Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

La satisfacción de compartir la historia de Vega Baja la heredé de mi padre y mi familia y ha sido mi acompañante de toda mi vida desde mi niñez. Estudiar, exponer información y analizar las distintas circunstancias de la historia vegabajeña me provoca y me hace agruparme con personas afines que también sienten la vocación. Todo lo que he hecho en este ramo de nuestra actividad humana no lo he explotado comercialmente porque es un campo sagrado del que uno nunca se quiere contaminar con los afanes humanos. Es una realidad, pero también es poesía para el alma. El compartirla es una expresión de amor.
Del amor nace la amistad. Personas con intereses comunes como familiares, en el trabajo, actividades deportivas o sociales y otras, interactúan en sus propósitos como una unidad y producen resultados.
Así es la Escuela de la Historia Vegabajeña. A ningún socio se le requiere nada material, sólo el interés, que es un valor que no se puede cuantificar en la realidad excepto por la afirmación individual y por sus actos. La Escuela, está compuesta por personas voluntarias que nos llamamos investigadores y que dentro de los cuales hay quienes son estudiantes, educadores o colaboradores. Algunos también son fotohistoriadores que es un término compuesto made in Vega Baja para distinguir aquellos fotógrafos interesados en que sus objetivos sean personas, eventos, objetos o lugares históricos vegabajeños.
Todos nos ayudan a perpetuar la historia de acuerdo a su disponibilidad e intereses. Hay quienes solo vienen a nutrirse y no tienen ninguna obligación. Otros retratan, filman o preparan vídeos, recolectan botellas, hacen investigaciones y estudios o sencillamente comparten su conocimiento y experiencia en nuestras sesiones de los miércoles en la noche. Es una aventura dinámica e interesante que nunca el tiempo nos da porque entre el conocimiento y las anécdotas, parece que los minutos son segundos y las horas minutos.
Pero más fuerte es el vínculo de amistad que lo que hacemos. Ha quedado probado con la consideración personal que se ha desarrollado entre nosotros y hacia la sociedad en general. Las preocupaciones por el semejante demuestran la calidad de nuestros asociados, preocupados por el enfermo, el que fallece, el que tiene una necesidad y los problemas sociales que a todos nos afectan.
A muchos de los compañeros ya los conocía por su generosidad y sentimientos. A todos los que me han permitido ver el interior de su alma hace vibrar la mía en confirmación de lo que ya sospechaba. Todos son gente decente, sensible y generosa. Son buena compañía. Son el amor y la amistad en carne y hueso.


