
Mi madre, cuando era niña
Por Carlos Narváez, Director DVPR
Pienso que Día de las Madres, de los Padres, y de todos esos festivos especiales que nos hacen recordar grandes figuras en nuestras vidas, deben ser todos los días.
No debemos pasar un día sin mencionarles a esos seres tan especiales lo mucho que los amamos. Pero para continuar con el cliché, pero con mucho amor y cariño, me permito felicitar a todas esas hermosas Madres, en especial a la mía Flor Rubi Rosario, espectacular por demás, consejera, amiga y muchas otras cosas más. Luchadora incansable y de gran espiritualidad. No tengo palabras para expresarle lo mucho que la amo a ella y a su madre,
mi querida abuela Yuya, que me consintió desde niño y todavía lo hace de adulto. Felicito además a mi esposa Aymette Garcia. Las palabras sobran para ésta espectacular compañera, que ni chista cuando me oye gruñir por cualquier cosa. Por que sí, Carlitos no es fácil. Tuve suerte en conocerte y mi amor por tí no ha mermado.
A mi suegra, que está pasándola en hotel/medico. Que grande es Doña Aida!! y que falta me hace. En fín, felicidades a todas que celebran éste día, amigas, abuelas, tías, etc…. Celebren. Pero no dejen que la celebración sea de un día, haganla toda la vida!!….Bendiciones!!


MADRE
Celebrando con la madre que me parió la nueva encomienda, de la cual ella ha sido parte instrumental. Hay Anita pa largo…y Monaguillo también.

Todavía recuerdo su sonrisa alegre. Combinaba muy bien con sus ojos claros. Nunca supe el verdadero color de sus ojos. Cuando la divise a lo lejos, casi me tiro del carro para correr donde ella. Papi no nos dijo hacia dónde íbamos. Cuando nos dijo a Ramón Luis y a mí que cogiéramos los bultos y nos montaramos en el carro, no sabía que era par

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