¿Donde posicionamos la historia de Vega Baja?

Thomas Jimmy Rosario Martínez 2013

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR

Hoy es el Día del Descubrimiento de Puerto Rico. Si descubrir es ver, se descubrió unos días antes de lo que se ha dicho, de acuerdo a las crónicas de navegación de la flota del Almirante Cristóbal Colón.

descubrimiento de puerto rico pinturaUltimamente se ha descubierto que Cristobal Colón no era genovés, sinocristobal colon español. Tampoco cuando a nuestras playas llegó, exclamó lleno de admiración !oh! !oh! !oh!, esta es la linda tierra que busco yo, es Borinquen la hija, la hija del mar y el sol, como dice el himno que escribió un casi vegabajeño, Manuel Fernández Juncos.

Pero si los mitos y errores históricos no fueran suficientes, también nos imponen una celebración, que desde hace muchos años es cuestionada por sus efectos disipantes de la nación aborígen que aquí existía.

La historia se nutre de muchas fuentes. La conveniencia y la visión del que la escribe, generalmente le imparte poca imparcialidad a las crónicas y a las interpretaciones que se hacen. Recordemos que la perfección es de Dios, para los que creen y de los prepotentes para los que se la creen.

La historia de Vega Baja es parte de la historia de Puerto Rico, por lo tanto, lo que se llaman microhistorias, como las de  distintos aspectos de nuestra sociedad local, en todas sus manifestaciones, definen lo que somos los vegabajeños y el conjunto de todas las expresiones definen lo que somos los puertorriqueños. El vegabajeñismo, es pues, un factor sin el cual no se completa el puertorriqueñismo. Ahí está posicionada la historia de Vega Baja. Somos, como decimos en el juego de dominó, la ficha del tranque.

Cuando hace unas décadas preparamos el libro Vega Baja, su historia y suEDV_FOTO_PORTADA_LIBRO_DE_VEGA_BAJA_SU_CULTURA_Y_SU_HISTORIA-253x270-297x355 cultura, se incluyó una parte sobre prehistoria y otra parte sobre protohistoria. Estos son dos aspectos que no se basa en crónicas o documentos, sino en evidencia histórica de otra clase que define los espacios oscuros de cuando ya hay una relación cultural con una civilización definida.

Sabemos que cuando Colón vino a Puerto Rico ya había una cultura aborígen por la arqueología que ha aparecido desde la costa hasta la delimitación geográfica actual con Morovis, Vega Alta y Manatí y que esta va más allá de nuestra jurisdicción. Por las crónicas de la época posterior, cuando ya empezó la colonización, también conocemos que hubo una tribu llamada Sibuco con un cacique de nombre Guacabo.

ROBERT RIVERA PAISAJES VEGABAJENOS DESEMBOCSDURS RIO CIBUCO

Hoy día, mas de cinco décadas después, Cibuco es el nombre de un barrio, de un río y de una desembocadura hacia el norte. En sus márgenes también hubo una comunidad de la que años atrás produjo una cuerda de artefactos extraídas de más de treinta cuerdas que no se han podido investigar. Eso causó que la construcción del llamado Puente del Paso del Indio demorara su construcción y que más de tres millones de dólares se utilizaran para poder salvar lo que permanece aun sin clasificar en algún lugar de Puerto Rico.

Pero no solo en la parte material tangente y visible, el vegabajeñismo ha nutrido la cultura puertorriqueña. En el aspecto genético, los que de alguna manera sabemos y no presumimos falsamente que descendemos de las distintas razas, tambien está la historia.

Hay que agregar además el aspecto de nuestro lenguaje. GeneralmenteCAYETANO COLL Y TOSTE hablamos en español pero no nos percatamos, que introducimos palabras de la cultura que encontraron los españoles, traducida, desde luego,  en el idioma del conquistador. El primer nombre de nuestro entorno registrado es Sibuco, posiblemente con «s»  porque venga de la raíz Siba, que significa piedra, según el historiador Cayetano Coll y Toste. En nuestros labios tenemos esa palabra cuando nos referimos a los lugares que hemos mencionado.

Del Cacique Guacabo, probablemente se haya creado la palabra Cabo Caribe, que es un barrio de Vega Baja, de hecho, el barrio industrial por excelencia. La terminación cabo nos sugiere que esa sea la primera palabra. La segunda, Caribe, es confirmada por el compañero arqueólogo Carlos M. Ayes Suárez, quien nos dice que en este lugar se ha encontrado material de la cultura Caribe.

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Entierro de José Gualberto Padilla desde la Calle Acosta en Vega Baja, donde hoy día ubica Ferretería La Principal

Sobre esto último, me ha surgido la sospecha de porqué el poeta vegabajeño José Gualberto Padilla, utilizó el seudónimo de «El Caribe» para sus escritos. Resulta que el médico que nació en San Juan, que vivió en otros pueblos y en España donde estudió, residió en una casa donde hoy día se encuentra la Ferretería La Principal, en la Calle José Julián Acosta. La parte norte de esa propiedad queda hacia el barrio Cabo Caribe. Sería bueno estudiar esta coincidencia.

La historia de Vega Baja, he dicho, hay que ubicarla donde corresponde. Somos un pequeño país que en muchos mapas del mundo aparecemos como un punto, por lo que pareciera que menos que un punto, Vega Baja no tendría importancia. Sin embargo, ¿cómo se podría escribir una historia completa de una nación, como Puerto Rico, de una región como el Caribe o las Antillas, Estados Unidos, las Américas o el mundo sin la participación de nuestros vegabajeños y de nuestra tierra Vega Baja?

Cuando en Europa, Asia o el Oriente se busque la biografía de un gran compositor que se llama Roberto Sierra, se sabrá que nació en Vega Baja. Cuando a cualquiera de nuestros peloteros gloriosos como Juan González o Iván Rodríguez se exalten en Cooperstown, allí estará nuestro nombre. En cualquier parte del mundo estará Vega Baja, como hoy día lo está en el Archivo de Sevilla, la Biblioteca del Congreso, los registros públicos de los soldados muertos, heridos y héroes de la milicia, en la Constitución de Puerto Rico, en el celebrado arte de Pedro Brull Torres, en el aprecio internacional por Fernandito Alvarez y el Trío Vegabajeño y en miles de aportadores valiosos de las distintas actividades humanas.

La Tribu del Sibuco, el Naranjal, La Villa de Vega Baja del Naranjal de Nuestra Señora del Rosario son algunos de los nombres que ha tenido este bendito terruño permanente que nos ha albergado nuestra vida pasajera. Si sin  salsa hay paraíso, como canta El Gran Combo, igual, no hay historia sin nosotros.

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