Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Toda mi vida recuerdo a Evaristo Otero Rosa, a quien se le conoce por «Coto», un sobrenombre que desde su niñez le identifica. Evaristo es un octogenario que camina con el movimiento de un hombre mucho más jóven y dialoga con una fluidez y una certeza en la memoria que es un gusto para cualquier persona que le entreviste.
Hace años recopilo infomación de su persona. Mi padre lo incluyó como un teatrero de mayor importancia para nuestra ciudad en sus trabajos de Afición Teatral Vegabajeña que publicó en 1987 en el libro Vega Baja, Su Historia y su Cultura y que actualizó en un disco compacto hace poco tiempo.
Coto es objeto de una investigación histórica que hemos iniciado en la Escuela de la Historia Vegabajeña. El, con un profundo sentido histórico, está asistiendo a sesiones de filmación para poder captar y perpetuar sus apreciadas memorias sobre su vida y su aportación a la cultura, política y muy en especial, al desarrollo del teatro como actor, productor, libretista y director.
Junto a mi padre, es uno del par de varones sobrevivientes de la fundación del Centro
Cultural de Vega Baja en 1958. Coincidieron en ser vecinos en el edificio de la Junior High y ser independentistas. Como es usual en los amigos, se han pasado la vida peleando por distintas causas y de vez en cuando entre ellos, pero sé por parte de mi padre y de Coto que se guardan una gran amistad sincera que por dicha, he heredado.
Algunas de las hazañas de Evaristo han sido grabadas por el lente de Jimmy Rosario. Otras están siendo proporcionadas por Evaristo mismo para que la Escuela de la Historia Vegabajeña tenga materiales asequibles de investigación.
Mi hermana Flor Rubí trabajó bajo su dircción en Doña Rosita la Soltera a mediados de la década de 1960. Su «novio» en la trama era Juan Manuel Rivera González, quien luego fue Secretario del Trabajo a partir de 1985. Su hermano, que también fue discípulo de Evaristo, fue Secretario de Corrección, Superintendente de la Policía y Juez Superior. Este último fue el más afortunado como consecuencia del teatro porque se casó con la gran dama de la actuación puertorriqueña, Gladys Rodríguez.
El próximo viernes 27 de marzo el Gobierno Municipal le brinda un homenaje a Evaristo Otero Rosa con motivo del Festival de Teatro el cual se le ha dedicado. Otro homenaje será eventualmente ponerle su nombre a la Sala Principal del Teatro América, en una medida presentada por el legislador municipal Miguel Ojeda. Precisamente en esa sala, presentó una buena parte de su oferta de teatro a los vegabajeños, instruyó a jóvenes de nuestra ciudad no solo a actuar en la escena, sino a obrar correctamente en su vida.
Curiosamente, nunca se graduó de maestro en teatro, pero conocía las herramientas de su vocación. Tampoco fue un beneficiado económico de su gesta, pues donde el amor al arte tiene una definición, ahí está su historia.
Los Investigadores de la Escuela de la Historia Vegabajeña estamos trabajando en la recolección de esta hermosa historia para legarla a las demás generaciones. Este ejemplo de vida y de acción es uno de los factores del vegabajeñismo que ha cambiado la historia de nuestra ciudad.


