Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
Las estrategias políticas y corporativas a veces son depredadoras. El dinero parece ser el aliciente más poderoso -aun más que los tribunales- para hacer las variables de presión en nuestra sociedad.
La estrategia de Doral para crear opinión pública a su favor ha ido muy lejos. Eso no está bien. Tampoco estuvo bien la complicidad de algunos funcionarios del gobierno de la pasada administración.
Doral se convirtió, desde sus inicios en una institución bancaria corrupta. Limpiaron su imágen cambiando sus directivos pero la corrupción se siguió haciendo.
Esta campaña de descrédito solo pone de evidencia a los que la crean. Como si el pájaro no se conociera por sus desperdicios.
El Gobernador es incompetente, pero la corrupción grande está del lado de Doral. Es su historia y es su legado.