No me pude enamorar
por Edwin de Hoyos-Valentín
Hoy deseo estar triste
y en mi pena lamentar
el día que tú te fuiste,
te fuiste para no regresar;
dejando tras de ti un vacío,
vacío que no se ha de llenar…
como fantasma en tinieblas,
así…así te he de recordar.
El reloj sigue caminando
marcando mi hora final,
no hay esperanza para el que pudo
y pudiendo, no se quiso enamorar.
Ajeno al mundanal sentimiento,
tal vez para bien, tal vez para mal,
jamás entregué al vanal romance
mi intimidad, mi libertad.
El tiempo en silencio me grita:
«Ya no tienes oportunidad,
pudiste amar y ser amado,
mas no te quisiste enamorar».
Qué importa?, yo le respondo,
si aún tengo mi libertad
que da paz al alma mía…
acompaña mi soledad.
Soy ola de playa y mar
que jamás llegó a la orilla…
llevome el mar a su profundidad
y muy lejos, en mi barquilla
encontré el faro de la paz ,
oscura soledad que fuerte brillas
saciando mi espíritu de inconformidad,
elevas mi ser a tus mil maravillas.
Soy desierto sin palmeras,
río sin profundidad
que no se puede inundar
porque ya no tiene ribera.
Soy fruto estéril y seco
de un árbol que desde antaño
fue plantado sin semilla
por un extraño ser ermitaño.
Solo voy, así me he de quedar
añado tristeza a mi musa,
un poema, canción intrusa
que mi silencio ha de quebrar.
Si antes mi sed no pude saciar,
me resistí a tomar el veneno,
a tus encantos estuve ajeno,
…nunca me quise enamorar.
Inquieto está por demás
mi pensamiento es obtuso,
a éste, mi alma da uso
y mi espíritu añade libertad.
Combiné esta realidad
de espítitu, carne y mundo,
renuncié con un NO rotundo…
no me pude enamorar.
El Hijo de Jeque
Primicias de un Nuevo Año (2014)
