Humo

Por Thomas Jimmy Rosario Matínez

THOMAS JIMMY ROSARIO MARTINEZ SONREIDOAyer por la tarde, cuando me dirigía de oeste a este por la Carretera Número Dos, vi que el bonito cielo azul se estaba tiñendo de gris. A medida que avanzaba, iba cubriendo el espacio y cuando estaba en la Carretera 22, ya sentía el humo en mi vehículo.

Quise ver de donde provenía, pero no pude llegar. Era del noreste y según me informan era en un terrero del pueblo de Dorado. Por la noche cuando regresé a mi hogar, las redes sociales estaban llenas de quejas. Gente asmática como yo, eran presas del aire enrarecido. Antes, cuando salimos de la Clase de Historia Vegabajeña, Luigi pudo retratar la sombra de humo reflejada por las luces del casco del pueblo.

Ayer hubo dos fuegos grandes. Tal parece que al igual que los ánimos en contra de los que administran el gobierno central, la naturaleza dasaguada está activando los medios de combustión. Se está quemando terrenos, edificios y focos de basura.

Antes de ayer, precisamente, llamé a los Bomberos en una dificultosa llamada al 911 -que parece que no funciona adecuadamente- para informar que en los terrenos de la Antigua Central San Vicente había humo que llegaba a la Carretera del Barrio Sabana. A pesar de que  me identifiqué adecuadamente, que no tenía que hacerlo, la operadora me cuestionaba y me pedía tantos detalles como si la llamada no fuera en realidad genuina. Tal parece que de recibir tantas llamadas falsas, presumen que la próxima no es verdadera. Repitió las mismas preguntas hasta que tuve que llamarle la atención y no fue hasta ese momento que se comunicó con Parque de Bombas de Vega Baja, que tardó también en contestar, perdiendo tiempo además en replicarme dándome excusas baladíes e innecesarias de cómo funciona el sistema. Finalmente, no sé si llegaron o no a donde estaba el fuego, pero ayer pasé y de nuevo había humo, aunque no era del magnitud del anterior.

El humo es un indicador peligroso para la conservación de la salud. Desde las pequeñas cantidades del cigarrillo hasta los grandes incendios, son causa de enfermedades y hasta muerte. Hay personas que no necesitan quemarse para morir si sus pulmones reciben humo en lugar de oxígeno. Antes la quema de basura era parte individual y colectiva de la disposición de basura y tanto el Consejo como la Asamblea Municipal y los respectivos alcaldes tomaron medidas paqra prohibir la quema de desperdicios.

Los productos del fuego, como cenizas y partículas encendidas pueden provocar otros fuegos a distancia de donde uno se origina. En Vega Baja hemos tenido efectos del incendio de CAPECO, del Volcán Soufriere, de los pastos que se incendian y antes, de la quema de la caña de azúcar. Pero quizás el mês constante fue el basurero municipal, que se le llamó El Crematorio, precisamente porque allí se quemaba las basuras y su humo nos afectó a los residentes por muchos años, hasta que las agencias protectoras del ambiente intervinieron, con los resultados que ya conocemos. El producto de esa operación obliga a que después de varias décadas de cerrado se esté trabajando aun en su descontaminación por las sustancias y metales que allí se derritieron o se cremaron.

La energía no se pierde, se transforma. En esa trasmutación debe haber orden. El fuego acelera el proceso pero la rapidez, como en todo, tiene efectos secundarios. Tenemos que cuidar nuestro ambiente, que es lo único seguro que nos queda para la sobrevivencia del futuro. Hay que velar los depósitos de basura en nuestro pueblo, que son una tentación para unos y un peligro para todos.

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