El día menos pensado llegó

Thomas Jimmy Rosario Martínez 2013Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR

El suceso que ocurrió en Colinas del Marqués marca un momento importante de nuestra historia. Usted puede o no creer las teorías de conspiración sobre el cometa que va a dejar basura en nuestro cielo y nuestra tierra, el tsunami extraordinario, el terremoto temible, el contagio por el virus de la muerte o hasta los extraterrestres, pero la realidad es que lo que anticipamos antes de ayer con el peligro inminente del puente, la carretera y el edificio, es poco con lo que puede acontecer.

Por la mente de nadie puede haber pasado que un ex-policía, supuestamente entrenado para prevenir el peligro, expusiera a sus vecinos y asímismo con un detonante químico que le causara quemaduras, asfixiara y afectara a los residentes cercanos y que un batallón de personas de todos los niveles de la seguridad pública fueran despachados a atender la emergencia. Y eso ocurrió prácticamente en el corazón de nuestra ciudad.

Posiblemente el causante no tenga responsabilidad inmediata por no haberse hecho intencionalmente, pero los errores y falta de preparación adecuada pueden evitarse.

Desde que mi esposa tomó el curso de permacultura y luego ambos tomamos el de rescate y supervivencia de la Oficina de Emergencias, hemos desarrollado un interés que no se agota por la prevención de todo lo que tenga que ver con la salud y la seguridad personal y de los demás. El deseo de sobrevivencia del ser humano es lo más cercano al amor propio y al de los demás. Por eso, es el momento de la prevención, ya que cualquier cosa puede ocurrir en cualquier momento. No queremos ser afectados involuntariamente, morir ni mucho menos enfrentarnos a una situación inesperada, a veces incomprensible de momento como el incidente de Colinas, que tardó veinticuatro horas en explicarse, por su naturaleza química.

No me imagino si esto hubiese sido un virus mortal que se contagiara de persona a persona. En lo que se averigua la causa, nuestra población ya hubiese mermado.

Vega Baja no es ajeno a los desastres naturales. Hemos leído en cientos de documentos cómo nos han afectado tormentas, huracanes, inundaciones, terremotos, inundaciones, derrumbes, fuegos, escape de químicos, hundimientos de casas, marejadas y hasta tornados. Ese conocimiento histórico no puede quedar en papeles olvidados. Esa es la experiencia de vida de este pueblo y de los vegabajeños. Súmele a eso los desastres individuales de vez en cuando de asesinatos, atentados, accidentes y actos de daño intencional.

El peligro no es ajeno. La prevención, es pues, lo menos que podemos hacer.

Hace dos días llamé la atención del alcalde sobre tres asuntos de seguridad y riesgo y él me visitó. La última vez que supe de él en este corto tiempo, estaba documentándose y analizando los problemas planteados para resolverlos dentro de la inminencia posible. Luego lo vi en una casa en Colinas del Marqués y en una foto de un medio haciendo presencia y poniendo los recursos municipales en donde se necesitaban.

Eso es responsabilidad, pero la  educación sobre cómo prevenir y la manera en que los ciudadanos deben actuar en primera instancia en un caso de emergencia, es necesario que se planifique. Y esto no tiene que ver solamente con el plan que tenga la Oficina Municipal de Emergencias, sino con una coordinada integración con las comunidades. No en forma aislada y esporádica como se está haciendo, sino en manera agresiva y participativa.

El alcalde es una persona que no actúa sin pensar, lo cual es una cualidad excelente de su carácter. Tal vez haya que poner su manera de deliberar sobre ruedas, darle velocidad y hacerse cuenta que el día menos pensado comenzó ayer, sigue hoy y continuará mañana.

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