Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
Anoche había poco espacio y una temperatura caliente dentro de la Casa Alonso. Una facilidad de cerca de doscientas personas no resultó suficiente para los que nos visitaron, en ocasión de la celebración del Sexto Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico y la segunda vez, según tengo entendido, que se celebra en nuestra ciudad.
Julia de Burgos es una poeta puertorriqueña de carácter internacional que representa mucho por la calidad de su poesía y como un personaje icónico de nuestra historia. Los vegabajeños y los puertorriqueños crecimos leyendo y escuchando su poesía, lo que ha trascendido fuera de nuestras fronteras.
Anoche, poetas extranjeros de un cultivo interesante nos hicieron el favor de leernos alguna de su producción personal. Anna Aguilar, de España, fue interrumpida por una música de reguetón desde afuera del edificio, pero en un gesto gracioso, siguió los compases de la música antes de leer su poema en español con algunos versos en francés. Miguel Angel Meza nos sorpendió con una poesía bella dedicada a San Juan en el lenguaje guaraní de los aborígenes de su país. Adriano de San Martín, de Costa Rica y Consuelo Tomás, también participaron con sus aportaciones. El poeta y declamador Juan Domínguez, de Juana Díaz , nos deleitó con dos poemas en una interpretación impecable y dramática.
Doña Aida Amador era la homenajeada de la noche y representaba la generación de más edad activa en la producción literaria. Violeta Landrón la describió como una trabajadora de la cultura, por su excelencia en sus versos y como maestra inspiradora de su arte. Ebrahim Narváez, Presidente de la Legislatura Municipal no estuvo presente, pero el amigo Pedro Pérez leyó dos de sus poemas incluídos en su primer libro. Le siguieron Violeta, Roberto Agosto y Pedro Juan Avila, vicepresidente de la organización auspiciadora.
La gran sorpresa de la velada fueron jóvenes y femeninas, como lo fue Julia de Burgos. De una escuela de Morovis, Yurimar Santiago Torres hizo una síntesis de la obra de Julia de Burgos que nos dejó impresionados por su talento e intensidad. Dos gemelas, Estefanía y Fabiola Sostre, interpretaron magistralmente el Poema «A Julia de Burgos», escrito por la misma autora, donde refleja la dicotomía de su personalidad. Las extraordinarias declamadoras, a un lado cada una de un marco que representaba un espejo, hicieron levantar de sus sillas a los presentes. Otra jóven talentosa, cuyo nombre no pude retener, con la asistencia de la Profesora Justina Rolón, también hizo una representación ejemplar.
Ana Avilés fue la maestra de ceremonias, con la dulzura y el ser asertiva en la conducción que le caracteriza. El alcalde Marcos Cruz Molina tuvo también una parte de apoyo moral y reconocimiento a los presentes.
Hacía tiempo que no veía tanta semilla cultivada y otra lanzada a los surcos del interés por la poesía. Nos quedamos jadeando de la emoción, como queriendo que la noche no terminara.