La comedia al natural

Thomas Jimmy Rosario Martínez por LuigiPor Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR

Hay comediantes que necesitan de buenos libretos para destacarse, pero al igual que José Miguel Agrelot, Luis Raúl Martínez era un comediante natural, que al igual que nuestros trovadores de tierra adentro, sólo necesitaba el pié para cantar sus versos.

Luis Raúl nos divirtió por muchos años mayormente en televisión y desde el teatro. La única vez que lo vi en persona fue en el Hospital de Veteranos porque creo que su padre estaba en una visita u hospitalizado. A diferencia de otros artistas que se ven distintos en la vida real, allí estaba, chaparro, cuello corto pero con una sonrisa en sus labios para todo el que se le acercaba a saludarlo.

Con Luis Raúl uno se divertía hasta las promociones de sus presentaciones teatrales. No tenía que hacer ningún personaje, él era su propio personaje caricaturesco de la vida real. Por eso se le toleraba sus excesos finos y sus chistes picosos.

Tenía dominio escénico como Chaplin, donde siempre era la figura central aunque no hablara. Pero tenía la virtud de sacarle punta verbal a cualquier asunto contemporáneo, sin excluír sus propias tragedias personales de salud y aun las legales. En la música Juan Luis Guerra, en la comedia, Luis Raúl. Ambos como barómetros sociales.

Lo más que me gustaba de él era su sentido de pertenencia como ponceño y como puertorriqueño. En eso daba su máximo de autenticidad.

Extrañaremos a sus personajes tal vez en la grandeza de Diplo el de Ortíz del Rivero o Cholito en Agrelot, pero más lo extrañaremos a él. Era un chiste, como dice la gente.

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