Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
Ayer estaba en la casa de mi sobrino Pelón en la Playa Puerto Nuevo y me puse a cantar, con mi vocesita de becerro hambriento, canciones de Pedro Flores, Rafael Hernández y boleros rancheros de José Alfredo Jiménez. El amigo Rafael Alvarado que estaba conmigo era un músico conocedor y experimentado y el otro es mi cuñado Carlos, que está acostumbrado a tocar el cuatro, la guitarra y hasta el órgano. Su papá Catalino era un excelente cuatrista natural de campo, sus hijos e hijas, practican el canto y los instrumentos y generalmente tocan para Dios.
Me crié en la música. Recuerdo que siendo un bebé prácticamente, escuché Alegría Alegría en una procesión en una mañana de Navidad cuando residía en la Calle Manuel Padilla Dávila detrás del telégrafo, donde una vez después estuvo la Imprenta Raíces. La telegrafista era Doña Carmen Román, la madre del Dr. Rafael Rojas Román. Luego vivía prácticamente escuchando música en la Fotografía Rosario, donde había una tienda de discos.
La primer música grabada que escuché eran discos de 45, 33 y 78 revoluciones por minuto. Los de 45 y 78 tenían dos lados con canciones distintas. El de 33 tenía generalmente doce canciones, seis por cada lado. El de 45 tenía un roto como de una pulgada en el medio porque generalmente era para las velloneras, pero quien lo adquiría, si no tenía un aditamento que albergada varios discos a la vez, le compraba un «adapter» para tapar el roto grande y poder pasar el disco por donde pasaban los demás y escucharse. Al vender los discos 45rpm le hacíamos en una vieja maquinilla el cartoncito para que pudieran identificarlo en la máquina de la vellonera.
Recuerdo que uno de los discos que se vendían era el de José Luis Moneró «12 canciones y un millón de recuerdos», los de «Cantares de Navidad», volúmen 1 y 2 y el de Xavier Cugat de Merengues. Rafael Muñoz, Billy Vaugh, Felipe Rodríguez, Ramito, Nieves Quintero, Salamán, Mon Rivera, Juan Boria, Maria Luisa Landín, Miguel Aceves Mejías, Angel Viloria, Cortijo y su Combo, Billo’s Caracas Boys, Julio Jaramillo y otros de los que hablaremos más adelante y en detalle.
Mi acercamiento a la música, sin ser músico me ha dado grandes satisfacciones personales. Muchas de mis emociones personales las recuerdo con letras y melodías.