


Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Hubo mensajes de amor, testimonios, exposición de sus retratos y obras musicales y un grupo de sus fieles discípulos e integrantes de la Tuna de San Juan que quisieron hacer presencia en el último acto público y compartido con Deogracia Santos, Jr. Sus compañeros se lucieron cantando sus canciones y al final, identificándose uno a uno.
Edwin Crespo estuvo en muchos de sus viajes a Estados Unidos llevando su música. «Santo sabía mercadear su producto. Era exigente y riguroso. Todo había que hacerlo por la tabla. Recuerdo que el iba a mi padre, Pedro Crespo, para practicar melodías y canciones con la guitarra. Luego cuando crecí y ya era un jóven, el me contrató para tocar el bajo con el grupo. Peleamos, como nos ocurre a todos los músicos por nuestra sensibilidad y celo innato, pero tengo que reconocer que él conocía la música y los gustos populares. Es una pérdida muy grande para Vega Baja y Puerto Rico».