Hoy mi padre cumple 85 años de vida. Yo personalmente celebro también sus 70 de fotógrafo. Debido a su reciente crisis de salud, la cual afortunadamente ya ha superado, no habrá una celebración pública como íbamos a hacer, pero con el buen pensamiento de los usuarios del Diario Vegabajeño, los amigos que lo recuerden y lo aprecien y la familia, bastará para que se sienta bien.
Me gusta hablar en presente de Jimmy Rosario porque él está muy vivo y activo. Contrario a
los padres de mi generación que muchos han fallecido o viven una ida separada de la madre o los hijos que tuvieron, él hace lo mismo que cuando le conocí. Aunque dicen que la relación de matrimonio de Jimmy y Yuya ha durado por más de seis décadas gracias al carácter de mi madre, yo creo que el tiene el cincuenta por ciento de crédito. Ha sido un buen proveedor y consistente en el amor y dedicación a su familia. Así también lo fue con sus padres, tíos, hermanos, primos y sobrinos.
El otro aspecto positivo de él es su amor por los vegabajeños. Desde 1943 también se ha dedicado a lo mismo, con la misma gente, a excepción del receso entre 1947 a 1950 que estuvo en el Ejército de Estados Unidos. Al principio retrataba a sus compañeros de clase y con el dinero que sacaba de los retratos de los escolares cada día acumulaba recursos para mejorar. En la época navideña hacía juguetes de madera que vendía en una esquina del pueblo. Siempre tenía una nueva iniciativa para mantenerse en la pelea por la vida.
Nunca le interesó ser miembros de instituciones sociales ni religiosas, pero participó en
instituciones culturales, deportivas, comerciales y profesionales. Presidió y ocupó cargos importantes en todas las instituciones en que participó. Ha dado muchos años de servicio con aportaciones importantes para el desarrollo del comercio, el cooperativismo, la fotografía, el periodismo y la historia de nuestra ciudad, de Puerto Rico y otros lugares del mundo.
