


Archivo del Diario Vegabajeño de Puerto Rico Segunda Etapa de Diciembre 2012 a Octubre 2016
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El escritor puertorriqueño Eduardo Lalo gana uno de los premios más importantes en Hispanoamérica, la edición XVIII del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos por su obra Simone
Por Ana Teresa Toro /ana.toro@elnuevodia.com
Hay países que no saben que son países, los hay también que olvidan que son países o que, simplemente, no quieren ser países pero lo son. También existen los países invisibles. A todos ellos se parece Puerto Rico y, desde la mirada del escritor sanjuanero Eduardo Lalo, un reconocimiento del tamaño del que acaba de recibir –como ganador de la edición XVIII del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos por su novela Simone– es una oportunidad para arrojar luz sobre esa invisibilidad desde la literatura.
“Que sirva este premio para reconocer una literatura que, muchas veces, por las circunstancias de nuestro país es invisible pero está ahí y ha luchado por existir por más de dos siglos. Detrás, hay todo un mundo literario”, nos dijo Eduardo Lalo, de 53 años y autor de casi una decena de obras, desde su casa en la zona metropolitana de San Juan a un par de horas de haber levantado el teléfono para saberse ganador de uno de los premios más importantes en Hispanoamérica y de la literatura en español.
Es la primera vez que un puertorriqueño gana este premio que han ganado figuras como el peruano Mario Vargas Llosa, el colombiano Gabriel García Márquez, la mexicana Elena Poniatowska o el argentino Ricardo Piglia, quien ganó la pasada edición. En esta ocasión participaron 200 obras de 17 países, de entre los que destacaron México, con 36 novelas presentadas, y España, con 29. El premio, con sede en Venezuela, está dotado con $100 mil y se entrega cada dos años.
Ayer la mañana corría con normalidad, estaba en su casa, terminaba de leer un ensayo acerca de la vida y obra de Emil Michel Cioran –un autor que siempre le ha importado– y estaba presto a leer correos electrónicos y periódicos en Internet. El teléfono sonó. Se sabía finalista pero jamás esperó el resultado.
“La primera reacción es de irrealidad, uno está leyendo en la cama y llega esta noticia y la avalancha de llamadas, casi no me he dado a basto pero ahora voy a buscar a mi hijo menor al campamento de verano”, dijo este autor que, en Puerto Rico, se ha dado a conocer por sus libros en los que integra un amplio catálogo de imágenes pues, es además, artista visual. Sin embargo, reconoce que no es un autor que haya entrado de manera contundente en el mercado del libro. En Puerto Rico tiene su público pero nunca ha sido un autor de masas. Por lo que considera su selección un gesto valiente del jurado compuesto por Juan R. Duchesne Winter (Puerto Rico), Luis Duno-Gottberg (Venezuela) y Ricardo Piglia (Argentina).
Pero ya, a unas horas de la noticia, va calibrando sus dimensiones. “No importa lo que digan nuestros políticos que son maestros de la glosolalia, la realidad es que Puerto Rico no tiene existencia legal como Estado pero hay toda una retórica paralela porque para nosotros está claro que existe, es nuestro país, nuestra realidad. Hablamos como puertorriqueños. ¿Dónde está una representación que no sea en el deporte? Y eso en la cultura nos afecta extraordinariamente”, reflexiona el autor y lo ejemplifica con hechos como el que no existe una embajada puertorriqueña en ningún sitio, algo que dificulta grandemente acuerdos de colaboración académicos y culturales a menor y gran escala.
“La condición política de Puerto Rico es una de las grandes caras de nuestra sociedad, que es moderna, activa pero estamos en un momento político del siglo XIX, esa es nuestra realidad”, enfatizó el autor de títulos como Los países invisibles, Los pies de San Juan, La inutilidad, dónde, La isla silente y El deseo del lápiz.
“Hay países que son invisibles, con situaciones similares a la nuestra, que tienen un idioma y una literatura que no existe”, afirmó convencido de que, en el caso de Puerto Rico, la invisibilidad que se desprende del status de Estado Libre Asociado, el aspecto de pertenecer a la región del Caribe isleño que, de por sí, es periférica y la condición isleña es una ecuación idónea para que nuestra literatura viva enajenada.
“No hay guaguas para otros países. La salida del isleño siempre es costosa, media un aparato gigante, un avión o un barco, antes”.
El escritor y profesor de Humanidades y Literatura Comparada de la Universidad de Puerto Rico reconoce en nuestra literatura una presencia constante y sonante del tema del status político pero sin duda el espectro es mucho más amplio. “Yo lo que he tratado de explorar es que Puerto Rico es una condición… somos una sociedad donde la resistencia ha sido exitosa. Seguimos siendo puertorriqueños”, asevera.
Con relación a la novela ganadora, la historia arranca básicamente de la misma manera que al autor le nacen sus historias: un hombre coloca una frase suelta en una hoja de papel y, a partir de ahí, nace un mundo interior y exterior. “Tengo cuadernos en mi mochila, una pluma fuente, siempre escribo en tinta. Así nacen mis novelas, en la calle, caminando, viene una idea que no sé si será un ensayo o qué”.
Descrita como una novela de corte existencial, Simone (obra con la cual Ediciones Corregidor de Buenos Aires inauguró su colección de literatura caribeña), narra la historia de un escritor y profesor universitario, agobiado por la rutina hasta que una serie de notas anónimas dan vuelo a la trama en la que además explora la presencia de la cultura china en el país a través de la relación del protagonista con una muchacha china, Li Chao. “Es una novela muy técnica en un sentido, es profundísimamente personal, son mis preocupaciones, son las cosas que me hacen amar y que me duelen en mi vida y en mi ciudad y en mi país. Le tengo mucho cariño a algunas escenas y personas, quizás porque he visto tantos compatriotas en situaciones como esa”, describe este autor que siempre ha sentido un interés particular por la ciudad y todas sus grietas. “Intento que represente una forma de San Juan. Todas las ciudades tienen su personalidad y su gente, esos seres desarraigados y dolidos”.
Algunos de ellos habitan su obra.

