Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
Hoy se conmemora el natalicio de Martin Luther King. En su tiempo, igual era amado que odiado porque en aquel momento había mucha incertidumbre y el hombre no tenía la dimensión de maestro que ahora le concedemos.
La muerte de Martin Luther King fue parte de la trilogía de asesinatos a líderes importantes que nos dejó la década de los sesenta. También nos trajo los violadores de derechos Richard Nixon, la permanencia de Edgar J. Hoover, la guerra y muchas notas negativas terribles para la convivencia.
De andar entre políticos que mucho me enseñaron, he terminado por no creer mucho en ellos. Generalmente son insuficientes pero quieren figurar como genios en todo. Cuidan no aparecer como culpables y casi nunca confiesan sus errores. Son vanidosos y presumidos y sustentan su poder gracias a la fe de los esperanzados.
Es curioso que los tres mártires americanos estaban vinculados a la política, porque aún el campo de acción principal para los cambios que King logró aun despues de muerto, se hizo por los políticos incumbentes.
Martin Luther King terminó el proceso abolicionista que proclamó Lincoln en el Siglo XIX. Transformó en derechos la defensa a los ataques racistas en los empleos, por las autoridades de ley y orden y las estructuras de exclusión y participación establecidas.
El racismo que combatió Martin Luther King nos ayudó a los puertorriqueños a obtener derechos y presencia fuera de Puerto Rico. Afortunadamente, esto ya no puede existir del punto de vista legal, aunque quedan actitudes irracionales que aun reprimen a las minorías.
En Puerto Rico se ha estudiado el racismo y el discrímen. No es el mismo de Estados Unidos, por si acaso alguien mira la paja del ojo ajeno y critica al norte por su culpa histórica particular de discrímen. En Vega Baja había en el Siglo XIX venta de niños esclavos y a un negro se pasó por las armas en la Plaza Pública, frente a los demás esclavos para que cogieran ejemplo y nunca se revelaran contra sus amos. Los abusos de los hacendados, están documentados.
Vega Baja tiene un historial de racismo bajo España y después de España. Muchos sucesos están sustentados por documentos históricos pero otros nos llegan por tradición oral.
Las personas, las instituciones y el gobierno han sido discriminatorias por razón del pigmento de la piel, por el pensamiento político, por la pobreza, orientación sexual y por muchas otras razones. Los políticos, especialmente los alcaldes, han sido causantes de estos discrímenes a los ciudadanos y subordinados y personas de sus partidos han propiciado esa afrenta. Para ellos, es parte normal y deseable para sostenerse en el poder a cambio de deuda de favores.
Todos recordamos la imágen de un mejor Estados Unidos de América que presentó Martin Luther King teniendo de fondo el Monumento a Lincoln. «Yo tengo un sueño», se tituló su discurso. Cualquiera quiere que su lugar sea el mundo ideal que deseó el prócer.
Yo también tengo un sueño. Pero es un sueño donde cada uno de nosotros nos dedicamos a liberar a los esclavos , no propiciando, ignorando ni dejando pasar el discrímen. Si todos hacemos lo mismo, nadie se dedicará a otra cosa que no sea fomentar la verdadera igualdad y justicia para todos. Nuestro hogar, vecindario, lugar de trabajo y de recreación debe ser nuestro taller de ensayo. Veremos los resultados y seremos una sociedad felíz.
