Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR IHV
Para la generación de posguerra a la que pertenezco, la permanencia de líderes significaba estabilidad. En Vega Baja, desde 1941 hasta 2005 sólo hubo alcaldes populares de larga permanencia en el poder, lo que ha significado mas o menos que nos acostumbrábamos a cada estilo de gobernar nuestra ciudad.
Angel Sandín Martínez fue alcalde hasta 1958 porque

falleció, Rafael Cano Llovio hasta 1973 cuando fue sustituido por su sobrino Luis E. Meléndez Cano. Luisito duró 32 años continuos en la alcaldía e incluso prevaleció individualmente cuando su partido perdió en Vega Baja en 1976. En total, los alcaldes populares dominaron por 64 años, hito nunca antes alcanzado en nuestra ciudad.
De 2004 a 2014, hemos tenido cuatro alcaldes en propiedad: Luis Meléndez Cano, Edgar Santana Rivera, Iván Hernández

González y Marcos Cruz Molina. En la Legislatura Municipal ha habido seis presidentes: Asterio Santos Portalatín, Reinaldo Del Valle Cruz, Iván Hernández, Juan A. Martínez Rivera, Janet Miranda y Ebrahim Narváez.

Tres de los cuatro alcaldes han sido acusados criminalmente por su desempeño, uno logró la absolución por un jurado en la Corte Federal, otros resultó convicto de dieciocho cargos y está confinado en la Cárcel Regional de Bayamón y el tercero está pendiente de juicio en el Centro Judicial de Bayamón por dos cargos de corrupción. El incumbente Marcos Cruz Molina lleva el récord de no tener siquiera ningún señalamiento público por actos ilegales en sus primeros quice meses como alcalde.
Todos los ex-presidentes de la legislatura Municipal excepto al actual,
parecen haberse retirado de la política partidista, al menos en aspiraciones conocidas dentro de su partido o electivas.
Los tres partidos principales tienen una estructura política constituida pero solo parecen funcionar efectivamente la popular, donde el Presidente es el mismo alcalde y la independentista, porque no son muchos y generalmente son personas organizadas sin aparente controversia entre ellos. El Partido Nuevo Progresista tiene un Comité Municipal fragmentado en cuatro fuerzas internas y no cuentan con una sede para organizarse colectivamente.
Se dicen muchas cosas sobre el desempeño de Marcos Cruz Molina pero no
parece ser efectiva la propaganda negativa dentro ni fuera de su partido. Al principio de su mandato se escuchaban voces de posibles retos a una reelección, pero ya ni se mencionan candidatos ni la propaganda adversa parece afectarle, porque es muy emocional y apela más al sentido de pertenencia de un partido contrario o un ideal que a lo que Marcos Cruz está haciendo en Vega Baja.
Los últimos diez años tiene que observarse detenidamente por el pueblo y por todos los seguidores de los partidos.
Hay unas lecciones que tenemos que aprender. Ya la época del caudillismo y de seguir a los líderes pasó. El último líder local, más allá de su partido, fue Luis Meléndez Cano.
Los incumbentes y los candidatos están expuestos públicamente y saben que no pueden permitir aparecer negativamente en los medios de comunicación porque su reputación se puede destruir en menos tiempo que antes. La gente no sólo está mejor informada, sino que sabe más y siente menos, un efecto que hay porque a todos los políticos nos han robado parte de nuestra inocencia y fidelidad ciega.
Hemos visto a aspirantes al gobierno electivo ir del aprecio generalizado al repudio. Algunos como José Luis Colón González el tiempo los ha reivindicado. Otros como Luis E. Meléndez Cano se le recuerda con cariño pero no se le permitió volver después de su retiro. A Jesús (Chu) Valle no lo dejaron correr en 2004 y fundó un partido que acabó en nada. Se ha dedicado bajo toldo a ganarse la vida cabildeando en el Gobierno Estatal siempre con la esperanza puesta en el indulto total y su regreso a la política activa. Edgar Santana cambió de residencia involuntariamente y perdió su oportunidad en el Tribunal Apelativo.

Iván Hernández dice que no vuelve, pero en las redes se coloca con opiniones y frases para influir y mantener su presencia por si sale bien en su procedimiento penal, Asterio Santos estuvo por segunda vez en su vida en una minoría en la Legislatura Municipal en 2005 hasta que ni siquiera fue incluído en la plancha de candidatos a legisladores municipales en 2012, Reinaldo Del Valle, luego de su audaz denuncia pública sobre desmanes administrativos de Edgar Santana en 2005, renunció y en su vida profesional llegó a ser Secretario Auxiliar del Departamento de Educación y funje como Superintendente Auxiliar de Escuelas. Juan A. Martínez Rivera, quien también fue un protestante pasivo de la administración de Edgar Santana, renunció a la portavocía y se ganó el respeto de sus propios compañeros que lo eligieron Presidente por unanimidad, incluyendo el voto de su contrario político y legislador municipal de entonces, Marcos Cruz Molina. La primer Presidenta de la Legislatura Municipal, Janet Miranda, renunció a menos de seis meses de haber juramentado en su posición porque apareció una posición para ella de Directora Ejecutiva del Consorcio Dorado-Manatí a la que posteriormente renunció también.
Cada funcionario público que he mencionado en las pasadas cuartillas se recordará por su carácter y estilo. Los historiadores examinarán su desempeño a base de su cumplimiento con las leyes y reglamentos y establecerán comparaciones con sus predecesores. Se valorará sus innovaciones y cumplimiento y se medirá el éxito o fracaso de sus proyectos. Habrá burócratas responsables e irresponsables, pero eso solamente no definirá quien ha sido bueno o malo.
A ninguno se le escapará el juicio de la historia. Los más decentes quisieron cumplir con su encomienda fiel al juramento y sus promesas politico-partidistas. Esa es la parte más cercana a Dios. Otros jugaron a estar con Dios y con el Diablo y el premio ha sido el Infierno. Esa es precisamente la moraleja mayor. Sólo hay un camino y es el de cumplir con todo lo que haya que cumplir e innovar donde se pueda con prudencia y fidelidad a los ciudadanos.