Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
Durante los cuatro años que fue legislador municipal, me honró asistir al hoy día alcalde Marcos Cruz Molina. No voy a reclamar crédito en su desempeño impecable de responsabilidad, creatividad y ejemplo de lo que debe ser un legislador municipal. El lo ganó por su propio esfuerzo, dedicación y experiencia. Yo creo, incluso, que su trayectoria de vida lo preparó para ser alcalde y mi admiración nunca ha terminado. Pero estuve ahí, conociéndole, ayudándole y reseñando su excelente desempeño, un ejemplo de legislador municipal que todos deben emular.

Dicen que la gente cambia. Creo que algo hay

de eso en lo que ha pasado. Decir cosas y hacer otras prueba que su carácter es variable, inseguro y poco confiable. Podrá seguir siendo el alcalde que es, incorruptible, pero la parte política de la honestidad personal, de ser alguien en el cual gente pueda dormir tranquilo de que va a hacer lo que promete, no, eso no. Seguirá diciendo unas cosas y hará otras, como los políticos tradicionales. Para mí, ya se ha convertido en uno de ellos y lo lamento mucho más por el pueblo que por él.
Quiero aclarar algo. Nunca le he pedido un favor personal para mi, mi familia o alguna otra persona. Yo no sé dónde él vive pues nunca lo he visitado. O sea, no estoy como algunos especuladores que le ayudaron en su campaña y que han venido a recoger el resultado de sus promesas. Porque de esos los hay y él los ha rechazado y luego lo han desprestigiado porque no cumplió alegadas promesas de posicionamiento. No estuve en ese plano nunca ni espero nada tampoco. Recientemente alguien hizo un comentario comprometedor sobre un alegado contrato basado en «play to play» que sencillamente, no lo creo. No hay, a mi juicio, evidencia alguna de que Marcos Cruz, en lo que lleva de administración, haya cometido un error discriminatorio o de retribución política partidista por trabajos en la campaña de 2012 ni nada para favorecerlo personalmente.
Concentremos en la parte débil de Marcos, lo que me ha motivado a escribir en varias ocasiones sobre la falta de él de sostener su palabra.
Este diario ha cumplido ya ocho años desde su aparición. En todos estos años hemos tenido de frente una labor de información, pero también ha sido de educación sobre conceptos y actitudes. Aquí escribe todo el mundo que tenga ideas, aun cuando no las compartamos, pero la tolerancia es nuestra segunda fuente después de la libertad de expresión.
En todos estos años nos hemos cuidado de decir la verdad o de rectificar errores en la información y conceptos que hemos vertidos. Tratamos de hacer lo mejor posible pero no nos dejamos manipular ni influenciar negativamente. Nuestro producto tiene que ser para todos los vegabajeños y para el resto del mundo, por lo que la verdad es nuestro principal derrotero.
Los políticos, sin excepción, son vanidosos. El solo creer que son los mejores para ocupar un puesto con excepción de los demás, aun sin conocer a veces quiénes van a ser sus contrincantes, les da un falso sentido de superioridad. Algunos se creen hasta mesías, con una función divina que cumplir. Basta leer a nuestro representante del Distrito 12 en Facebook, para recibir todos los días un pasaje de la Biblia.
El colocarse por encima de los demás en una posición administrativa presupone que está en control de la posición. La gente les cree y ellos, aprovechando esa fe, dicen cosas que antes no han pensado o aunque las haya pensado, alimenta la fe diciendo algo que se va a hacer. Ese es el momento de la posibilidad, pero hay factores que descarrilan ese primer contacto y pasa el asunto a un segundo nivel de estima que es la probabilidad que tiene de convertirse en algo real.
Mi problema con el alcalde tiene dos partes.
Los vegabajeños tienen derecho a estar bien informados. Políticos como él, por más buenos que sean como persona, cuidan su imagen y controlan su entorno porque dentro de esa vanidad característica, quieren mirarse al espejo y creerse más bonitos. Eso les da vitalidad emocional. Pero en el proceso, se llevan a quien sea. Los que se resisten a ese impacto narcisista, se convierten en enemigos del estado, porque al fin ellos, controlan la cosa pública y se aferran a ese poder cuando la insuficiencia de la honestidad y la verdad personal no les da.
