Vamos a hablar de historia vegabajeña: Los simulacros

Los Simulacros

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez ,  Investigadores de la Historia Vegabajeña

En esta madrugada estaba viendo en el canal TCM de Cable una película del 1959 sobre Al Capone cuando al terminar, dieron unos anuncios de la década de 1950 relacionados a qué hacer si una bomba atómica detonaba y nos afectaba.

Después de los ataques a Hiroshima y Nakasaki con bombas de hidrógeno, estas áreas de Japón fueron horriblemente destruidas. La Unión Soviética, entonces potencia enemiga políticamente de Estados Unidos, construyó su propio arsenal y durante muchos años la amenaza de un ataque con una bomba atómica en alguna parte de Estados Unidos, incluyendo a Puerto Rico, fue real.

simulacro imagenRecuerdo que más o menos en 1960,  cursaba el tercer grado de escuela elemental. Mi maestra era la Sra Petra Rodríguez, esposa del «Principal», como se le llamaba entonces al Director Escolar, Marcelino Barreto Rosa. En aquella ocasión nos anunciaron que iba a haber un «simulacro».

Para nuestros padres el simulacro no era extraño ya que se acostumbraba a hacerse en los años de la guerra e incluso, de noche había que apagar todas la luces después de la nueve de la noche para prevenir en caso de un ataque aéreo.

El simulacro, para nosotros los estudiantes consistía en  que cuando supuestamente dieran la alerta de un posible ataque nuclear, nos metiéramos debajo de la silla hasta que «pasara el peligro».  Lo de agacharse y esconderse, es pues viejo. Lo hacíamos hace medio siglo.

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En el pueblo, los policías estatales estaría dando rondas para arrestar a cualquier persona que estuviera en la calle durante el simulacro o cualquier negocio que abriera en el momento de la práctica de supervivencia. Mi padre, en aquel momento corresponsal de El Imparcial, me dijo que habían arrestado a unos empleados de Sucesores de Sobrino, Inc. Supongo que los dejarían libres. Nunca más hubo un simulacro general, como ese. 

En algunos edificios de Puerto Rico, había un rótulo que indicaba que podría ser refugio en caso de un ataque nuclear. En la casa de Domingo Donate, en la Calle Acosta y Manuel Padilla Dávila, donde una vez estuvo el Cuartel de la Policía Insular, había uno de esos.

fallout shelter sign

Desde entonces, he sabido de simulacros en el Aeropuerto, en algunos lugares donde se trabaja y en cada curso que da la Oficina de Emergencias cuando se habla de terremoto.

Es una buena oportunidad para pensar en simulacros. La práctica hace la perfección y tenemos peligros rondando en nuestro derredor: posibles terremotos o tsunamis, tormentas, situaciones de rehenes y violencia, suicidas y delincuencia. Para cada uno de estos problemas tenemos que estar preparados mentalmente para saber cómo reaccionar sin que nuestras acciones agraven la situación.

Entendiendo estas realidades es que el conocimiento de la historia nos ayuda a mejorar nuestra sociedad.

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