Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
Hace un mes que Marcos Cruz Molina juramentó oficialmente y asumió las riendas de la alcaldía de Vega Baja. He hablado por poco tiempo con él desde que es alcalde, pero no es porque no sea deferente conmigo. Siempre que lo llamo o le ocupo, me responde.
Antes estuvimos juntos en la campaña de Luis Meléndez Cano en 2008 y ahí fue que lo comencé a conocer. Mi hija Jimarie lo recuerda como estudiante y tiene una excelente opinión de él, así como los demás jóvenes contemporáneos de mi familia, incluyendo el Director de este diario, Carlos Narváez Rosario.
Lo he descrito varias veces en mis escritos de El Diario Vegabajeño y el Diario Vegabajeño de Puerto Rico, por lo que he dejado para la historia el Marcos que conocí antes de convertirse en alcalde de nuestra ciudad.
En los últimos cuatro años mantuvimos una conexión, como dicen por ahí, 7/24. Cualquier día, a cualquier hora, el me llamaba o yo a él. Y aunque no somos amigos en el sentido de una relación cercana y constante, no puedo negar, que aunque no me haga favores, ni yo se los pido, es la persona buena y decente con la que uno quisiera tener una amistad de toda la vida, como la tengo con Diosdado, Carlos Ayes y otras personas más.
Para entonces, él se estaba formando para llegar a ser el primer ejecutivo de nuestra ciudad. Ahora que sabe tener el respaldo masivo de los esperanzados, cambia su rol protagónico para tratar de llegar a ser el pastor o padre de los vegabajeños, o ambas cosas, como próximo paso en su consagración personal. Yo no lo he discutido con él, como nunca hablo con él de lo que escribo, pero es mi percepción de lo que es un líder de una comunidad. Esto es así porque el poder en la democracia tiene que venir acompañado de una gran sensibilidad que solo se logra compadeciendo al desgraciado cuando uno tiene la oportunidad de ayudarlo o de propiciar el ambiente para socorrerlo. Marcos debe estar ahora en esa transición que llega naturalmente, cuando las cosas se hacen dentro de un órden divino.
En la reunión que tuve el pasado lunes en la tarde para conversar sobre las finanzas municipales, que puede haber durado veinte minutos, lo noté fresco, en el sentido de que no exhibía estrés en su rostro ni en sus palabras. No sé como lo logra, porque desde mi atalaya de vista y oídos casi frente a la Casa Alcaldía lo he visto llegar temprano, salir a reuniones o entrevistas fuera de Vega Baja, reunirse en su oficina con empleados municipales, funcionarios, grupos sociales o individuos, visitar gente en los barrios y acudir a actividades.
Su agenda este primer mes ha sido fuerte. Sin embargo, como lo expresamos en nuestro escrito previo, el está en control de las finanzas en el chiquero que dejó la pasada administración, pero aun más, está en control de la ciudad.
Cuando uno va a la Casa Alcaldía, a ese edificio casi centenario que han maltratado a través de las décadas, uno puede observar otras caras y actitudes. Ya uno no ve la tensión, el secreteo, la falta de información. Mejor aún, está despareciendo la incompetencia manifiesta de los empleados de la primera impresión que daba cuando uno llegaba al lobby y podía subir al segundo piso.
Cuando nos indicaron que fuéramos a la Sala de Espera, allí había buena luz sobre muebles viejos, en un ambiente de limpieza. Así tambien nos pareció del despacho del alcalde, donde nos recibió finalmente. Como dije, Marcos tenía buen semblante. La entrevista la alargó él , mostrándonos documentos que tenía a la mano y contestando todo con palabras y frases coherentes, bien hilvanadas, lógicas y apropiadas para cada tema. Demostrando un dominio absoluto, lo que no pudo contestar es porque podría haber información sensitiva, lo que nos fue explicado y entendemos o porque no le había llegado aun informes que él espera, como el de auditoría que prepara una firma externa, con el monto de lo que debe ser nuevamente en números rojos.
El primer mes de Marcos Cruz se puede catalogar como uno de mucha inteligencia y prudencia. No ha tomado grandes decisiones ni ha encaminado grandes proyectos, lo que no es sino un anticipo de la seriedad conque ha asumido su cargo.
Es obvio que no quiere impresionar a corto plazo. A mi entender, está en un estudio profundo y completo de los bienes y haberes del Gobierno Municipal y lo que responsablemente puede hacer en los 36 meses en que su obra debe verse. Eso estimamos si restamos los primeros seis que está obligado por la anterior administración y los últimos seis antes de las elecciones donde hay muchas limitaciones de ley y poco tiempo para redondear su obra, si alguna.
El indicó que planificaría su cuatrienio dentro de los primeros cien días de incumbencia, por lo que para el 25 de abril ya tendrá el plano de la reconstrucción de Vega Baja. Los problemas de Estados Unidos y del Gobierno Estatal de Puerto Rico de seguro nos afectarán, por lo que su idea de hacer un Gobierno Municipal solvente y de verdadero servicio a los vegabajeños debe ser uno basado en el crecimiento económico de la ciudad para que pueda autofinanciarse.
Debemos esperar que consolide dependencias y reduzca la nómina municipal a la vez que debe hacer justicia para los que no la han recibido por años, instaurar medidas de supervisión de los controles de las compras y servicios municipales y de patrocinar el mercado y el servicio de los vegabajeños, que son los que aquí dejan el pago de las contribuciones municipales como la propiedad mueble e inmueble, el impuesto por ventas y las patentas municipales. Asímismo, debe promover que se alleguen visitantes a nuestra ciudad para que a la vez que disfrutan de nuestros atractivos turísticos, pueda haber actividad económica en sus alrededores.
El Gobierno Municipal debe convertirse en un facilitador de servicios y no un impositor que reduzca el capital individual y que asfixie al residente. A la misma vez, donde no haya necesidad humana, debe procurar recibir el pago adecuado por servicios que de otra manera, tendría que pagar el ciudadano a la empresa privada.
A mi me parece que Marcos está en esa línea de dirección correcta, por lo que fue su programa político, sus discursos en la campaña y su sentido de justicia. A eso tiene que acompañarle, para que sea efectivo, el compromiso de cada uno de nosotros, los vegabajeños, de participar en alguna forma en este recomienzo de nuestra vida como pueblo. Marcos acepta esa ayuda, porque en este momento de escasez, tiene la mano vacía para dársela a sus compueblanos, pero al fin y al cabo, es una mano amiga.
Si juzgamos los treinta días, parece que nada hay aun. Pero Marcos no se postuló para mago y su juramento fue en primer lugar, para defender las leyes de las tres jurisdicciones que le aplican. En eso anda. Ojalá que no me equivoque.
