Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
En las redes sociales están circulando varias fotos de mi persona en situaciones poco usuales. Lo que ocurre es que los miércoles por la noche, en la Escuela de la Historia Vegabajeña, hacemos un recorrido por alguna parte del pueblo y luego compartimos un pedazo de la historia vegabajeña.
El ambiente es de completa libertad. A veces estoy hablando, se crea un corillo paralelo con alguna información que alguien del grupo quiere aportar y se fija toda su atención en alguno de los otros maestros o estudiantes y me dejan con las oraciones incompletas. Tan es así que cuando vuelve la atención a mi, ya se me ha ido el pensamiento.
A veces hay anécdotas espontáneas, como cuando estábamos frente al Teatro Fénix, uno recordaba que quien lo ocupaba en el segundo piso, a veces se exhibía desnudo u orinaba desde una de las ventanas. También, Tilín una vez me dijo que la segunda planta del lugar se le llamaba «el meaíto» porque los hombres particularmente, se orinaban mientras en la oscuridad se proyectaba una película por lo que siempre olía mal.
En el Teatro América los miércoles era el día de ver pornografía, donde solo acudían los varones. En el Teatro Fénix particularmente estuvo el Teatro Caribe, el Partido Estadista Republicano, el Partido del Pueblo, El Bar Restaurante El Vegabajeño, la barbería de Manuel Román y la de Feliciano (Chano el Barbero), la Joyería Hermanos Martínez, Biblioteca Municipal, Oficina Regional del Instituto de Cultura y el Centro Cultural Carmen Rivera de Alvarado y todas las ocupaciones tienen sus historias particulares.
En la Iglesia hay cuentos de los monaguillos que se robaban la hostia y el vino, de sacerdotes con extrañas costumbres y de los muertos que hay encerrados debajo del piso y detrás del altar, donde antes se enterraban a ciertas personas de sociedad, especialmente a los blancos. También se dice que en el local de Pitusa, que una vez fue convento, hay personas sepultadas, como era la costumbre de la época. Allí mismo se habla de que cuando fue la Clínica Sánchez Castaño, del tercer piso, que era una estructura que ya no existe, los pacientes escupían y a veces la lluvia involuntariamente caía en los viandantes que pasaban por la acera.
De la Casa Alcaldía una vez William Correa declaró a la televisión que en tiempos de Meléndez Cano, se usaba de motel. Este fue Presidente de la Asamblea Municipal, después cambió de partido. En 2012 regresó al Partido Popular diciendo que «nunca me he ido del Partido Popular».
Algunos recuerdan que un vecino de una residencia frente a la Plaza, que tenía un negocio de cafetín que abría hasta tarde, se quejaba de los jóvenes que hablaban en la calle pues no lo dejaban dormir. Otro que tenía un negocio de cafetín, en su vejez se hizo ministro evangélico.
A veces no hay edificios, sino espacios vacíoS donde una vez hubo una casa. Uno de los compañeros, recordó la pasada semana, que una maestra que residía al lado de la Escuela Padilla acostumbraba enviar a sus alumnos para que avisaran de apagar las estufas de la comida que dejaba haciendo en su hogar.
La imaginación es algo que tenemos que ejercitar cuando visitamos el pasado. Por eso nos beneficiamos de los compañeros que aportan a cada recorrido y sumamos más anécdotas a las que ya tenemos, para la próxima vez que retornemos a otro recorrido por el lugar.
Hemos visto en las redes sociales y en el Diario Vegabajeño de Puerto Rico la labor que están realizando nuestros maestros y estudiantes. Cada cual tiene un tema o un método de preferencia para historiar. No imponemos nunca nada, por eso a veces creo que abusan de mí. Vean porqué:
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Thomas Jimmy Rosario Martinez Ya me lo dijo mi esposa, esa foto es vieja ya me afeité y tengo nuevos tocones pero mañana que es la clase de historia me afeito de nuevo para verme aunque sea un poquito mejor.





