* Sin que el tiempo me marque la existencia, camino por la vida renegando de la rutina, Esperando lo nuevo, lo que inspira, y aguardando se me acaba la paciencia.
Agria lucha que la suerte aviesa, transmuta la paz en angustia recurrente. Se enreda la realidad y el etéreo inconsciente, y junto a la memoria, interminablemente y regresan.
De tantas ideas contradictorias en mi cabeza, de tanto creer ciegamente que me querían, no he podido rehacer mis sueños y fantasías, como barca sin timón en la tormenta.
Es la vida un laberinto y una lucha de fuerzas. Mi yo interno quiere su parte del tiempo, mas la existencia es corta, y en el dilema interno, chocan los deseos el cuerpo y alma en penas. * DCR. 27/ V/ 2004. De mi 9no. Libro, “Inner Sanctum Cogitavi” 2009.
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