Glosa del destierro

Diosdado Cano Rodríguez
Diosdado Cano Rodríguez

Glosa del destierro

(Glosa)

“A la Gran Antilla”

 “Erase una ínsula en un mar de contradicciones.

Con un pueblo amedrentado de si mismo

Sobreviviendo con pan agrio de mentira e imposiciones

Ciegos al cambio, caminan al abismo.”DCR

*

Triste tragedia de los que en la historia deje

Cuando hastiado de aquella vida ingrata,

De una lucha existencial grotesca e insensata

Decepcionado y en desesperado, decidido zarpé

Mirando a tras el azaroso camino mustio, lloré

Clamando a Dios misericordioso en mis oraciones

Se golpearon en mi garganta un tropel de emociones

De rabia insólita contra mi suerte gris e impía

Erial seco de rostros enmascarados de mentiras

Erase una ínsula en un mar de contradicciones

 

Mire atrás desde los ojos de mi corazón nublado

El infinito horizonte tragarse los montes más altos

El mar indiferente y un cielo azul espalto

Empujaba mi barca la voluntad de un viento cayado

Por la noche luna nueva en el cosmos estrellado

Florecen silvestres las esperanzas a su ritmo

Albricias de salvación fortuita frente al abismo

Voló mi recuerdo y regreso a mi terruño verde

Donde las mises de los sueños se pierden

Con un pueblo amedrentado de si mismo

 

 Allá la orilla del norte deslumbra con la abundancia

Pero es cultura ajena de solitario consumismo.

Frente a la amenaza y el alto precio de ser yo mismo

Cerco con púas mi espacio personal y pongo distancia

El devaluado canto de arrumacos, con el adiós se rancia

Recordando los míos, cae la mirada, el alma suspira

Desde un viejo espejo mi cara sin emociones me mira.

Sombras de mi madre resignada y mi abuelo

que allá quedaron enmohecidos y pegados al suelo

Sobreviviendo con pan agrio de mentira e imposiciones

 

Pasando la paginas del calendario por pasarlas

Aprendo lo contrario de lo que sigo siendo

Entre siluetas de razas y costumbres que no entiendo

Casi igual de donde vine, sufro otro dolor a la larga

Y ando con la pena de la separabilidad en mi espalda

Inevitable condición humana de nuestro sino

Allá los que mandan son el yo total del yoísmo

Mientras que el miedo congruente los mantiene unidos

Sobrevivir engulle sus días entre hondos gemidos

Ciegos al cambio, caminan al abismo.

*

  1. 26. IX, 2010.

 

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