Los analistas Primitivo y Secundino| La fábula de los profetas

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Oye Secu, dicen que el alcalde se quedó vestido y alborotado porque la designada Directora de Asuntos de la Familia nunca llegó y si llegó, dijo nonines.

Primo, ahí hubo un fallo del alcalde, porque se supone que cuando se habla de puesto se habla del dinero. ¿Acaso ella no sabía cuanto era lo que iba a ganar?

Pero parece que  la doña no es de aquí aunque vive aquí. No tiene el sentido de sacrificio que demanda en este momento el trabajar para un municipio alicaído moralmente y con las arcas vacías.

Chico, pero Marcos es un tipo lleno de vegabajeñismo, ¿para qué carijo se buscó a una Mujer Maravilla de afuera cuando en el mismo municipio hay personas overqualified que están dispuestos a hacer el trabajo y además de eso, el sacrificio?

Creo que no se dió cuenta de la fábula de los profetas y creyó lo que se dice que nadie es profeta en su tierra.

Si eso fuera verdad el no sería el numero uno en la alcaldía y sería el primer profeta que no lo sería de su pueblo.

Pues ahí está su primer fallo. Le quedan noventa y ocho días para aprender, porque él dijo que su plataforma para el cuatrienio la haría en cien días, como cuando el Presidente Roosevelt se inició y estableció ese mismo plazo.

En las fábulas los personajes principales son los animales. Así que podríamos decir que Marcos no ha visto los perritos falderos que hay a su lado, meneándole el rabo…

Los perros son fieles y siguen siendo fieles. Defienden a su amo y marcan su territorio, así que serían fieros guardianes de Vega Baja. Acuérdate también, hablando de animales, que caballo malo se vende lejos. A veces, poniendo nuestra fe en los que no conocemos,  obviamos a los que más cerca están de nosotros y recibimos sorpresas como esa, que nunca llegan o si llegan vienen a exigir más de lo que se les ofrece porque están envanecidos, son oportunistas y en todos los casos, no tienen el sentimiento de vegabajeñismo, que por diez denarios no se consigue.

Recuerda también que el empleado vegabajeño es como el muñeco de los siete, que como quiera que lo tiren, siempre cae sentado.

¿Cuál es la moraleja, Secu? En cada fábula hay una.

La moraleja es evidente. El alcalde es un ser de carne y hueso, de una responsabilidad enorme,  que se equivoca. Eso no lo hace malo, sino humano.

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