
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
En algunas publicaciones de Facebook surge la crítica de los que han llamado «Megafoto» del Alcalde Marcos Cruz Molina. Recuerdo que cuando el previo alcalde Edgar Santana puso dos fotos gigantes de su persona en la tarima de las Fiestas de Pueblo, los populares y el pueblo en general lo resintió, porque en aquel momento era un acto de «prepotencia».
He preguntado y nadie sabe el propósito de la foto excepto la opinión generalizada de que se politiquea con el dinero del pueblo. Es secuela de excesos como el coloraíto de los portales, la frase de Marcando la diferencia y el enfatizar el rojo en ciertas palabras como el nombre de Marcos Cruz Molina cuando se escriben los rótulos describiendo los proyectos.
Hay quien opina que el alcalde está financiando su campaña de 2016 con estos excesos y que no tiene necesidad de ello porque está atendiendo al pueblo con un alto nivel de responsabilidad. De hecho dicen que el Comité Municipal de Vega Baja no tiene dinero ni para cambiar los retratos e información de la pasada campaña y mantiene su local como si fuera antes de las elecciones. De broma dicen que como Marcos no ha creado ningún museo, tiene el suyo propio en ese Comité y que hasta las próximas elecciones, los fondos municipales le pagan su propaganda continuamente. Yo estoy de acuerdo con quien así opine, pero debo también señalar que no hay una oposición política visible, audible o sensible que tire la raya y que señale las fronteras.
Comoquiera, esa campaña política que el Gobierno Municipal subsidia como hicieron antes los populares y después los progresistas, está fuera de tiempo, pertenece al pasado del «no me importa» y «para eso ganamos».
En Vega Baja, Marcos Cruz no sólo fue el candidato de los populares sino de todo un pueblo. De hecho, el Partido Popular Democrático no pudo ganar con José Luis ni con Luisito en las previas campañas de 2004 y 2008. Fue el pueblo quien revirtió el destino funesto de Vega Baja hacia un gobierno inclusivo y responsable, pero basado principalmente en la figura preparada y seria de Marcos Cruz Molina.
Yo no sé cuántos votos perderá por este atosigamiento indebido que a veces uno duda que salgan de su mente, pero lo permite. Quien lo asesore así, me parece que no lo quiere mucho o tiene conceptos equivocados de lo que es ser un político de un partido político y un político más interesado en descollar en el arte de gobernar. Aun cuando la ecuación ganadora en unas elecciones solo incluye esto como uno de los factores del encantamiento o la desilusión de los electores, toda persona verdaderamente humilde rechaza el culto a su propia persona.
Un alcalde es en teoría uno igual que los demás, pero la persona de Marcos es diferente. El es reflexivo, porque es una persona con conocimientos y destrezas probadas y tiene una moral intachable.Y no dudo de su alto sentido de humildad y entrega. Lo sé porque lo veo a diario sin que nadie me lo cuente.
Siempre hay que hacer ajustes en el proceso o defender lo que se hace con argumentos convincentes. Ninguna de ambas cosas se está haciendo por parte de la presente administración. Sería bueno que también en esto pruebe su eficiencia y que se marque la diferencia, no con una frase obviamente alusiva a su persona, sino con un ejemplo completo.