Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Hasta donde sabemos, las celebraciones de Año Viejo y Año Nuevo, como las conocemos en nuestra ciudad, no existieron hasta bastante entrado el Siglo XX. No hay récords conocidos y nos parece que se introdujeron con la llegada de la radio, aunque es mera especulación de nuestra parte.
Antes, el 1 de enero de cada nuevo año era un día de trabajo. De hecho, documentos del Concejo Municipal ubican la sesión inaugural después de una elección celebrándose en esta fecha, contrario al presente, que la Ley de Municipios Autónomos dispone que será en o después del segundo lunes del mes siguiente a una elección.
La costumbre de los años cincuenta y sesenta, como la recuerdo, era que a las doce de la noche se hacía la cuenta regresiva, a semejanza de los programas de Estados Unidos hasta llegar a las doce. Primero se hizo en la radio y luego en televisión. El Nuevo Año se recibía con el poema El Brindis del Bohemio de Guillermo Aguirre y Fierro, un mexicano del Siglo XX.
Recuerdo haber escuchado el poema declamado por Braulio Castillo, Padre, el locutor Camilo Frattichelli y a un primo del vegabajeño Dr. Edgardo Alegría., Manuel Alegría.
En nuestros tiempos generalmente este día es de paz. No se ve mucha gente temprano en las carreteras después de una noche de fiesta, música, iluminación nocturna y ruido por explosivos.