Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Mi padre retrató muchas veces a Don Roberto Ramos Barreto. Tuve el privilegio, junto a Miguel Pantoja de hacer una evaluación de su obra para una actividad de VegabajeñaCoop y de conocerlo de cerca, aunque la foto que nos tomaron la primera ocasión, fue de lejos.
No tenía un retrato junto a esta excelsa figura de nuestra historia local. Ayer en el Bosque Urbano tuve la oportunidad de retratar de nuevo al maestro, aprendiendo más de lo que sé con lo mucho que nos educa sobre su vida y su pueblo.
La experiencia con Don Roberto nunca termina. Entiendo, pues, el privilegio grande también de José Luis Colón González y su hijo José Luis Colón Rivera al compartir su vida con esta estrella. Al que a buen árbol se arrima…
Además de eso, veo cómo tantas personas se han ocupado de divulgar su vida, su obra y el impacto de su quehacer en Vega Baja y en Puerto Rico. Esta es una acción colectiva de todas la mejores fuerzas de acción y bien de Puerto Rico para exaltar en vida a un hombre ejemplar.
El pasado miércoles tuvimos la oportunidad de volver a comentar el libro en la clase de Los Barrios de Vega Baja en la Escuela de la Historia Vegabajeña, especialmente en su descripción del barrio Almirante Sur. La obra es tan completa que ya es parte del currículo la provechosa vida de Don Roberto Ramos Barreto y sus escritos.
Gracias, Don Roberto, por su carta de puño y letra en respuesta a nuestra obligación de servirle a usted y a nuestro pueblo, como otros lo están haciendo.
Gracias, Anita Avilés por este primer retrato con Don Roberto, tú siempre tan oportuna, competente y sensible.