Por Thomas Jimmy Rosario Martínez, DVPR
El Gobierno Municipal de Vega Baja, sencillamente, no
se comunica. No tienen a una persona a la que uno se pueda dirigir para obtener comunicados de prensa o expresiones oficiales sobre los asuntos de nuestra ciudad. De hecho, no los hacen.
Si la tónica es crear una crisis de información para justificar que se nombre con un salario a una persona de afuera para que se gane lo que una persona de Vega Baja puede hacer, pues adelante. Creo que es una mala idea, pero el alcalde, a quien casi siempre lo elogiamos por sus sabias decisiones, tiene también derecho a equivocarse.
Sabemos que se están haciendo cosas buenas, pero más nos enteramos de las situaciones internas de los que los critican -muchas veces sin fundamento, dentro de una frase hiperbolizada o un comentario inflamatorio- que de lo que verdaderamente está haciendo.
Nuestra meta en este diario es exponer la verdad, la que sea. Pero a veces no la conseguimos. No hay medios de obtenerla bajo la estructura inexistente de la actual administración.
Señalo la crisis de comunicación como algo que el alcalde tiene que resolver. Muchas veces nos podemos mover para averiguar las versiones o la información oficial, pero cuando no podemos encontrar a los oficiales o no se ponen a disposición de la prensa, eso equivale a labor obstruccionista al derecho del pueblo de estar bien informados y de opinar. Sólo espero que sea una falta de organización y de directrices oficiales para el trato con la prensa y no una manera de manipularla.
Nuestro compañero Diosdado Cano consideró prudente darle cien días de gabela al anterior alcalde Iván Hernández en un término de incumbencia de menos de un año para que pudiera organizar un plan para el desastre que había dejado Edgar Santana. Aún después del escándalo de la pedigueña a los empleados de confianza, estuvimos al lado de Hernández para apoyarle por su honestidad, cuando confirmó su error en el programa radial de Rubén Sánchez. A Edgar Santana le ayudamos de múltiples maneras hasta que nos dimos cuenta de que él sólo era el alcalde legal, pero no era quien tomaba las decisiones finales.
Nuestra misión es informar lo correcto y lo incorrecto y tratar de proveer los elementos de hecho para que la opinión pública no sea disonante ni equivocada. Y puede ser disonante y equivocada si los elementos son equivocados o se basan en expresiones emotivas, no razonadas. Si el alcalde, los funcionarios y la estructura humana no se comunican, obviamente, no habrá ni siquiera una verdad relativa. Es posible que el alcalde no tenga oponentes que le puedan hablar en serio y con fundamentos y dentro de esa zona de comodidad, no crea que sea necesario ser más público.
De la mejor buena fe de nuestra parte, creemos que cerca de los cien días de su incumbencia, ya es momento de que haya una comunicación efectiva bilateral y más activa de parte del Alcalde y los funcionarios con el pueblo, especialmente a través de la prensa.
La opinión generalizada de los que no oyen ni leen de Marcos Cruz, es que no está haciendo mucho.
Si él quiere seguir en el ostracismo público, ese será su sello. Ya tendrá tiempo de buscar los votos de los que hoy no le ven y de enviar comunicados de prensa y photo opportunity events en el último año de su incumbencia, cuando tenga que recordarse a quiénes le debe el honor de ser alcalde.