Marcos Cruz ha quedado mal con nosotros en varias ocasiones pero con los vegabajeños en muchas más. Si no me creen, pregúntenle a cualquier popular de la vieja guardia, que son los más cercanos a él.
Hace unos días dirigió un mensaje incluyente, pero en la realidad nos excluyó del análisis al negarnos anticipadamente su mensaje. Parece y es una contradicción. Al otro día nos mintió en la cara diciéndonos que el nunca hubiera hecho o haría lo que en realidad hizo que fue negarnos el mensaje anticipadamente para que inmediatamente que el terminara su mensaje, lo publicáramos. Pero de inmediato nos dijo que nos daría el distributivo para que pudiéramos analizar las partidas, al reclamarle que habían algunas anunciadas que no aparecían. El viernes, cuando ya el Presupuesto fue aprobado por la Legislatura Municipal, recibimos su negativa porque supuestamente eso no era un documento público.
Como diría el compositor vegabajeño Rodolfo Barreras, en la canción de Olga Tañón: «es mentiroso ese hombre, es mentiroso…»
Eso me recuerda que cuando yo era parte del Comité de Transición en 2004, la actual Directora de Finanzas que entonces fungía como tal, dijo que los del Comité del Alcalde Entrante no tenían derecho a recibir ciertos documentos porque eran confidenciales. Inmediatamente el Presidente del Comité del Alcalde Saliente, Jaime Toro, le dijo, frente a nosotros que estaba equivocada y que esos documentos tenían que ser provistos. En aquel momento ella se equivocó, pero ha sido y es una excelente funcionaria, muy capacitada, competente y honesta siempre. Ahora también el alcalde se equivocó. Tiene tiempo de cambiar, pero a los decepcionados nos dará trabajo.
¿Recuerdan que Marcos Cruz dijo que durante las Fiestas patronales no se iba a cerrar la calle José Julián Acosta y que cuando lo confrontamos porque ya estaban colocando las máquinas dijo que la gente podía pasar…a pié?
También se equivocó en el Mensaje. Ha dicho que una compañía privada adquirirá las propiedades municipales que no se están utilizando para hacer viviendas pero a la misma vez está diciendo que ha dado marcha adelante al proyecto de Vega Baja Ciudad Universitaria Bilingue, cuando en un solo espacio no se pueden hacer las dos cosas y él sabe, porque fue el autor del proyecto cuando era legislador municipal, que el centro educativo se basa en ubicar en el casco urbano las aulas.
El, aprovechando la presencia de las batuteras en el Teatro América, les dijo que les había asignado dinero, pero no aparecían en los donativos donde dijo que estaban.
En los proyectos históricos de cinco salas, no dice adonde se ubicarán esas salas, porque entre la colección del Salón de la Fama del Deporte y las itinerantes, no sobrará mucho espacio en los dos museos para hacer esa peripecia.
Tengo que decir algo más. El alcalde, quien se supone sea el defensor numero uno de la historia vegabajeña, porque en eso es su educación y ministerio escolar, no le está prestando atención al programa de disposición de documentos públicos.
Hay un deber ministerial que tiene que atenderse y creo, que por ser la persona encargada de esta oficina un penepé, en forma discriminatoria no están haciendo lo que se debe en las demás agencias y se le niega la educación continua especializada. Marcos Cruz Molina, quien ha creado un neologismo acomodaticio sobre lo que deben ser documentos públicos, debe revisar porqué en sus narices, en las dependencias municipales no se está cumpliendo con la ley estatal y cómo se está violando realmente lo que parece estar defendiendo extrañamente en contra del Diario Vegabajeño de Puerto Rico y de los vegabajeños.
Se preguntarán cómo se puede comenzar elogiando y terminar criticando a una persona. Si leyeron el escrito completo, sabrán que no hay absolutos, que somos seres imperfectos, pero que la verdad y la justicia son una unidad. El alcalde tiene dos opciones, nos contradice abrazándose a una verdad que es solo suya, aislándose, o regresa a los que creemos que un Vega Baja dividido, como el de los últimos alcaldes que tuvimos, no nos lleva a nada.
Esto es un asunto de personalidad, como dijo el personaje de Bob Rumson, republicano adversario del Presidente Andrew Shepherd en la hermosa película The American President.

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