Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
Varios de nuestros valores económicos han sido degradados por Standard & Poors. Otras entidades evaluadoras se encaminan a hacer lo mismo.
La expresión inicial “me vale” del Gobernador Alejandro García Padilla resulta históricamente equivalente al ¿qué derrota? del ex-gobernador Romero Barceló. Sellos autoimpuestos. Políticos que se equivocan en su visión, pero que nunca lo admiten. Eso es parte de la vanidad personal y de la prepotencia de los que se encumbran, que se hacen pasar por dioses. Cuando su vulnerabilidad es evidente, no tienen la decencia y la saludable actitud de dar un paso atrás y reconocer su afrenta.
En el caso de García Padilla ayer dió cara pero evidentemente confundido y errático. No estaba preparado para que por fin le valiera. Sigue con la misma mojiganga de distanciarse y echar culpas a los demás y a la misma vez pedir la unidad con él, no de él con el pueblo y ni siquiera con la realidad. Triste espectáculo de alguien que de mayor, porque a pesar de su presencia juvenil no lo es, pero parece padecer del síndrome de déficit de atención.
Hay que dejar que los que tienen el poder resuelvan el monstruo que crearon. Nosotros, como ciudadanos, tenemos que tomar el rumbo individual de la cosecha de frutos y dar por inexistente al gobierno, que no tendrá los recursos para resolver nuestros problemas. Habrá promesas, que es el arma de ellos, pero no tenemos porqué creerles.
Hace tiempo les dije que era el tiempo de la cultura y la poesía. Buscar las cosas del alma para que podamos distinguir el verdadero bien del mal y echar a correr nuestra imaginación para la creatividad de nuestro futuro.
No estoy solo en esta idea. La aprendí de una frase de alguien inteligente que se llamaba Albert Einstein: “La imaginación es más importante que el conocimiento”.
La tormenta siempre es precedida de una tensión, pero cuando llega y se va, comienza la calma. Aun nos queda un poco de tensión, pero nos espera la mejor parte del evento, porque esto trae la reflexión y la reinvención.
Nos mintieron siempre. De teóricos y embusteros ya hemos tenido suficiente.
Mi optimismo me permite inferir que con una nueva economía tiene que llegar un cambio a que nos lleva la fragilidad de nuestra relación política no solo con Estados Unidos, sino con el mundo. Nos estamos quedando solos por nuestra culpa y como dicen los católicos, por nuestra gran culpa. Este es el
Es el momento de aplicar lo que hemos aprendido de nuestra propia historia. Solo faltan los líderes vegabajeños y puertorriqueños que se atrevan a dar los primeros pasos.