Por Violeta Landrón, Departamento de Turismo, Gobierno Municipal de Vega Baja
Hablar de un Libro que toca continuamente mis fibras más sensibles es
rememorar estampas vividas y nunca olvidadas.
Hablar de “Acontecer Intimo” es respirar caña y café… violines de bambús en concierto de un barrio Almirante que es la página en blanco donde se plasman estas vivencias infantiles y juveniles del Agrónomo Roberto Ramos Barreto. Más que escritor, poeta, más que visitante, amigo, más que águila, pitirre valiente posado en la llanura.
Acontecer Íntimo, libro dedicado a su esposa (fallecida) Luz Delia Rodríguez Arroyo, a quien siempre ha comparado
como una rosa blanca marchita por el tiempo. A su familia, abuelos, hermanos que, a excepción de él y Aurelio (Yeyo) todos duermen en la eternidad de los cielos. Libro enmarcado y bautizado por su familia extendida: La Asociación de Extensionistas jubilados y el Servicio de Extensión Agrícola, quienes tomaron en sus manos la brújula de su adolescencia y lo condujeron a puerto seguro: ¡La tierra puertorriqueña, el coitre y la Azada … los riscos y valles bañados por ríos de aguas claras como su vida!
Como Almiranteña, conozco casi todas las familias, parajes, anécdotas, personajes típicos y edificaciones que don Roberto menciona en sus páginas preñadas de historia. Como Almiranteña, viví, como don Roberto, de los ríos, y los árboles floridos, admiré el “Charco Azul” y tiraba de las cañas sueltas en los vagones que subían su “melao único” por las carreteras almiranteñas hacia la molienda en la histórica Central San Vicente.
Los Ramos… familia base, zapata de un barrio que engendró otras familias. Familia unida, progresista, con sus negocitos de arroz, habichuelas y bacalao y sus basares de telas y puntillas que suplían necesidades básicas a las familiar de antaño, de manera amorosa y familiar.
¡Cuántos Recuerdos, Amigo Roberto! Tus muchachos, que en aquel entonces tenían de mi edad, eran niños nuevos para mis travesuras infantiles cuando llegaban de visita a la “Casa Grande”, la antigua, la que manaba miel y abrazos de abuelos y tíos. Hoy casona vieja y austera; cerrado cofre que guarda un pasado con ansias de detener las cosas idas. Tu obra “Acontecer Intimo” es un elocuente testigo de una época porque, como decía el gran Abelardo: “Las cosas adquieren, a fuerza de cariño, una entrañable presencia”. Yo sé, como usted, amigo poeta, que las cosas se quieren y se cuidan cuando se vinculan a nuestros sueños, dolores y esperanzas. Se van cubriendo de un místico ropaje que nos parece propio, íntimo, cordial, y hasta necesario. Aquellas verbenas para recolectar fondos con el sueño y el afán de construir la Capilla de la Santísima Trinidad, fueron la alegría de mi infancia y el desafío de que todo es posible si hay unión, respeto y la mirada apuntando al mismo horizonte. Aquellas inolvidables misas del padre, de procedencia española: Luis Norberto Esparza. ¡Cuánto tenía de Dios este hombre y cuánta miel de sabiduría y fe dejó impregnada en nuestras almas!
Tu dedicación a la tierra, la organización del Club 4-H, tus viajes al exterior, donde tu valentía tomó el estandarte de sangre jíbara para la lucha de llevar nuestro mensaje de cooperativismo y sueños quijotescos a lugares recónditos. Hasta allí fuiste a combatir con molinos de vientos y triunfaste con tu espada taína y guerrera.
Eres mi Quijote, eres nuestro Quijote, caminante intrépido deshaciendo entuertos sobre un tálamo de flores, sobre el “Bosque Urbano” que te has ganado por ser nuestro hijo vencedor.
“No te apenes jamás de haber nacido,
en una isla de extensión escasa;
que no se juzga al hombre por su casa,
ni a las aves cantoras por su nido”
Amigo Roberto… hermano Roberto: almiranteño, vegabajeño, puertorriqueño.. campesino, amante que dice adiós con mano trémula de ramas abatidas por los años sabiamente vividos. Alabamos y admiramos el gemir sonoro de tu “Acontecer Intimo”, recién nacido con voz de hombre y trino de pájaro, que hoy se posa en las manos de Vega Baja para recordarnos la historia de un barrio vivo que late al paso del rio que lo baña con mansedumbre. Y no pasarán muchas lunas sin que tu “Acontecer Intimo” sea nuestro “Intimo Acontecer”.
¡Gracias! ¡La historia te da las gracias!

