Historia de la Fiestas de Pueblo| Una idea general de lo que ha sido hasta ahora

Thomas Jimmy Rosario Martínez 2013Por Thomas Jimmy Rosario Martínez, DVPR

Dentro de unos días, comenzarán las Fiestas de Pueblo, que son la evolución de las Fiestas Patronales. En esta época hemos preparado varios escritos para ubicarnos en tiempo y espacio y en la perspectiva más amplia para la reflexión sobre lo que debe ser en el futuro.

En nuestra ciudad se han celebrado fiestas donde participa la comunidad desde momentos en que no hay evidencia escrita ni recuerdo. Nuestros primeros habitantes y con los que tenemos que contar siempre que hablemos de relación social, son los aborígenes, comúnmente llamados indios, quienes deben haber convocado a celebrar eventos. Por lo menos, así aparece en los anales de su historia general.

Yo estimo que las principales fiestas después del inicio de la colonización en Vega Baja, deben haberse originado por la Iglesia Católica. El dominio en la mente y vida de los ciudadanos de parte de la organización religiosa era verdaderamente avasallador. Tan es así, que las fiestas seculares que ahora conocemos como Fiestas de Pueblo, fueron primero llamadas Fiestas Patronales, en honor al patrón o patrona de los pueblos. En nuestra ciudad, se levantó bajo la advocación de La Vírgen del Rosario.

Pero las fiestas de Vega Baja no siempre fueron religiosas. En ocasiones fueron fiestas cívicas, deportivas y hasta culturales. De hecho, aunque en Puerto Rico hubo separación de la Iglesia y el Estado desde hacía mucho tiempo, la Iglesia local rompió con la celebración conjunta de las Fiestas Patronales en la década de 1950 y aunque hubo participación posterior conjunta, hoy día la Iglesia Católica celebra, por separado, el culto a la Vírgen del Rosario alrededor de su conmemoración del 7 de octubre de cada año.

En ocasiones anteriores hemos detallado algunos incidentes entre los ciudadanos, la Iglesia Católica y el Gobierno Municipal. Los precedentes aparecen en nuestro escrito sobre la Historia Política de Vega Baja en Vega Baja, Su Historia y su Cultura, publicado en 1987 y en otros posteriores.

De Fiestas Patronales, en la primera administración del Partido Popular en 1941, se le quiso llamar Fiestas Populares y así aparece consignado en algunas actas de la Asamblea Municipal de la época. Supongo que la prudencia pudo más que el fervor partidista y se regresó al nombre tradicional de  Fiestas Patronales. Con la conciencia sobre la separación que debe haber con la iglesia y no destinar dinero a celebraciones religiosas, en parte de la pasada década se le comenzó a llamar Fiestas de Pueblo. Diosdado Cano me ha recordado en estos días que el nombre más correcto debe ser Fiestas de la Fundación de Vega Baja, lo que hemos defendido Carlos Ayes y el suscribiente desde hace algunos años.

A la celebración religiosa, se fueron incorporando otros elementos de festejo. A la usanza de la tradición europea de orígen pagano, imitando otros municipios y de propia creatividad local, se adicionó la música, el baile,  los juegos, las máquinas de diversión, los espectáculos, la venta de comestibles y bebidas, los reinados, los paseos por la Plaza, las competencias deportivas, la creación de comités de trabajo, la intervención del fisco local para el cobro de tributos, la iluminación característica de guirnaldas con bombillas, los juegos de azar, las ventas de artesanías, la publicación de programas o anuarios y otras cosas, algunas de las cuales ya han desaparecido.

Desde niño, vivir frente al escenario de la Plaza Pública las Fiestas Patronales era una escuela de aprendizaje cada año. Me hice parte de la celebración y bailé en el templete que vi construír con cada alfajía, cuartón y clavo, como se hacía antes. Le echaba carnaval a las muchachas que me gustaban, cuando daban la vuelta en la Plaza. No me perdía los juegos populares con la estrella principal que era Julio Rosario, al que le decían Julio El Sucio, con sus compinches del Alto de Cuba, que nos daban cada uno de los diez días un verdadero show de comedia improvisada frente al palo encebao que siempre lograban trepar.

Me comía también todos los bacalaítos que podía con la cola champagne de botella que venía antes, mis primeros besos de adolescente fueron en el gusano y vendí Pink Champale, cerveza Corona, India y Schaeffer junto a vino barato en el kiosko de la Fraternidad Rho Alpha Chi. Recuerdo también a mi padre, vestido de peregrino, buscarse los chavitos con sus retratos a enamorados o a niños que llevaban a sus hijos a retratar en los días de las fiestas.

En 1972 el alcalde Rafael Cano me pidió que escribiera un artículo sobre la importancia de Vega Baja y me lo publicó en el Programa. En años siguientes escribí otros, entre ellos, uno de la historia de las fiestas patronales que da base a este interés que de nuevo tengo por este tema. En 1977 escribí una carta al entonces alcalde, Luis Meléndez Cano y al Presidente de la Asamblea Municipal advirtiéndoles de la peligrosidad de la afluencia de personas en el pueblo tradicional donde se celebraban las Fiestas Patronales.

El poner las máquinas de diversión junto a los quioscos, las picas y los negocios ambulantes provocaban un problema de espacio que afectaba el movimiento de las personas con riesgos para su salud y su vida, aparte de ocasionar frecuentes roces indeseados hacia las damas de parte de algunos varones que se aprovechaban de la circunstancia. Esto también  impedía o atrasaba el paso de ayuda en accidentes o afecciones de salud de emergencia o a la policía para intervenir en situaciones de agresiones, alteración a la paz y hasta de muertes, como llegó a ocurrir. 

La celebración fue entonces mudada para las afueras del pueblo, donde estuvo hasta el año pasado. Este año, vuelve al pueblo.  No sabemos los criterios ni la logística que se va a usar, pero creo que es una buena idea en la que todos tenemos que cooperar para levantar ese casco urbano que languidece.

Aunque el alcalde indicó al Diario Vegabajeño de Puerto Rico que no se instalarían máquinas de diversión en la Calle José Julián Acosta, recientemente ha dicho que tiene que hablar con los comerciantes porque hay que cerrar la calle.  Desconocemos cual es la razón de esta nueva situación. Recordemos que allí hay oficinas médicas y una farmacia donde se debe garantizar el acceso a los impedidos en todo momento y una celebración, en órden de prelación, es secundario a esa realidad permanente.

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