Diosdado Cano| Proclama de Alerta

Aqueste agrio desprecio del edil encarcelado

de los sumisos socios y apandillados de otrora

Que lengua envenenada del vulgo rumora

guardan en las sombras, su parte del botín robado.

El necio badulaque yace por su indignidad abandonado

Despreciado por la villa que engañó a su buena fé

Suerte rancia del político tramposo y logrero de doblez

Mago ilusionista que transmutó honores en horrores

Circo político endemoniado de espejismos y temores

Donde multiplicó las fieras que pretenden regresar otra vez.

ج ص

21 / XIII /2013

DCR

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