El escribir historia no es privilegio de aquellos que estudian historia. Ni siquiera hay requisitos para ser historiador. No hay una certificación ni reconocimiento específico para ello. Cualquiera lo puede hacer.
Presupone empero, que quien tenga las destrezas y la educación y el aprendizaje, debe hacerlo más confiablemente, porque valora mejor las fuentes de información, los documentos y respeta la verdad.
El problema que tienen los historiadores puertorriqueños, reconocidos como tal, es la subsistencia mientras investigan. Algunos consiguen una sabática universitaria, otros son subsidiados por el interés académico, gubernamental o privado que le contrata y los menos, dedican un tiempo de sus vidas para investigar esperando que el producto de lo que investigue, sea para un libro, una colección, un documental o cualquier otro medio, les compense su trabajo.
Para ser historiador, hay que ser investigador primero. Por eso no nos hemos propuesto agrupar los historiadores, que pueden contarse con los dedos y la mayor parte no tienen tiempo o tienen otras prioridades. Con ellos vamos a contar e interactuar, pero preferimos enfatizar en el cronismo y descubrimiento de fuentes e información porque nadie podrá tener una opinión si no tiene los elementos de juicio. Y esos elementos de juicio solamente lo descubren, con su trabajo, los investigadores de la historia. Además, en el campo de la efectividad y resultados, es mejor utilizar los talentos de todas las edades, grados de intelectualidad y conocimiento y de intereses particulares, para hacer algo más inclusivo y a la larga, más comprensivo.
La historia vegabajeña, es además privilegio de todos y no monopolio de nadie en particular.
He dicho antes que Vega Baja tiene todas las actividades humanas y naturales propicias para hacer todas las historias posibles. Para que tengan idea, todas las artes y las ciencias están incluídas. Además, toda ciencia auxiliar de la historia, es parte de las posibilidades para investigar.
Al que le gusta estudiar la historia, puede convertirse un investigador de ella. El que siente amor por Vega Baja, puede ser un investigador de la historia vegabajeña. Empecemos por reunir los datos de nuestra persona. Un resumé, por ejemplo, es un documento de la historia de un individuo. Por ahí tenemos que empezar, descubrir lo que somos, de donde venimos, lo que aspiramos. Luego tenemos que historiar el entorno familiar, el vecindario y finalmente el pueblo. De lo particular a lo global. Eso nos permite descubrir el sentido de pertenencia.
Ese ejercicio puede ser pié para una gran historia, pero no necesariamente es la historia que cada uno de nosotros quiere investigar. Unos preferirán la genealogía, otros la política, demografía, esclavitudes, prostitución, militarismo, periodos específicos, biografías, geología, zoología, agricultura, ambientes econlógicos, arqueología y prehistoria. La lista y posibilidades es inagotable. Lo mejor es decidir por lo que uno se siente más cómodo y familiar. Esta actividad es para deleitarla, no para sufrir.
Lo que queremos investigar puede ser tangible como los edificios históricos de Vega Baja o intangibles como las ideas políticas, sociales, educativas y deportivas vegabajeñas. Dentro de un tema, hay miles de subtemas que se pueden escoger para particularizar la investigación.
Les aseguro que convertirse en detective de la historia siempre produce efectos positivos. A veces descubrimos cosas que nos gustan y otras veces no, pero siempre buscar y encontrar la verdad es una actividad gratificante individual y colectivamente.
Esperamos una gran motivación de los vegabajeños para conocer su historia en asiento de primera fila. Y que nuestro esfuerzo trascienda nuestra generación.
Los espero el 15 de abril a las 2:30 de la tarde en el Centro Histórico, Segundo Piso de la Casa Alonso. Tel 787 475-2133