Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
Los empleados municipales de Vega Baja están siendo atendidos por la administración en una forma digna, a mi entender. Los hemos visto educarse en seminarios en los riesgos de una conducta antiética, entregársele ropa de buen gusto para su trabajo y un trato no discriminatorio. No hay recursos, lo sabemos, pero un buen corazón está detrás del trato humanitario que se perdió por casi una década. Ser empleado municipal está volviendo a ser verdadero servicio público.
Pero falta un aspecto de su educación. La sensibilidad a ser vegabajeño es como dice la palabra, un sentimiento. Pero es un sentimiento que se aprende y se practica. Luego sale natural y oportuno.
Voy a cortar la introducción y los fundamentos e ir directo al grano. Hoy se construye un futuro vegabajeño sobre un pasado vegabajeño. Pero no hay nutrición en el presente para los funcionarios y empleados del Gobierno Municipal. La historia parece que es algo que se deja voluntariamente al criterio de cada cual y no como un aspecto integrante de su personalidad como parte de una entidad.
Al igual que los médicos, abogados, ingenieros y otros profesionales tienen que tomar cursos para ejercer su profesión, nuestros empleados deben tener esa oportunidad y a la vez obligación. Conociendo nuestra historia y nuestra grandeza colectiva, estarán mejor preparados para el servicio que van a dar porque conocerán la ubicación en el tiempo y les ayudará al sentido de pertenencia que necesitan tener.
Popongo cursos de educación continua sobre la historia vegabajeña para los empleados y funcionarios municipales. Esto se puede hacer requisito previo para cualquier posición y como educación continuada una vez la persona está empleada. Se puede estudiar si debiera ser obligatorio para los actuales incumbentes en posiciones de carrera, pero en todo caso es necesario y se puede implantar de inmediato en forma voluntaria.