Por Thomas Jimmy Rosario Martínez, Director Ejecutivo, DVPR
Este nuevo año no está bien aspectado en cuanto a economía. Pero yo creo que los vegabajeños, que hemos vivido en tiempos buenos y malos en nuestra existencia, podremos sobrevivir, si aprendemos a exigir menos, a dar más y aprender de nuestros antepasados y de los animales en libertad.
Los vegabajeños hemos tenido situaciones colectivas difíciles en el pasado. He leído correspondencia, actas, informes y hasta miles de documentos relacionados con nuestra historia de distintas épocas y…aquí estamos, no hemos desaparecido.
No propongo ni creo en una situación simplista. Veamos ejemplos para ver si la mitad de mi familia, incluyéndome, no tenemos que emigrar, pues ya la otra mitad lo hizo.
La pobreza lo es en relación con la riqueza. Solo en los países de una política socialista o comunista, hay una sola clase económica. Pero eso es solo en teoría, pues todos sabemos como el poder corrompe y no se está lejos de disfrutar bienes y privilegios que los que no gobiernan no tienen.
En Vega Baja, el poder en este órden lo han tenido los militares, los hacendados, profesionales, comerciantes y por último, desde Edgar Santana, personas de pueblo. Hay que tomar excepción de Iván Hernández, que no fue electo para alcalde por el pueblo sino dentro del proceso de sustitución a un alcalde que quedó inhabilitado para ejercer su cargo. Marcos Cruz ha sido el único que ha sido indubitadamente electo por miembros de todos los partidos y de ciudadanos no identificados.
La forma como se llega al poder, determina como se ejerce. Si se comprometió la nómina futura por el candidato, el Gobierno Municipal no tendrá espacio para hacer la obra, porque se irá en salarios. Igual si se comprometió con contratos o con agendas insustanciales y hace obras faraónicas, el dinero disponible se irá en poco tiempo y el mantenimiento impondrá una carga adicional. Ese aspecto no lo hemos visto en la presente administración, pero aun así, no hay dinero para malgastar y en adición, hay muchas deudas por pagar. De tal manera, que el ciudadano promedio no puede contar, en el futuro previsible, con el Gobierno Municipal.
El Gobierno Estatal ha impuesto tantas cargas adicionales con los servicios esenciales que tampoco es una opción para el progreso individual crear nuevos negocios para mover la economía personal y del pueblo. El Gobierno Federal, por su parte, aun poderoso como es, ya terminó con el desempleo suplementario y aunque está pagando el seguro social como convenido, nunca hay la seguridad completa. La nación tiene un presente, pero el futuro siempre es incierto.
Hay cosas que podemos anticipar como las acciones humanas tendenciosas, pero los eventos naturales no. Yo creo que a nivel de ciudadano promedio no sabemos cómo enfrentar las crisis emergentes ni ocasionales. Acostumbrados a vivir sin carencias, no nos hemos acostumbrado a planificar las emergencias. Hay la tecnología, el conocimiento y los recursos educativos. Pero no hay razón para que los gobiernos no nos organicen pero pretendan en el presente que creamos que en el momento preciso en que haya una situación, que será suficiente la intervención gubernamental. Eso es una ilusión.
Creo que este debe ser el año de la educación para todos. Cada vegabajeño debemos reconocer nuestras deficiencias individuales y familiares y buscar el conocimiento donde esté la fuente del saber. La academia, las manualidades, el deporte y otras disciplinas de la actividad humana ofrecen cursos gratis o a bajo costo que nos permiten crecer y levantar nuestra autoestima.
Hay que buscar la manera de aprender y de también aportar. Tenemos que insertarnos de acuerdo a nuestra habilidades y conocimientos en las instituciones para integrar una comunidad más fuerte que aliviane la carga social de menos recursos.
Esa es la realidad. Esa debe ser nuestra misión individual y colectiva. Esa es la clave de la sobrevivencia y el primer paso hacia la felicidad individual y colectiva.
La vida es movimiento. No podemos apesadumbrarnos y quedarnos estáticos cuando hay mucho qué hacer con nosotros, por nosotros y por los demás. Una nueva actitud es lo que debemos esperar del nuevo año.

