de la Escuela de la Historia Vegabajeña estamos trabajando en la recolección de esta hermosa historia para legarla a las demás generaciones. Este ejemplo de vida y de acción es uno de los factores del vegabajeñismo que ha cambiado la historia de nuestra ciudad.
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