Por Thomas Jimmy Rosario Martínez TJRM
Se supone que me graduara en 1970, pero me adelanté tomando cursos en verano. Comoquiera, me contaron en la nómina de la Clase del 1969, desfilé y gocé la actividad del teatro, el prom y las actividades que han habido desde entonces.
Mi hermana, Flor Rubí, era quien se graduaba en ese año. Sus compañeros, eran pues, conocidos por mi porque entonces la gran mayoría habíamos compartido desde grados anteriores, e incluso desde nuestro primer año en la Escuela Padilla. Otros provenían de las escuelas de los barrios o de otros pueblos, pero prácticamente nos conocíamos todos. La unidad y solidaridad de entonces se refleja en la felicidad de nuestros rostros, cuando nos encontramos ahora.
Al leer el Programa de los Ejercicios de Graduación, me lleno de gratos recuerdos. Es una pena que la memoria, después de 45 años no sea perfecta, pero el estímulo de leer ese documento histórico me permite ir hacia atrás encontrando rostros y momentos preciosos de la vida.
1969 fue un año difícil. Algunos de nuestros compañeros los estábamos perdiendo por el uso de drogas y licor. Otros eran verdaderamente pobres o tan limitados económicamente que esa fue la única graduación de su vida. Por otro lado, hay otros que en el camino de la vida murieron y ese espacio vacío -como escribió Alberto Cortés- nunca ha podido ser llenado por un nuevo amigo.
Otros seguimos el rumbo de la vida. Los más afortunados, alcanzamos profesiones, familias y muchas experiencias en la vida. También hemos conocido el sufrimiento, el temor, la decepción y todo sentimiento negativo que se produce con la interacción y el curso de los acontecimientos.
Nuestro lema fue: Juventud, seguid adelante, pues nada está perdido cuando brilla la luz de un ideal». Los colores escogidos fueron verde y oro, curiosamente, los colores que pocos años después fueron escogidos para nuestra bandera vegabajeña. ¿Casualidad o causalidad?
Habíamos varias parejas de hermanos, como Olguita (Dra, Olga Sanabria) y Chico (Ing. José M. Sanabria) y mi hermana Flor y yo. Olguita precisamente fue quien hizo la historia de la clase, de la cual copiamos algunos extractos:
«…Recordaremos siempre a todos nuestros queridos maestros…a nuestra querida directora, Sra,. Emilia Martínez, que se interesó por el adelanto tanto físico como espiritual de nuestra escuela. Saludamos a la Sra. Irma Otero que tan buenos servicios nos ha prestado de orientación. Nuestros saludos muy cordiales a nuestra querida bibliotecaria, la Srta. Torrech.
…Los estudiantes que tomamos el curso de Historia General con el Sr. Rodríguez, recordarán los famosos paneles de discusión y también los famosos exámenes…El Club de Inglés que dirigía la Sra. Freytes ganó el tercer premio en oratoria con Luis Guillermo Montañez y el segundo premio en canciones, en la Convención Anual celebrada aquí en Vega Baja…
…Ese año fue seleccionada la Sra. Teresita Negrón como la mejor maestra de biología del año. El Sr. Rivera Montes, maestro de química y física, fue sometido a una delicada operación al finalizar el primer semestre. ..varios de nuestros más aprovechados compañeros fueron escogidos para estudiar en el Centro de Estudios en Mayaguez para terminar allí su último año de Escuela Superior…
…No podemos olvidar a nuestra socióloga, siquiatra, consejera y mil cosas más: Srta. Romero. Una trabajadora social sin título pero ejerciendo la profesión. Siempre estuvo y estará dispuesta a ayudarnos y aconsejarnos sobre cualquier problema. Su frase conocida: «Esto está tenebroso»…
…En el curso de álgebra II y III, tuvimos ciertas inconveniencias. Por espacio de dos meses, no tuvimos maestros. Luego que nos habíamos acostumbrado al Sr. Ríos, nos enteramos que nos dejaba. Plaza vacante; hasta que el Sr. Hernández llegó Y con este último terminamos el curso».
Hay mucho más en la crónica de Olguita Sanabria. Mientras tanto pongámonos al día con ese espacio de historia.
Desafortunádamente, su hermano falleció prematuramente. Al igual que nuestro tesorero Victor Burgos, también ingeniero, falleció de cáncer. Juan Molina Rodríguez, Luis Reyes Hernández, María E. Marrero Sánchez (Kusyn), María T. Santos Martínez, Luis M. Tirado Feliciano. Guillermo González Rodríguez, Ada E. García Pizarro, Adalberto Jiménez García, Carlos Fontán Pagán, Antonio Sostre Otero (Junior Ton), Luis A. Febo Figueroa, Migdalia Vélez, Olga I. Pérez, Doris Rodríguez, Elvira Marrero, Moisés Avilés, Hilda Pérez Meléndez, Angel García, Gerardo Fuentes Soto, Pablo Molina Rivera, Rafael Hernández Valle, Paulino Ponce Otero y Dolores Rodríguez De Jesús. Las causas de sus transiciones fueron diversas, pero todos sabemos que es la ley de la vida la que rige en este proceso de duración.
Doña Milla, la Directora, nos ha sobrevivido a todos. Aun vive, habiendo rebasado el centenar de años. Josefa Torrech falleció. Maria C. Romero se retiró del magisterio y residió en el estado de Florida un tiempo donde trabajó de cajera de un apartamento para calificar para el seguro social. Posteriormente regresó a su lugar de orígen, Manatí, donde falleció luego de padecer de la condición de Alzheimer. Otros de los maestros que fallecieron fueron Teresita Negrón, con una condición de Lupus, Benjamía Rivera Montes y la Sra. Carmen Lydia Freytes. El profesor José Ríos Pabón nos lo encontramos en la Escuela Superior de Manatí dando el curso de Español 12 en la sesión de verano y Emilio Hernández continuó estudios y se graduó de farmacéutico.
Ese año significó muchas cosas grandes para el desarrollo de nuestras personalidades. Comenzamos a disfrutar de la oportunidad de tomar nuestras propias decisiones y de asumir la responsabilidad de estar solos en un mundo de tantas variables.
La escuela está en el mismo sitio, el teatro también. Lo que ha cambiado es la ausencia prolongada de 45 años de muchos compañeros que no hemos visto, de otros que nunca podremos ver de nuevo. Pero la gratificación más grande del reencuentro es que podemos recordar lo que fue y podemos disfrutar lo que es.

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