Porqué Ganó la Estadidad y Perdió el Partido Nuevo Progresista

David Hernández Torres
David Hernández Torres

Por David Hernández Torres

Definitivamente, después de analizado lo ocurrido en la última elección tengo de admitir, que el ideal de estadidad corre distinto a los que manejan la administración del Partido Nuevo Progresista.

En ambos partidos mayoritarios, lo importante es obtener el triunfo por mera ontención del poder económico. En ambos partidos permea el obtener los beneficios personales primero y después, lo demás queda secundario.

Eso se demuestra, que en cada elección, se votan a unos para enganchar a otros. Después que se está adentro, los que están más cerca del poder, se olvidan para lo que fueron creados y permea la ambición de obtener cada vez más.

Por eso, vemos como en ambos partidos de mayoría se han ido quedando con los que conocen como beneficiarse asímismos y a los suyos. Ejemplo claro, lo que ocurre en el Partido Popular Democrático, los familiares y sus allegados familiares son los beneficiados del poder.

Tengo que admitir, que en Vega baja no ha sido la excepción. Después de una victoria histórica de nuestro ideal, ese ideal fue pospuesto. Nadie se interesaba en darle seguimiento, a exepción de unos pocos luchadores del ideal de los últimos treinta años; que fueron siendo relegados, empujados.

Intereses extraños sobrevinieron, que ocuparon la euforia de la victoria. Recbíamos rumores, que tratamos de comunicar a niveles indescifrables, pero nada en concreto, pues no era fácil adentrarse para obtener datos específicos.

El poder embriagó a los neófitos que veían con malos ojos a los que así nos preocupábamos y que teníamos algún poder administrativo. Eramos fácilmente dejados a un lado. Así llegó la catástrofe histórica en lo administrativo que nos fue sepultando administrativamente poco a poco.

Aún así, tuvimos una efímera esperanza, una real oportunidad de adecentar la administración, para mantener bien en alto la decencia del ideal. Pero los pulpos de la admbición de las ambiciones personales, olvidamos el ideal y siguieron devorando las pocas oportunidades de adecentar el aparato administrativo.

Despojados de la ambición personal del poder económico obtenido, fueron abordando otros rumbos, asesinando reputaciones intachables, de los que fueron los suyos. Prefirieron quemar las naves de la esperanza que renunciar honestamente a sus pretensiones económicas.

La única oportunidad de sobrevivir al poder político, la echaron por la borda, esperando que en el otro lado los recompensaran, otros aun esperan beneficios de sus nuevos aliados. Se aliaron buscando sus beneficios personales.

El ideal estadista ganó, han perdido los que lo han traicionado por intereses económicos personales, su propio ideal, que es, la lucha por combatir la desigualdad política, que nos tiene sumido en la colonia.

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David Hernández Torres es un vegabajeño adoptivo que ha sido educador, director escolar, consejero y ocupó un puesto administrativo en La Fortaleza bajo el Gobierno de Pedro Rosselló.  En el Partido Nuevo Progresista ha ocupado varios puestos internos. Intermitentemente ha ocupado el cargo de asambleísta municipal desde 1976 hasta legislador municipal en el pasado cuatrienio y Vicepresidente en 2005. Es el padre del pasado alcalde Iván Hernández González (2011-2013) y está retirado. Es un activista y defensor del ideal de estadidad.

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