
Hoy tuve la dicha de ver personalmente a Héctor Figueroa Casanova. Me había unido a la cadena de oración y le había pedido por su recuperación y me llevé una sorpresa gigante cuando le encontré alerta, activo, sonriente y conversador.
Quería compartir mi experiencia con todos los que continúan pidiendo al Todopoderoso para que tengamos de regreso y pueda seguir contribuyendo a la sociedad como a él y a nosotros nos gusta. Nuestro amigo necesita espacio para recuperar y nuestras oraciones para sanar.
La oración funciona. Y si lo hacemos todos, veremos hecho el milagro.
