
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
La primera oportunidad para que una mujer se destacara en una posición como funcionaria de poder, se ha esfumado. A medio año de haber comenzado como Presidenta de la Legislatura Municipal, Janet Miranda se retiró de la rama legislativa y aun del Gobierno Municipal.
Es, sin duda, una persona dinámica y honesta que lucha por las cosas. Es el tipo de persona que comienza cosas que termina y pone todos los recursos que puede para su realización. Es simpática, enérgica y positiva, determinante, a veces apasionada. Aun en los lugares oscuros del Internet, donde a veces uno se zambulle para medir la temperatura, no hay nada negativo sobre ella.
Me conmovió que al anunciar su dimisión pública mediante una carta al pleno de la Legislatura Municipal, el Portavoz del Partido Independentista, Miguel Ojeda, hablara de un legado. Generalmente a corto tiempo de una incumbencia breve, usualmente no hay legado y eso puede sonar a exageración. Si eso lo hubiera dicho un legislador de su partido, los cuales tuvieron palabras de elogios para la renunciante Presidenta, uno lo hubiera entendido, pero tal vez no lo habría asimilado. Pero Ojeda no lo hizo como un cumplido, sino como una conclusión honesta y pensada sobre lo que Janet dejó. Pero no se quedó ahí su expresión sino que lo explicó.
«Es lamentable que la primera mujer en ocupar la Presidencia se tronchó por razones profesionales, como dice su carta. Fue una gran presidenta. Tuvimos nuestras diferencias, pero tengo que reconocerlo. Va ahora a una empresa que es peligrosa pero gozosa si lo hace como lo hizo aquí. Le deseo la mejor de las suertes y solicito que se le envíe una carta de agradecimiento a nombre de todos nosotros». Mas adelante, al aunar su voto para elegir al Presidente Ebrahim Narváez, dijo: «En esta legislatura hay paz».
Ese es el legado. Para muestra, con un botón basta. Se probó que cualquier mujer lo puede hacer como cualquier otro varón que lo trate y si es como Janet, traerá paz. La paz es amor y es órden. Ella tenía los elementos de sanidad social en su inteligencia y en su carácter… y los utilizó.
Yo veo una ventaja en tenerla ahora como Directora Ejecutiva del Consorcio Dorado-Manatí. No tiene que estar de frente al alcalde, que para ella ni para Marcos Cruz era problema alguno, pero evita especulaciones sobre diferencias y alegadas tragedias en la comunicación y deseo de prevalecer, que algún daño hacen.
Como dicen, la mujer no se creó de un hueso de la cabeza para que estuviera por encima del hombre ni del calcañar para que el hombre la pisara. Se creó de una costilla, para que estuviera a su lado. Janet tiene la dual capacidad de tener criterio propio a la vez de ser parte de un buen equipo.
Me gusta el giro que ha tomado el poder público en Vega Baja. Parece una orquesta con un buen director y unos músicos excepcionales que saben tocar cualquier melodía, no importa el instrumento que se les encomiende. Aun los que como Miguel, interpretan el contrapunto en cada pieza, tienen esa percepción.
De eso Miguel Ojeda sabe, porque es un músico experimentado. A mi me parece que la existencia de un legado en Janet, más allá de ser la primer mujer como Presidenta, es real y digna de emular.