La superhistoria vegabajeña que tenemos que encontrar

Thomas Jimmy Rosario Martínez por LuigiLa historia vegabajeña comienza desde mucho antes de llamarnos vegabajeños. De hecho, está más distante que el 1776 que es la fecha generalmente aceptada de nuestro comienzo y antes de que Puerto Rico fuera descubierta.

Contrario a las personas, que tenemos una fecha cierta de nacimiento y de muerte, la historia de los pueblos generalmente comienza con  un inmigrante quien se establece dentro del perímetro de lo que después se conoce con un nombre en un espacio de tiempo pocas veces recordado.

Tomemos conciencia de lo que actualmente somos. Lo que nos define tiene raíces en muchas culturas y grupos sociales. Caribeños, latinoamericanos, americanos, estadounidenses, hispanoparlantes, puertorriqueños,  costeros, antillanos, indoamericanos. La lista no termina aquí, es más larga aún.

Sumemos que somos del Cabo Caribe, lugar de los aborígenes taínos y caribes, descendientes de negros, españoles e indios. Si nuestros antepasados han compartido con otros podemos tener algo de mexicanos, americanos del sur, norte o centro, de los árabes, palestinos, indúes, asiáticos y sabe Dios y los genealogistas de donde más.

Seguro que si sentimos ser vegabajeños antes fuimos vegabalteños cuando La Vega era un solo territorio, manatieños cuando nuestro territorio fue de Manatí, arecibeños cuando de Arecibo y sanjuaneros o capitalinos cuando solamente había dos Partidos (divisiones territoriales) en Puerto Rico, que eran San Juan y San Germán.

También hemos sido del Naranjal, los alacranes en el béisbol AA, los caimanes en otros deportes y pertenecientes al Pueblo del Melao Melao, el Pueblo del Naranjal, a la Ciudad por Derecho Propio y las maravillosas combinaciones de nombres y cognomentos que han hecho los que nos gobiernan y los demás vegabajeños.

No siempre nuestro nombre de Vega Baja se ha escrito con dos palabras de cuatro letras, cada una con sus dos palabras en mayúsculas. Hemos sido oficialmente la Villa de Vega Baja del Naranjal de Nuestra Señora del Rosario. Así, con nombre, apodo y apellido. También Vegabaja, Vega-baxa, Vega baja y Vega-baja.

Esto que parece un cuento es en realidad historia, producto de haber investigado documentos, escritos, libros y haber hecho miles de entrevistas desde 1971. El tiempo se ha pasado volando mientras yo me he entretenido en una diversión constante para lo que ha sido mi vida. La investigación es una labor detectivesca interesante, entretenida y de muchas satisfacciones.

Por eso quiero compartir lo que he aprendido con mis compueblanos y enseñarle los caminos que muchos hemos recorrido juntos y otros que los demás tendrán que descubrir. Es una manera de ver el futuro partiendo del pasado que tenemos en común. Es la superhistoria que debemos encontrar  y contar entre todos.

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