Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Estos ajíes dulces son producto de un regalo que hizo en vida Héctor Figueroa Casanova a mi padre. A pesar de que él no tenía mucha vida por delante debido a su enfermedad, se pasaba regalando memorias y semillas para que la vida continuara de todas formas. Su legado es material, intelectual y espiritual. El pasado jueves lo entregamos a su espacio vegabajeño hasta que la materia diga, pero cada vez que vemos germinar una de las semillas que nos dejó lo recordamos con mayor aprecio por los valores conque rigió su vida y de lo mucho que nos enseñó.