José Rodríguez Burgos, conocido como Williefania, hace un año ha estado planificando un proyecto de calidad para presentarlo en su ciudad natal, Vega Baja. Ya está debidamente coordinado y listo para que a eso de las ocho de la noche del próximo sábado, se inicie con el sonido vegabajeño de una nueva orquesta vegabajeña y concluya seis horas después, con muchas emociones, recuerdos y la mejor música.

Willie reside en New Jersey hace varias décadas, pero su juventud la vivió en Vega Baja, por eso, el nombre de la producción ! Vega Baja Vive! Aquí están sus raíces emocionales y el tronco de la familia, su madre, quien es vecina permanente de la Calle Corchado.
Su primera incursión en la música fue en el Conjunto Etika, bajo la direccción de su amigo, Edwin Crespo, a quien va a homenajear el próximo sábado junto a Pedro Brull y el pelotero David «El Gallo»Rodríguez. De ahí fue a producir eventos tanto en Vega Baja como fuera de nuestra ciudad. Su pasión por cantar es interminable. Es posible que se atreva a demostrar su talento en esa maravillosa noche del sábado próximo.

El proyecto de Willie coincide con seis meses de preparación de una extraordinaria orquesta que el maestro Edwin Crespo ha organizado y que ha estado ensayando con excelentes músicos, mayormente vegabajeños y que ha tiene por nombre Son del Melao. «Son» viene de sonido, pero también viene del sentido de pertenencia a esta ciudad. Nada más propio que presentarse, por primera vez, en un espectáculo tan vegabajeño como «!Vega Baja Vive!».

Luego que el maestro Edwin Crespo concluya su presentación, Freddy Ramos, quien también ha sido músico bajo la dirección de Edwin y en otras orquestas, participará en el acto de homenaje a los tres invitados especiales de la noche. Posteriormente, habrá dos horas completas de la música exquisita de Bobby Valentín para concluír con una bohemia.

Para los madrugadores, habrá una selección de picadera. Se recomienda llegar temprano, ya que los boletos se están vendiendo muy bien, hay mucho entusiasmo y todos quieren disfrutar todo el espectáculo de seis horas. También, el cupo es limitado. El lugar es uno de absoluta seguridad en el Salón de Actividades de la Cooperativa Vegabajeña en la Extensión de la Calle Baldorioty, al lado del Cuartel de la Policía Municipal. Hay estacionamiento disponible.

Todas las fotografías por Jose Luis Maldonado Quirindongo (Luigi)
Con un toque de pandereta comenzó en BOMPLENAZO es la Plaza Pública de Vega Baja. Un grupo de Hormigueros comenzó a tocar una contagiosa música que convirtió en segundos el lugar en una pista de baile. Hubo tambien varias opciones para comer y beber en los alrededores de la Plaza y en Guajana’s Cafe.
Los presentes quieren que la actividad se repita pues gozaron mucho. El ambiente era festivo y de mucha amistad y compañerismo.

El dramaturgo Roberto Ramos Perea, quien presentó anoche «La Cuarterona» en el Teatro América de Vega Baja, manifestó en tono eufórico desde su espacio en Facebook !Esto es revolución de la cultura!, ante su propia sorpresa del lleno total de asistentes a la presentación de la obra.
La Cuarterona (1867), de Alejando Tapia y Rivera, es donde mejor se ilustra el prejuicio racial de Puerto Rico, de acuerdo a Ramos Perea. «En esta obra se presenta ya el grado de importancia del elemento negro en la cultura puertorriqueña para el siglo XIX. El personaje principal se llama Julia, mujer una cuarta de sangre negra: de ahí su titulo. Se confirma la visión antiesclavista del autor en la encrucijada ética y moral del racismo, la corrupción religiosa, la maldad humana y el abuso político en la dinámica social de la época colonial’.
Anoche hubo la ceremonia y presentación de los estudiantes de artes manuales y distintas destrezas en el Teatro América.
Esta actividad se celebra desde hace varios años, patrocinada por el Servicio de Extensión Agrícola en los centros de El Rosario, Pueblo y Guarico.
Los maestros laboran en forma gratuita enseñando destrezas básicas y avanzadas sobre artes manuales como la costura, fotografía, tallado y muchas otras actividades. Esto permite el autosustento voluntario y oportunidades a los ciudadanos en nuevos mundos de ocupaciones.
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
Fotos por Jose Luis Maldonado Quirindongo (Luigi)
El pasado sábado, la administración municipal de Vega Baja celebró una actividad pública en la Plaza José Francisco Náter. La misma consisitió en la presentación de Los Violines de Marquito, luego un intermedio para una ceremonia en honor a las madres símbolo de Vega Baja y finalmente la presentación del Trío Los Antillanos.
Ante una concurrencia estimada en quinientas personas, la noche estuvo matizada de un buen gusto musical en las presentaciones de los artistas y ejecutantes y una dedicatoria inolvidable.




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