El paro es justificado y oportuno…cuenten con nosotros.

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR

Thomas Jimmy Rosario Martínez por LuigiTodo maestro vegabajeño debe leer la historia quePORTADA LUIS DE LA ROSA HISTORIA DE LA INSTRUCCION PUBLICA EN VEGA BAJA ecribió Luis de la Rosa Martínez basada en documentos originales, la que comprende todo el siglo XIX hasta la construcción del primer edificio destinado a escuela pública que fue la escuela José Gualberto Padilla en 1908.

Antes no había educación para los pobres y los maestros, también eran pobres. Para crecer educativamente, se necesitaba una familia fuerte que tuviera bases culturales y la afición de la lectura. Imagínense un mundo sin internet, radio ni televisión, con racismo, sin condiciones de higiene como las conocemos ahora y con los complejos de un pueblo chiquito con todo tipo de carencias.

Sobre lo que se puede hablar de la educación en Vega Baja, podemos escribir de lo que no era. Así nuestra historia será más abundante. Pero sobre esa historia corta de privaciones, privilegios y pocas oportunidades, podemos agradecer lo que tenemos y tratar de lograr lo que nos falta.

El presente no es el tiempo en que hemos tenido más escuelas, ni más maestros. Hemos ido decreciendo y diversificando la educación local. Hay planteles que desaparecieron en las últimas décadas, estudiantes que hemos perdido por la emigración y plazas que se han perdido por falta de maestros o por traslados de maestros innecesariamente. Como propició la Directora de la Escuela Superior Lino Padrón Rivera a Marcos Cruz Molina, por razones políticas, tan pronto se convirtió en el Presidente del Partido Popular a nivel local. Inmediatamente su plaza era un «excedente». Maravillosa coincidencia.

Hace varias décadas, hubo conmoción en Vega Baja con la aparición de la Federación de Maestros y sus métodos de luchas. Hasta entonces existía la Asociación, que era un brazo político del Partido Popular, la que le brindaba privilegios y hasta escaños en la Legislatura a los presidentes que terminaban su gestión ayudando a controlar la paz en el taller de trabajo. La Federación fue organizada por independentistas y estadistas que tenían interés en romper con esa hegemonía que había hecho poderosa a la Asociación pero también inmovilista con el camino ascendente en la vida profesional de los maestros. En las aulas y las oficinas había abusadores del sistema, discrímen con todo aquello que no fuera popular, controlando hasta lo que se leía por los estudiantes, para dirigirlos hacia una ideología política y creencia.

El espinazo de ese control se comenzó a romper durante  la gobernación de Luis A. Ferré y ya para 1977, la Federación era una institución fuerte, con seguro médico y hasta legal para sus miembros. Yo recuerdo miembros independentistas y estadistas dentro de la organización, pero malas decisiones, particularmente por dirigentes con compromisos políticos, mala administración y prácticas laborales incorrectas, afectaron desde adentro hacia afuera la institución y permitieron nuevamente que la Asociación fuera la principal protagonista en la representación de los maestros.

Ese conflicto entre los maestros ha sido la principal causa de que hayan perdido el rumbo de su razón de ser y que les afecta hasta el extremo de tener que hacer un paro en los próximos martes y miércoles de esta semana. Si no hubieran perdido tiempo interno en la Asociación y la Federación y entre ellos, hubieran dirigido mejor sus esfuerzos para luchar por sus condiciones de trabajo, que hubieran mejorado si hubieran dado la batalla juntos anteriormente. No he mencionado la tercer asociación porque desde que Malavet la presidió, no parece estar en el panorama de la decisión. Si hay otras asociaciones, no las encuentro ni siquiera en Wikipedia donde hay miles de cosas que no existen.

El paro de los maestros es necesario. Nuestros hijos y nietos lo merecen. El futuro de Puerto Rico lo hace acreedor. Ya los maestros han aprendido su lección de que divididos perderán, al la Federación decidir formar parte del Frente Unido en esta protesta.

Esto no se trata de dinero, porque ya alguien se lo robó. Se trata de poner un nuevo punto de comienzo a las oportunidades educativas comenzando por el principal recurso para enseñar que son los maestros. Ellos también tienen dignidad y necesidad y no los podemos sacrificar.

Hay que construír un mejor Vega Baja y un mejor Puerto Rico. Para hacerlo,  es necesario un nuevo sistema educativo, lógico y apropiado para nuestros tiempos. Los que nos gobiernan están yendo por el vínculo más fácil y débil que es el de la ley impuesta como un tributo más de los que nos tienen acostumbrados desde que llegaron. Nosotros debemos paralizar al sistema completamente, para que los actores invisibles que se han sacrificado toda la vida, por fin sean el centro de atención y no el de decisiones adversas, inoportunas e inconvenientes.

He hablado con varios directores que me han dicho que tienen que madrugar para defender su bastión como si fuera un fuerte de la Edad Media y que los están amenazando veladamente con sanciones si no actúan según un librito. Todos están en desacuerdo con la injusticia que ha cometido el Gobernador y la Asamblea Legislativa al cambiar el futuro planificado de los educadores, pues a algunos les ha destrozado su futuro de descanso y retribución por retiro. Yo no sé como la mente puede trabajar con un cuerpo obligado porque hace tiempo salté esa etapa de mi vida. Lo único que sé es que es contrario a la naturaleza del ser humano y nocivo para la salud. Será hasta que el cuerpo aguante. 

Le aconsejo a los protestantes que no dirijan sus estrategias contra la integridad moral ni física contra sus compañeros directores. Comoquiera, la comunidad escolar de padres y estudiantes debe estar apoyando a los maestros fuera de cada plantel, posponiendo el comienzo del año educativo.

Los padres, si quieren un mejor futuro para sus hijos, deben mantenerlos por esos dos días fuera de sus aulas y justificarlo como una extensión de las vacaciones. Ese eufemismo balancea el injusto regalo que le dió el presente gobierno a los maestros en plena Navidad.

El paro escolar debe ser el primer paso para lograr una verdadera reforma educativa en todos los niveles. Por eso es que hay que pensar en que la batalla por lograr una mejor estructura valorativa de las personas de la industria educativa pública que la integran, del material y lo que se enseña no debe quedar como un atisbo de lo que se debe hacer sino ser el comienzo de algo verdaderamente grande. Necesita, pues, el apoyo de todos.

Nosotros, aun como ciudadanos al márgen, tenemos que integrarnos en esa lucha. Ya no hay nada que perder, sino ganar. Ningún gobierno democrático y justo está concebido como una fuerza ofensiva de opresión, sino para hacer las cosas más fáciles al ciudadano. Como lo han hecho, no hay manera de entenderlo sino como errores de juicio, porque ni siquiera concibo que quisieran hacerle daño a los maestros populares. 

Aunque no tengamos que ver directamente con el sistema educativo, nos importa el futuro de nuestro Puerto Rico. Nuestra participación le dejará ver a los que nos gobiernan que no tienen el monopolio de la verdad y de que tienen que usar el poder de una manera correcta en el tiempo en que se les ha contratado para ejercerlo. Esto es cuestión de democracia,  sobrevivencia y de aspirar a un mejor futuro. Es una lucha legal, constitucional y moral.

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