Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
El pasado sábado asistí en el Teatro América a la segunda y última puesta en escena de la obra escrita y dirigida por el dramaturgo puertorriqueño Roberto Ramos Perea.
Es una comedia, pero su tema central es la tragedia de los políticos que nos gobiernan. El personaje es un individuo corriente que el poder le brinda una sensación de superioridad sobre sus cualidades personales y que se cree dueño de los seres humanos y las propiedades. Es el prepotente clásico que a través de artimañas, fraude y abuso, toma lo que no es de él y termina arruinado en su vida interior, con un gran problema de conciencia y solo.
El entorno lo componen los personajes de su esposa, una periodista, su secretaria y su principal ayudante en su oficina del Capitolio, donde Mario Alturo Montes de Oca es un legislador. Lo de Alturo con ele en lugar de ere es por ser una persona de altura, metáfora o premonición desde que nació.
La obra es un catálogo de situaciones reales que hemos presenciado con los políticos desde hace décadas, con el final aleccionador de la consecuencia de sus desmanes. La historia y el tema en general son fácilmente identificables así como algunos de los retratos que el autor presenta en su obra. Hay lenguaje fuerte que es más bien coloquial, que acentúa la expresión en momentos de pasión y que en verdad no es ofensivo, pues lo escuchamos y decimos todos los días. Dentro del contexto de la obra, aporta al desarrollo de los personajes.
El Narcisista es presentado por Teatro El Cemí, fundada por el fenecido actor Marcos Betancourt, a cuya memoria se dedicó y por el cual hubo un reconocimiento del Alcalde Marcos Cruz y Ebrahim Narváez, Presidente de la Legislatura Municipal en el intermedio de la presentación el sábado en la noche.
Se describe como una comedia impolítica de dos actos. Son sus actores y actrices Willie Denton como el Senador Alturo Montes de Oca; Angela Mari, como la periodista; Jesús Garcés como Opi, el Alicate; Aidza Santiago, con la secretaria y Lissette Santiago como la esposa.
Dondequiera que presenten la obra, hay que verla. Está bien dirigida y excelentemente actuada. Se pasa un rato agradable viendo y escuchando como caricatura a mucha gente que recordamos y vemos en las noticias y en nuestra propia ciudad. Nos reímos en la obra pero reflexionamos porque es un problema social que no hemos podido resolver.
Gracias de nuevo, Roberto Ramos Perea, por aportar su talento y los de sus compañeros del teatro a ver una película en vivo de nuestra realidad… y por estimularnos a pensar.

















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